A los siete años de edad Melanie comenzó a presentar algunos síntomas que alertaron a su familia pues los moretones, manchas en el rostro y un severo agotamiento persistía en la niña que no obstante, gracias a un diagnóstico oportuno pudo ser atendida en el Hospital Infantil de Torreón.
Ahora a sus catorce años tocó la campana para anunciar que se va a casa sana, tranquila y feliz y eso no sólo se refleja su semblante sino en el de sus padres, familia, amigos y hasta el personal médico que durante años la atendió con cariño y respeto, por lo cual se sumaron a la fiesta de la vida.
El diagnóstico, leucemia
Su tío Óscar Murillo comentó que fue una situación muy difícil para la familia cuando supieron que Melanie tenía leucemia pero la niña, aunque tuvo un proceso complicado, pudo salir adelante gracias al personal hospitalario, la familia y la fe que depositaron en dios.
“Fue algo muy gratificante y bonito porque fue una situación muy complicada. De hecho cuando ella comenzó a perder el cabello, todos se raparon para unirse a la causa y sé que por ahí intervinieron fundaciones y muchísima gente. Yo la veo a diario porque a parte de ser familiar soy maestro en la escuela donde estudia pero independientemente de eso esta es una familia que se esforzó bastante, que no es millonaria así que la intervención de los médicos, enfermeras y fundaciones ayudó y fue una gran experiencia aunque difícil para ellos”.
Las primeras campanadas las ofreció Melanie por sus doctores y las siguientes por las enfermeras y el hospital. No se olvidó de tocar la campana por las fundaciones y su familia. En medio de los gritos de que le recordaron que Sí se pudo, recibió el abrazo de su madre sin poder contener las lágrimas. Lo mismo ocurrió con sus hermanas y su padre.
Desde los siete años acudía al Hospital Infantil
Ana Marcela Zacarías, su hermana, dijo que el cáncer se le detectó alrededor de los siete años y desde ese momento se le ingresó en el Hospital Infantil donde los doctores Peraza y Muñiz la atendieron con gran dignidad.
“Somos de Torreón y vivimos en la colonia Aviación, siempre todo fue aquí. A ella se le hicieron los laboratorios y llegamos al hospital por recomendación de uno de nuestros familiares que conocía al doctor; aquí hicieron el diagnóstico, se mandaron la biopsias. Ella tenía leucemia pero recibimos todo el apoyo porque tanto los médicos como las enfermeras tienen una gran integridad y acompañaron a Melanie”.
Su hermana dijo que la familia logró identificar los signos del padecimiento pues la niña por las tardes dormía mucho, se sentía muy cansada y luego le aparecieron lunares alrededor de la boca. Luego los doctores le diagnosticaron paperas pero al final se estableció que tenía los ganglios linfáticos inflamados. Así se prendieron las alertas y le practicaron una biometría hemática.
El papá de esta jovencita dijo que en principio se la pasó llorando. Sentía que era lo único que le quedaba, pero estuvo para ella y le echaba porras a la hora de que se le realizaran las punciones y las quimioterapias. Su esposa también estuvo vigilante porque el caminar hacia la sanación fue un proceso largo y complejo, pero al final esta familia pudo ver una conclusión feliz para su niña.
Agradecidos con “Si me acompañas no me rindo”
La madre agradeció a la fundación “Si me acompañas no me rindo”, pues los acompañó en todo momento hasta lograr su fortaleza. Melanie se despidió del personal médico y sus compañeros de hospital, que se convirtieron en su nueva familia.
“Ya me voy. Fueron siete años de tratamiento pero no estuve sola. Estuve con mi familia, con mis amigos y con todo el personal que ven ahorita. Todos ellos son familia y amigos. Se siente mucha emoción, me da miedo pero tengo mucha esperanza”.
El doctor Luis Peraza Martínez despidió a Melanie quien recuerda muy pequeña cuando ingresó al hospital, con un antecedente importante. Su primo Ignacio también tuvo leucemia y fue atendido en una clínica del IMSS y ahora también está sano.
“Es un varoncito y ahorita tiene 26 años Nachito pero fue el primero que tratamos. Entonces la familia Zacarías se acercó conmigo, con el doctor Luis que es el titular del área de Hematología en el hospital y tratamos a la niña. Fue un tiempo duro pero los más intensos fueron los dos años en los que recibió el medicamento. Los cinco restantes que es la vigilancia es de estar pensando si vuelve el cáncer”, dijo el doctor.
La fiesta alcanzó para prender velas en los pasteles, escuchar la música de un mariachi y sobre todo festejar que la vida de la adolescente continuará su tránsito, alejada del cáncer.
icrm