Rafael Tonatiuh
Continuando con los aberrantes sinónimos que usan periodistas, políticos y oradores serios, para darse caché desdeñando el lenguaje común y corriente, llegamos ahora a la nomenclatura cursi del poético mundo del lugar común.
El cuarteto de Liverpool
Sin discusión, el sobrenombre más quemado del rock. Mil veces preferible que les digan los Beatles a los Beatles, salvo que inventen un apodo más perrón, como “La morsa y los traumas de Charles Manson”, “Los embajadores de Maharishi” o “Los inventores del peinado Howard Wolowitz”.
El tejido social
Quien pronuncia ésta palabrita se sueña un Octavio Paz tratando de expresar, desesperadamente: “grupo de personas”.
Oligarquía
Palabra mamonsísima que suaviza la más dura expresión: “Los ojetes que nos gobiernan”.
La distinguida esposa
Entendemos perfectamente que la señora que acompaña al caballero no es su puta (y si lo fuera, ¿qué rayos nos importa?) Decirle así suena a ironía, a que la elegante mujer carece de cualquier gracia (salvo ser atractiva) y que se casó por el dinero del “distinguido” ñor.
El asesino silencioso
Ni el doctor House, con toda su filosofía nietzchisiana, se atreve a nombrar así a la Diabetes (por otro lado, es más “asesino silencioso” el salario mínimo).
La presea dorada
Quizás la palabra medalla tenga algún significado malicioso para las mentes albureras, pero la palabra presea no tiene significado más que para quienes hablan como intelectuales de hace dos siglos.
El esférico
¿Qué tiene de malo decirle pelota a la pelota? ¿Acaso describir su forma geométrica brinda mayor cultura? Si le gusta soñar con maestrías y doctorados apoye a los pumas.
Bueno, otro día seguimos denunciando más palabrejas apantallantes.
*Si desea enviar sus eufemismos puede mandarlos a: qrr2000@hotmail.com