La Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Coahuila, en Torreón, carga sobre sus muros una historia que mezcla tradición, prestigio académico y una presión creciente por responder a los desafíos de la salud contemporánea.
Cada año, más de mil 370 aspirantes compiten por apenas 120 lugares. La discusión sobre infraestructura médica en La Laguna ya no se limita a edificios y hospitales; pasa también por la formación humana, la salud emocional y la capacidad, toda vez que los médicos son un pilar fundamental para sostener el sistema de salud.
Carlos Enrique Acevedo Aguirre, director de la Facultad de Medicina y de los hospitales universitarios, conoce esa realidad desde dentro. Egresado de la generación XXVI de la propia institución, cirujano con especialidad en colon y recto, exdirector médico de distintos hospitales de la región y jubilado del IMSS, vuelve a su alma mater para encabezar una etapa de la enseñanza marcada por la modernización tecnológica y la necesidad de conservar el componente humano de la medicina.
“La medicina ha cambiado completamente”, resume. Frente a los métodos rígidos de hace cuatro décadas, hoy los futuros médicos se forman en plataformas digitales, bibliotecas virtuales y clases a distancia heredadas de la pandemia. El acceso inmediato a la información modificó las dinámicas de aprendizaje y también la relación con el conocimiento. “Antes uno leía, subrayaba y sintetizaba; ahora tienen toda la información al alcance, el reto es aprender a procesarla”, explica.
En el top
La transformación tecnológica ocurre en una facultad que presume indicadores que la colocan entre las diez mejores escuelas de medicina del país. La acreditación internacional obtenida, compartida únicamente con la UNAM, asegura Acevedo, ha permitido que estudiantes realicen intercambios y prácticas en el extranjero. Este verano, 41 alumnos viajarán fuera de México como parte de esos programas.
Pero detrás de los logros académicos aparece una capacidad instalada limitada ante la demanda creciente de inscripciones. “Si hubiéramos tenido más recursos y la posibilidad de crecer en infraestructura, podríamos aceptar más alumnos”, admite el director. En la facultad se concentran en mantener y elevar la calidad de sus médicos y en los retos que asumirán al egresar. Describe un país enfocado en atender enfermedades avanzadas, más que en prevenirlas.
“Gastamos mucho en atender enfermos y muy poco en prevenir”, dice. El resultado es una saturación permanente de hospitales y especialistas frente a enfermedades crónicas y degenerativas que llegan tarde a consulta, detalla el médico.
En ese contexto, forman médicos capaces de responder no solo desde el conocimiento científico, sino desde el trato humano.
Para Acevedo, el humanismo se ha convertido en una prioridad institucional. “Es muy duro aprender cuando alguien no te quiere”, afirma. Por ello, la administración implementó programas de acompañamiento académico y emocional para detectar problemas económicos, familiares o psicológicos que afecten a los estudiantes.
Atención emocional
La salud mental, reconoce, se volvió uno de los temas más delicados dentro de las universidades. Ansiedad, crisis emocionales y episodios de violencia atraviesan a una generación sometida a nuevas formas de presión social y digital.
“Ahora cualquiera puede estar mal”, expresa y por ello la importancia de atender correctamente este aspecto.
La facultad mantiene un servicio de atención psicológica con alta demanda, mientras intenta equilibrar los nuevos códigos de convivencia y respeto a través de una relación más cercana entre los maestros y los alumnos.
El director enumera experiencias de médicos formados en esta facultad que han colocado a la región en escenarios internacionales: programas de cirugía cardíaca infantil con médicos de Estados Unidos y egresados ocupando posiciones en hospitales extranjeros. Historias que, sostiene, pocas veces alcanzan dimensión pública.
La visión de la actual dirección no se limita a apoyar a quienes destacan, sino en colaborar con quienes van quedando rezagados.
“Ahora nosotros le hemos dado un lugar preponderante a rescatar a los que en un momento dado están batallando” para intervenir a tiempo. Al final, el éxito de la facultad bajo la dirección del doctor Carlos Acevedo no solo proviene de las notas de sus estudiantes, sino por la capacidad de su comunidad educativa para no dejar a nadie atrás en su preparación.
cale