Noticias de 'arturo pérez-reverte' en Milenio: 500
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Villanos de cine y otros malvados
La mayor parte eran villanos de cine de aventuras, aunque al fin acabaron saliendo desde el Bela Lugosi de Drácula hasta el último Joker... -
El torero que creía en Dios
Ya no me gusta ir a los toros. En mi juventud fui razonablemente aficionado, pero a los 68 tacos de almanaque la vida ha dado muchas vueltas y altera ciertos puntos de vista. -
La maldita cola de cigala
Con todo y con eso, lo que no soporto, ni en los amigos, ni en los enemigos, ni en los que me dan lo mismo, es lo de compartir platos. -
Menos Camboyas, Caperucita
En estos tiempos en que 280 caracteres de Twitter se consideran información completa y contrastada, resulta asombrosa la cantidad de gente que se hace eco y lo repite una y otra vez, sin más contenido ni análisis. -
Amenábar, en el club de los fusilables
Desde hace ya décadas, los varones republicanos en el cine y la televisión casi siempre son intelectuales educados o proletarios de nobles sentimientos, valientes, guapos o agradables.. -
“No es no, machirulo”
Son daños colaterales, le digo. Reajustes inevitables de un mundo secularmente injusto que, más para bien que para mal, cruje hoy por las costuras. -
Los que cortan el cable rojo
Me parece gente —los he conocido hombres y mujeres— de un temple extraordinario. De un valor y una sangre fría literalmente, si me permiten ustedes el chiste malo, a prueba de bombas. -
Los rojos no usaban sombrero
Cubrirse con un sombrero como Dios manda también tiene algo de arte, supongo. De técnica depurada por décadas y centurias de uso masculino. Hasta la forma de colocárselo tiene su aquél. -
El convoy PQ-17
Es el momento que de niño me puso los vellos de punta al escucharlo y aún hoy al evocarlo: aquellas tripulaciones de indefensos mercantes viendo alejarse la escolta, rompiendo la formación para dispersarse lentamente y correr cada cual... -
El ferroviario impasible
Con una clase política corrupta e infame como pocas en Europa, muy conscientes todos de ello, la vida oficial va por un lado y la vida real por otro, y ambas coexisten con asombrosa naturalidad.