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Lunes , 22.04.2019 / 12:03 Hoy

Un trozo de punk y cuarenta episodios en su memoria

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EL ÁNGEL EXTERMINADOR

Miriam Canales/ @Miricaiba


Londres presenta este 2016 una serie de eventos celebrando los 40 años del surgimiento del punk. Uno de ellos es la exposición fotográfica A Chunk of Punk en el Barbican Centre, parte del acervo de la fotoperiodista y directora de videos Jill Furmanovsky, en cuyo trabajo destacan imágenes en discos y conciertos de The Clash, Sex Pistols y Buzzcocks, entre otros.


Bajo la iniciativa de Mayor of London y The National Lottery, The British Library y el British Film Institute, se ha organizado Punk London: 40 years of subversive culture, una serie de festejos que incluyen conciertos, exposiciones fotográficas, conferencias, desfiles de modas y presentaciones de películas que culminará el 26 de noviembre. Desde luego, las excentricidades son parte de la megaparranda: Joe Corré, hijo del empresario y manager de los Sex Pistols; Malcolm Mc Laren, amenazó con una quema pública de su memorabilia, valuada en 5 millones de libras esterlinas, en el barrio de Camden. ¿El pretexto? El también cuadragésimo aniversario del lanzamiento del álbum Anarchy in the UK. A chuck of punk, uno de estos eventos, se inauguró el 2 de marzo y durará hasta el 28 de abril de 2016 dentro de la biblioteca del centro de artes Barbican, ubicado al centro de la capital británica.

¿El punk es cosa ya de “viejitos”, de nostálgicos, de glorias pasadas? Han transcurrido cuatro décadas desde que su furia cimbró no solo a una Inglaterra inmersa en la precariedad, sino al resto del mundo occidental que lo emuló en diferentes variantes. Hoy, su influencia y herencia se asemejan más a un recuerdo de adultos mayores. Durante la noche de la inauguración, algunos asistentes masculinos maduros se enfundaron en sus chaquetas de cuero negro abandonadas en el guardarropa; mohawks y coloridos peinados a lo Johnny Rotten decoraban sus cabezas. Mientras que las mujeres disimulaban las arrugas con un maquillaje intenso y el vientre marcado por cesáreas bajo la ropa entallada. En sus sonrisas evidenciaron las reminiscencias de una juventud marcada por la rebeldía. Pocos asistentes menores de 30 años a la vista, salvo algunos estudiantes de arte y curiosos como quien escribe estas líneas. ¿Todavía hay anarquía en Reino Unido?

“Si algo aprendí de tomar fotos a bandas punk fue a tener más confianza en mí misma como persona y fotógrafa”, explicó Furmanovsky sobre los vaivenes del fotoperiodismo contra la fiereza que irradiaban las figuras de la época, primordialmente masculinas. Ella reveló temerle a Sid Vicious, por ejemplo. Nacida en Zimbabwe en 1953, la lente de esta británica ha captado a otros artistas como Bob Dylan, Charlie Watts, Led Zeppelin y Oasis. Comenzó su carrera en 1972 y fue en revistas como The Face, a principios de los ochenta, donde sus imágenes recibieron mayor atención. En 1998 inició el proyecto Rock Archive, que reúne el trabajo de fotógrafos de rock de todo el mundo, como el mexicano Fernando Aceves. Otros de sus contemporáneos como la fotorreportera Sheila Rock y Mark Perry, creador de uno de los fanzines primigenios especializados: Sniffin’ glue, también se presentaron para atestiguar su trabajo dentro del género. Perry, sin tomarse a sí mismo muy en serio, no dejó de hacer chistes con un peculiar humor inglés sobre los altibajos de este movimiento.

Recapitular la historia de este género musical significa nombrar no solo a la escena londinense sino también hacer hincapié en la aportación neoyorquina y su arsenal: Blondie, The Ramones, Patti Smith. Sin embargo, fue en Londres donde se cimentaron las bases de los Sex Pistols, The Clash, The Slits o Siouxsie and the Banshees, por mencionar algunos, en barrios como Soho, Deptford y Chelsea.

Estos fueron los tiempos en que la juventud de la época, desprovista de seguridad social y oportunidades laborales, expresaba su inconformidad portando prendas sugestivas y maquillaje por calles como Kings Road en Chelsea mostrando una actitud más proclive al sexo y las drogas. El punto angular para cazar esta indumentaria novedosa fue la boutique Sex, propiedad de Malcolm McLaren y su exmujer, Vivienne Westwood. Hoy, esta esquina ha sido sustituída por un insípido salón de belleza y una tienda de abarrotes. Otra historia es la que aún conservan recintos como el 100 Club, capilla de conciertos seminales, que continúan la batalla sobre la céntrica calle Oxford rodeado de tiendas y cadenas corporativas, producto de la gentrificación actual. Documentales como The Filth And The Fury, del director Julien Temple, evidencian toda esta efervescencia pretérita.

El llamado londinense sigue vigente y ardiendo según cantaba The Clash, mientras que los Pistols pronosticaron que no habría futuro para las próximas generaciones. Cuatro décadas después, su mensaje continúa plasmadoc con Isabel, Cameron y Johnson ubicados en el poder en turno… ¡ah!, y por supuesto: ¡Dios salve (todavía) a la reina!

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