Noticias de 'arturo pérez-reverte' en Milenio: 500
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Mi París y otros amores
Hay ciudades que sosiegan y otras que estimulan. El efecto, supongo, varía según cada cual. En lo que a mí se refiere, Sevilla, Lisboa o Tánger, por ejemplo, son de las primeras. -
Una historia de Europa (XLIV)
En realidad la Guerra de los Cien Años duró ciento dieciséis (de 1337 a 1453, que ya es tener guerra); pero dicho así queda más bonito, y con ese nombre se conoce un largo conflicto bélico, aliviado por algunos períodos de tregua, que hubo entre Ingl -
Un biberón en el puticlub
Siempre que podía, viajaba de noche. Me refiero a hace muchos años, cuarenta o más. Y a viajar en moto, o automóvil. -
Una historia de Europa (XLIII)
Las cruzadas no cambiaron la historia de Europa ni la del mundo, pero durante dos siglos fueron una empresa aventurera, desordenada, caballeresca y sangrienta. -
Sobre piojos y garrapatas
Confío en que alguien se sienta ofendido, porque escribo este artículo justamente para ofender. Hay días en los que a uno se lo pide el cuerpo, y hoy me lo pide. -
Una historia de Europa (XLII)
Lo de Bizancio venía de antiguo: de cuando, dividido el imperio romano en plan tú a Boston y yo a California -
'Sapore di sale'
Hace mucho que no sé nada de ellos. Los recordé ayer viendo otra vez la película italiana Sapore di sale -
Arturo Pérez-Reverte: “Quise contar el amor, la lealtad, el sacrificio”
En Revolución, el escritor español traza un fresco sin ideología, demasiado humano, de la lucha armada que sacudió a México en la década de 1910. -
Una historia de Europa (XLI)
Tampoco, mucho ojo con eso, hay que tirarse demasiados pegotes con Europa y sólo Europa. Seamos razonablemente humildes. Por aquí todo iba bien y aún iría mejor con el tiempo y los siglos, hasta convertirnos en referente cultural y moral del mundo -
Un balcón en Roma
Hace mucho tiempo, en Roma, parado en una esquina de la vía del Babuino, imaginé a un sacerdote asomado a un balcón en uno de aquellos edificios, mirando hacia la piazza de España. Aquel sacerdote se llamaba Lorenzo Quart