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Miércoles , 20.03.2019 / 04:39 Hoy

Científico mexicano analiza la epigenética para evitar el cáncer

Los estudios encabezados por Carlos Castillo Salgado, profesor de epidemiología, demuestran que es posible retrasar o impedir la aparición de tumores cuando se activan genes protectores.

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Estudios de epigenética (factores externos que influyen en la genética) encabezados por el mexicano Carlos Castillo Salgado, profesor de epidemiología en la Bloomberg School of Public Health de la Universidad Johns Hopkins, demuestran que es posible retrasar e, incluso, evitar la aparición de cáncer cuando se activan genes protectores que impiden la aparición y proliferación de células malignas.

Las investigaciones de Castillo-Salgado están relacionadas con “la presión ambiental y social” y establecen que cuando una persona enfrenta situaciones de estrés, exceso de trabajo, condiciones de insalubridad en la zona que habita y carencia de agua o servicios de salud, tiende a enfermarse de cáncer debido a que se desactivan los genes protectores.

Para demostrar su hipótesis de epigenética, Castillo Salgado ha estudiado a gemelos idénticos que viven en situaciones absolutamente diferentes. “Si el gemelo vive en una zona donde priva la desigualdad social, los genes protectores se desactivan, causando enfermedades a una edad temprana y, con esto, se demuestra que la carga hereditaria no es necesariamente la sentencia para desarrollar cáncer”, señaló en entrevista.

El científico, también director del Observatorio Global de la universidad, desarrolla con su equipo de trabajo investigaciones en un área de la medicina conocida como epigenética, con lo que han identificado todos los factores sociales y ambientales que en realidad determinan que las personas con un código genético idéntico desarrollen cáncer en distintas edades o jamás se manifieste la enfermedad.

“Estas condiciones sociales y ambientales hacen que gemelos idénticos que viven en condiciones distintas respondan de forma diferente a la enfermedad, es decir, los genes protectores se desactivan en áreas sociales vulnerables, pero los protege cuando habitan en zonas con mejores condiciones en todos los sentidos”, reiteró.

“No es que se eliminen genes, se activan o desactivan de acuerdo con el ambiente. Esa evidencia científica la vamos a presentar a los encargados de las políticas sanitarias y a la Organización Mundial de la Salud para que se implementen programas que eliminen esas desigualdades sociales”, destacó.

Las personas que viven en Sao Paulo, Brasil, o en Ciudad de México, por ejemplo, responden genéticamente diferente frente a los que habitan en barrios con menos recursos, deficiencias en el abasto de agua, centros de trabajo alejados de sus hogares y menos oportunidades de educación.

“En una gran ciudad, donde se cuenta con factores determinantes sociales como agua y educación, por ejemplo, los genes protectores (del cáncer) se activan”, subrayó.

Herencia no es destino

Castillo Salgado refirió que con esta línea de investigación se echa por tierra la teoría de que la herencia genética marca, necesariamente, el destino de salud de una persona.

Pero también acaba con la idea de que “es el individuo el culpable de llegar a grados de deterioro; claro que la falta de higiene influye, pero también es cierto es que sus genes protectores están desactivados y es más susceptible a enfermarse”, comentó.

El científico, con doctorado en Salud Pública por la Johns Hopkins School of Hygiene and Public Health, agregó que con el Observatorio de Salud Pública Urbana se ofrece un enfoque diferente de por qué en las zonas con mayores índices de desigualdad se concentran más casos de enfermedades oncológicas.

El equipo de trabajo que encabeza se ha dado a la tarea de efectuar estas mediciones socioepidemiológicas y geoespaciales para documentar las brechas de desigualdad entre las áreas urbanas.

En los grupos de gemelos idénticos analizados, agregó, encontraron que algunos desarrollaron enfermedades como cáncer, pero otros se mantienen sanos o con posibilidades de que, en caso de aparecer la enfermedad, sea más tardía y con elevadas posibilidades de curación.

La línea de investigación, dijo, “nos ha permitido caracterizar si los condicionantes sociales y ambientales pueden alterar la respuesta de la población mediante la modificación de los tipos de genes que pueden apoyar el incremento de la resistencia o a tener mejores respuestas inmunológicas para responder a ciertos enfermedades.

“En los gemelos vimos que la desactivación de la protección que tenían sus genes se expresó por esta presión ambiental-social. Antes pensábamos que lo definía la carga genética heredada, pero ahora sabemos que los genes están vinculados a las circunstancias que vive cada población para que haya esos desajustes”, destacó.

El especialista agregó que “ahora sabemos que independientemente de nuestra carga genética, de también existe una fuerte influencia del medio ambiente en el ADN de las personas”.

La epigenética es una disciplina de la medicina que pretende comprender cómo los cambios en el ADN interactúan con el medio ambiente en el contexto de una enfermedad.

Castillo Salgado, también gerente del área de Análisis de Salud y Sistemas de Información de la Organización Panamericana de la Salud, consideró que los países ya están obligados no solo a notificar las enfermedades diagnosticadas, sino a reducir esas brechas de desigualdad para evitar el colapso de las economías.

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