El exceso de risa puede provocar un paro cardíaco, mientras que el estrés de ser sometido a cosquillas durante mucho tiempo puede causar la muerte por derrame cerebral.
Todos hemos sufrido a causa de las cosquillas al menos una vez en la vida, sobre todo durante la infancia, cuando nuestros hermanos o primos mayores solían inocentemente atacarnos con este juego para provocarnos un poco de risa.
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Curiosamente, y por más que hoy día esta práctica sea vista como algo inocente, en la antigüedad las cosquillas eran una forma de tortura y, por cierto, una bastante despiadada.
Lo más nefasto de todo esto es que el exceso de cosquillas puede provocar la muerte, pero, siendo sinceros, por más que nos provocan risa, las cosquillas no son para nada divertidas.
Nos sentimos encerrados, fatigados, atacados por algo que no podemos controlar y de lo que queremos escapar cuanto antes, incluso, muchas veces sentimos que nos asfixiamos.
Como no podía ser de otra manera, la tortura por cosquillas data de la antigua China Imperial, donde se utilizaba como un castigo habitual debido a la sencillez de no necesitar de ningún tipo de maquinaria especial para practicarla.
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