El gobierno de Estados Unidos presentó su nuevo plan de alimentación 2026-2030 llamado “Make America Healthy Again” (MAHA), una actualización de las guías alimentarias nacionales que sirven como base para políticas públicas, programas de salud y alimentación escolar en ese país.
El objetivo del plan es combatir la obesidad y las enfermedades crónicas mediante cambios en la forma en que la población se alimenta.
Aunque MAHA ha sido presentado como una estrategia para mejorar la salud de los estadunidenses, el plan ha generado debate a nivel internacional por algunos de sus planteamientos, especialmente por su enfoque en reducir al mínimo el consumo de azúcares añadidos, limitar los alimentos ultra procesados y modificar el mensaje tradicional sobre las grasas saturadas.
El nutriólogo Aarón Becerra señaló que el plan tiene aspectos positivos, pero también puntos que pueden malinterpretarse si se analizan de manera aislada.
“El exceso de azúcar es lo que más afecta la salud. MAHA sugiere llevar el consumo de azúcar añadida a cero por ciento y, en mi opinión, eso podría afectar la dinámica del día a día, porque es prácticamente imposible no consumir nada de azúcar.
"No hay que demonizar las grasas saturadas, ni el azúcar, pero no hay que irnos a ningún extremo, no hay que llevarnos a 0 gramos de azúcar, ni tampoco ir a consumir cantidades excesivas de embutidos, de manteca de cerdo...El consumo de grasas saturadas sí tiene relación con la incidencia de infartos, pero no todas afectan igual" explicò.
El especialista recordó que en México ya se ha intentado una estrategia similar, como los sellos de advertencia en los alimentos, los cuales ayudan a informar al consumidor, pero no resuelven por sí solos el problema de fondo.
En el caso de Nuevo León, Aarón Becerra subrayó que el problema de la obesidad y la salud no se resuelve únicamente cambiando lo que se come, sino transformando el entorno y el estilo de vida.
“El tema no es solo la alimentación, sino vivir en una ciudad que se preste para caminar o usar bicicleta para ir al trabajo, contar con parques dignos y seguros en cada colonia, y tener espacios donde las familias puedan convivir y moverse”, explicó.
Destacó que las largas jornadas laborales, el estrés constante y la falta de descanso influyen directamente en una mala alimentación.
“Cuando el entorno se presta no hace falta que nadie te diga lo que tienes que hacer. Cuando descansas entre siete y ocho horas de calidad, cuando pasas tiempo con tu familia o haces un deporte que disfrutas, naturalmente haces las cosas que tienes que hacer”, señaló.
Agregó que muchas personas comen lo que tienen enfrente por cansancio y presión diaria.
“Si yo llego de estar 3 horas en el transporte público o en el tráfico, ponme lo que sea enfrente y me lo voy a comer, no es falta de voluntad, es cansancio, estrés y falta de tiempo”, afirmó.
Para el nutriólogo, mejorar la salud requiere una visión más amplia que solo recomendaciones alimentarias, ciudades mejor planeadas, jornadas laborales más humanas, menos estrés y entornos que faciliten decisiones saludables.
“Cuando no vives constantemente estresado y tienes condiciones dignas, nadie tiene que decirte qué hacer, simplemente lo haces”, concluyó.