En Tamaulipas, 199 mil 604 personas fueron identificadas con algún grado de obesidad entre marzo de 2025 y febrero de 2026. De ese total, 194 mil 996 corresponden a adultos mayores de 25 años y 4 mil 608 a niños, adolescentes y jóvenes, de acuerdo con información de la Secretaría de Salud estatal.
El registro deriva de más de 325 mil mediciones de peso y talla realizadas en centros de salud de los 43 municipios. En paralelo, se llevaron a cabo 20 mil 362 tamizajes a estudiantes de entre 10 y 19 años, cuyos resultados revelan que casi la mitad presenta algún grado de malnutrición: 26.4% con sobrepeso y 22.6% con obesidad, mientras que el 46.9% se encuentra en un rango de peso normal.
Salud pública: obesidad como principal desafío en Tamaulipas
Especialistas del sector privado advierten que estas cifras no solo dimensionan la magnitud del problema, sino que confirman a la obesidad como uno de los principales desafíos de salud pública en la entidad. “No se ha logrado revertir la tendencia”, dijo el médico Adalberto Sustaita.
Tratamiento de la obesidad: orientación, activación física y resultados
La Secretaría de Salud informó que las personas detectadas recibieron orientación nutricional personalizada y participaron en sesiones de activación física. Además, 14 mil 394 pacientes accedieron a tratamiento, de los cuales el 15.78% logró reducir al menos el 5% de su peso corporal, un avance clínicamente relevante para disminuir el riesgo de complicaciones metabólicas.
Enfermedad crónica: causas multifactoriales de la obesidad
Adalberto Sustaita señaló que la obesidad debe entenderse como una enfermedad crónica y multifactorial. “No es únicamente el resultado de malos hábitos, sino una condición compleja en la que influyen factores genéticos, metabólicos, psicológicos y sociales”.
Considera que esta visión es necesaria para evitar simplificaciones que suelen llevar a la estigmatización del paciente. “Desde el punto de vista clínico, la obesidad está estrechamente relacionada con diversas enfermedades, como la diabetes tipo 2, la hipertensión arterial y los padecimientos cardiovasculares. Estas condiciones no solo afectan la calidad de vida del paciente, sino que también incrementan el riesgo de complicaciones graves y mortalidad prematura”.
Por ello, advierte que el tratamiento de la obesidad no debe posponerse ni minimizarse. Reconoce que no existe una solución única para todos los pacientes; el tratamiento debe ser integral y personalizado, incluyendo cambios en la alimentación, aumento de la actividad física, apoyo psicológico y, en algunos casos, el uso de medicamentos o intervenciones quirúrgicas.
Prevención y acompañamiento: clave para combatir la obesidad
“Más allá de la pérdida de peso, el objetivo principal es mejorar la salud general y lograr hábitos sostenibles a largo plazo”, explica. Subraya que el tema debe abordarse sin prejuicios, y que el respeto, la empatía y el acompañamiento profesional son fundamentales para que el paciente pueda enfrentar esta enfermedad de manera efectiva.
“En este sentido, el papel del médico no es juzgar, sino guiar y apoyar en un proceso que, en muchos casos, requiere tiempo, constancia y comprensión”, concluyó.
SJHN