El posible regreso del fenómeno El Niño en 2026 ha encendido alertas entre especialistas, ante un escenario que podría modificar de forma importante las condiciones meteorológicas en México y particularmente en el noreste del país.
De acuerdo con el monitoreo del Servicio Meteorológico Nacional, actualmente persisten condiciones asociadas a “La Niña”, aunque se prevé un debilitamiento progresivo que abriría la puerta a una transición hacia “El Niño” en la segunda mitad del año.
¿Qué es el fenómeno El Niño o ENOS?
El fenómeno forma parte del sistema conocido como El Niño-Oscilación del Sur, una fluctuación natural del sistema océano-atmósfera en el Pacífico ecuatorial.
Se caracteriza por cambios en la temperatura de la superficie del mar y en la circulación atmosférica, lo que impacta directamente en los patrones de lluvia, viento y temperatura a nivel global.
Este ciclo no ocurre cada año, sino en periodos variables que van de los 2 a los 7 años, por lo que su monitoreo es clave para anticipar escenarios climáticos.
¿Cómo afectaría El Niño a Tamaulipas?
Aunque el fenómeno se origina lejos de México, sus efectos alcanzan a estados de México como Tamaulipas al alterar los patrones climáticos.
Según el reporte del SMN, entre los principales impactos esperados se encuentran:
- Incremento en las temperaturas, con episodios de calor extremo
- Reducción de lluvias y posibles periodos de sequía prolongada
- Menor formación de tormentas y huracanes en el Atlántico
Estas condiciones podrían complicar el panorama hídrico en la región, especialmente en zonas que dependen de lluvias estacionales para su abasto.
Más calor y cambios en ciclones: lo que se espera en 2026
El fenómeno también influye en la actividad ciclónica. Durante eventos de El Niño, se registra generalmente:
- Mayor actividad de huracanes en el Pacífico
- Disminución en el Atlántico
Este comportamiento tiene implicaciones directas en la cantidad de lluvias que recibe el país.
Cabe recordar que el último episodio de El Niño, registrado entre 2023 y 2024, fue de intensidad moderada y de corta duración. Sin embargo, el contexto actual muestra una tendencia preocupante: el 2024 fue el año más cálido registrado, con temperaturas superiores al promedio histórico.
Además, ocho de los diez años más calurosos en México han ocurrido en la última década, lo que refuerza la relevancia de estos fenómenos en la vida cotidiana.