En México las personas viven más años, pero no necesariamente mejor: la última década de vida suele transcurrir entre enfermedades, dependencia y deterioro físico, un periodo que especialistas describen como años “de malos a miserables”.
La paradoja del envejecimiento moderno es clara. La esperanza de vida ha aumentado gracias a los avances médicos, pero la calidad de esos años finales suele deteriorarse. La medicina logra prolongar la vida, aunque no siempre logra preservar la autonomía.
Frente a ese escenario surge la llamada medicina de longevidad, un enfoque que busca reducir ese periodo de deterioro y prolongar los años de vida saludable.
“El objetivo es que si una persona va a vivir más años, los viva bien. Nadie quiere llegar a los 95 años siendo dependiente desde los 75”, explicó el médico internista y reumatólogo Javier Coindreau, impulsor del Centro de Ciencias Médicas de la Longevidad.
“Hoy en día hay un área de 10 años entre expectativa de vida y expectativa de calidad de vida. Es decir, los últimos años de una persona suelen ser de malos a miserables”, detalló en entrevista con Milenio.
Uno de los principales problemas, explicó el especialista, es que muchas enfermedades comienzan a desarrollarse mucho antes de que aparezcan los síntomas.
“Las enfermedades que te matan se gestan 20 o 30 años antes de dar síntomas. Las placas en las arterias que causan infartos empiezan décadas antes del primer dolor en el pecho. Las alteraciones metabólicas aparecen mucho antes del diagnóstico de diabetes”.
Por ello, la medicina preventiva intenta intervenir mucho antes de que la enfermedad se manifieste. Detectar de manera temprana un cáncer puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Coindreau relató el caso de dos pacientes con síntomas similares.
“Un primo mío tenía sangrado al evacuar desde hacía 2 años y pensó que eran hemorroides. Cuando llegó al hospital estaba lleno de metástasis por cáncer de colon. En cambio, un amigo con el mismo síntoma fue al hospital de inmediato y tenía un tumor pequeño que se pudo retirar”.
Ese tipo de casos muestran cómo una enfermedad potencialmente curable puede convertirse en mortal cuando se detecta demasiado tarde.
De acuerdo con el especialista, la mayor parte de las muertes se concentran en cuatro grandes enfermedades.
“La número uno es el infarto de miocardio. La segunda es la diabetes y sus complicaciones. Después vienen el cáncer y las demencias”.
Además, la diabetes agrava el riesgo de las otras patologías.
“Si tienes diabetes es más probable que tengas aterosclerosis e infarto. Si tienes diabetes es más probable que tengas cáncer. Y también es más probable que tengas demencias”.
Por ello, la prevención no solo se enfoca en tratar la enfermedad, sino en evitar que se desarrolle.
El enfoque de longevidad se basa en cuatro factores que influyen directamente en la calidad de vida: ejercicio, alimentación, sueño y control del estrés.
“Después de descartar que exista una enfermedad que pueda poner en riesgo la vida, el objetivo es trabajar sobre esos cuatro pilares”.
El ejercicio ayuda a mantener masa muscular y movilidad. La alimentación influye en el metabolismo y la inflamación. El sueño permite la recuperación del organismo. Y el manejo del estrés es clave para evitar alteraciones hormonales y metabólicas.
Dormir bien es uno de los factores más subestimados para la salud. Durante el sueño ocurren procesos biológicos fundamentales.
“Durante el sueño el cerebro limpia proteínas anormales como beta amiloide y tau, que están relacionadas con Alzheimer. Si una persona duerme 5 o 6 horas durante décadas, no hay tiempo suficiente para que el cerebro haga esa limpieza”.
La falta de sueño prolongada puede favorecer la acumulación de estas proteínas y aumentar el riesgo de enfermedades neurodegenerativas.
El estrés crónico es otro de los factores que deterioran la salud.
“El estrés es veneno”, afirmó Coindreau.
Explicó que el organismo responde al estrés liberando cortisol, una hormona que eleva la presión arterial y la glucosa en sangre.
“Cuando el estrés es constante, ese aumento de cortisol favorece el desarrollo de diabetes, hipertensión y enfermedades cardiovasculares”.
Incluso puede debilitar el sistema inmunológico.
El especialista citó un experimento realizado en Chicago en el que se analizó la respuesta del sistema inmunológico bajo estrés. A los participantes se les tomó una muestra de sangre para medir la actividad de los neutrófilos, células encargadas de defender al organismo de bacterias y virus. Después fueron sometidos a una prueba de estrés durante 30 minutos.
“Cuando volvieron a medir los neutrófilos, su capacidad de reaccionar frente a una bacteria había disminuido entre 30 y 50 por ciento”.
Esto significa que el estrés puede hacer que el organismo sea más vulnerable a infecciones e incluso a enfermedades graves.
Otro factor que influye en la salud es la vida social. Investigaciones internacionales han demostrado que las relaciones humanas influyen directamente en la longevidad.
Uno de los estudios más largos sobre bienestar humano, realizado por la Universidad de Harvard durante más de 80 años, encontró que la calidad de las relaciones sociales es uno de los principales determinantes de una vida larga y satisfactoria.
“No es qué tan rico eres ni qué tan exitoso eres. Lo que más influye en la calidad de vida es la calidad de tus relaciones”.
El reto para los sistemas de salud no es solo prolongar la vida, sino mejorar la calidad de esos años. Actualmente muchas personas llegan a edades avanzadas con múltiples enfermedades crónicas, pérdida de movilidad y dependencia.
La medicina de longevidad busca cambiar ese escenario mediante prevención, diagnóstico temprano y modificación de hábitos.
“La idea es evitar que los últimos años de vida sean años de enfermedad y dependencia”.
“Si una persona va a vivir hasta los 90 años, lo ideal es que llegue independiente y con buena calidad de vida hasta los últimos años”.
El modelo de acompañamiento del Centro de Ciencias Médicas de la Longevidad contempla un programa inicial de seis meses que incluye consultas médicas, nutrición, entrenamiento físico, manejo del estrés y seguimiento personalizado. De acuerdo con el especialista, los costos varían según el tipo de estudios incluidos.
El paquete más completo, que puede incluir estudios genéticos, evaluaciones médicas avanzadas y múltiples consultas con especialistas, puede alcanzar entre 40 mil y 60 mil pesos durante el programa. En su versión más básica, el acompañamiento puede iniciar alrededor de 18 mil pesos, un costo ligeramente superior al de un chequeo médico tradicional.
En este contexto, especialistas presentarán el próximo 26 de marzo a las 18:00 horas en la Hacienda de Los Morales, en la Ciudad de México, el Centro de Ciencias Médicas de la Longevidad, una iniciativa que busca impulsar un modelo de medicina preventiva basado en ciencia, nutrición, actividad física y cambios sostenibles en el estilo de vida, con el objetivo de reducir el periodo de deterioro asociado al envejecimiento y ampliar los años de vida saludable.
LG