Cuando se piensa en las personas que viven más años, es común imaginar largas sesiones de ejercicio o entrenamientos intensos.
Sin embargo, especialistas que han estudiado durante décadas las comunidades con mayor longevidad encontraron que el secreto no está necesariamente en el gimnasio, sino en un estilo de vida donde el movimiento forma parte de la rutina diaria.
Las investigaciones sobre las llamadas Zonas Azules, regiones con una alta concentración de personas centenarias, muestran que mantenerse activo de manera natural puede ser uno de los factores que contribuyen a una vida más larga y saludable.
El movimiento diario es el hábito que comparten
A diferencia de quienes reservan una hora para hacer ejercicio y pasan el resto del día sentados, muchas personas longevas permanecen activas de forma constante.
Caminar para hacer las compras, subir escaleras, cuidar un huerto, realizar tareas del hogar o desplazarse a pie forman parte de su día a día. Es decir, el movimiento ocurre de manera espontánea y no como una actividad programada.
La revisión científica Blue Zones: Lessons From the World's Longest Lived explica que las comunidades más longevas viven en entornos donde caminar resulta natural, lo que reduce el sedentarismo y favorece un estilo de vida físicamente activo.
Además de este hábito, las Zonas Azules también comparten otros factores como una alimentación basada principalmente en vegetales, fuertes lazos sociales, menor estrés y un propósito de vida.
¿Quiere decir que el ejercicio no sirve?
No. Los especialistas aclaran que el mensaje no es dejar de hacer ejercicio.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los adultos realicen entre 150 y 300 minutos de actividad física moderada por semana, además de ejercicios para fortalecer los músculos al menos dos veces por semana.
La diferencia es que la actividad física no se limita al gimnasio. Caminar, usar la bicicleta, subir escaleras o realizar labores domésticas también cuentan y ayudan a disminuir el tiempo que una persona permanece sentada.
Por ello, los expertos consideran que incorporar más movimiento durante toda la jornada puede ser tan importante como cumplir con una rutina de ejercicio.
Aunque el movimiento cotidiano es uno de los rasgos que comparten las personas más longevas, los investigadores advierten que no existe una fórmula única para vivir más años.
La evidencia científica señala que la longevidad es el resultado de la combinación de factores como la alimentación, la actividad física, el descanso, el entorno, la genética y las relaciones sociales.
En ese sentido, pequeños cambios como caminar más, evitar el sedentarismo y aprovechar cualquier oportunidad para mantenerse en movimiento pueden convertirse en hábitos que, junto con un estilo de vida saludable, contribuyan a mejorar la calidad de vida con el paso del tiempo.
JCM