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Martes , 26.03.2019 / 19:00 Hoy

Frank Zappa para (des)conocedores

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EL ÁNGEL EXTERMINADOR
Olmo Robles

En donde menos se espera salta Frank Zappa, no importa que su último salto mortal haya ocurrido en 1993. Puntualmente y ya sin remedio en su lucha contra el cáncer de próstata, le dijo a su esposa antes de morir: La industria discográfica se está volviendo una porquería y el negocio se está convirtiendo en algo horrible porque hay muchas ratas sueltas por ahí, así es que vende todo antes de que nos lleve la chingada.

Visionaria la señora de Zappa, Gail, hizo un inventario lo mejor que pudo de todo el material zappiano que sobrepasó la centena de álbumes (eso, sin contar, muchas grabaciones que se quedaron en cintas, sin ser nunca LP de vinilo y muchos menos cd). Por ese entonces los hijos mayores de Frank, Dweezil y Moon United, ni se imaginaban que, años después, se iban a agarrar de la greña por las grabaciones de papá; mientras que los pequeños, Ahmet y Diva, ni se metían al estudio que tenían en casa.

Luego de un intercambio de golpes con los "ejecutivos" disqueros, la señora Zappa casi canta lo que luego cantó Javier Gurruchaga con la Mondragón: "Me quiero morir". Y, en efecto, se murió dejando un testamento: 40 por ciento de la herencia del viejo Feank para Dweezil y Moon y 30 pro ciento para Ahmet y Diva. Se tuvo que vender casi todo para subsanar el descalabro financiero que dejo Frankie luego de la gira por el cielo del infierno que inició Frank por culpa del cáncer de próstata.

Irónicamente la casa con el estudio subterráneo que había construido el que fuera líder de The Mothers Of Invention, fue a parar, mediante el pago de 5 millones de dólares a las garras de Lady Gaga, que bajó al sótano y ya no halló ni medio disco. Como en otros casos, como el de Jimi Hendrix, la familia Zappa pactó tregua por los derechos de los discos y de vez en cuando se asoma por alguna parte una grabación oficial pero, lo que más aparece son grabaciones de dudosa procedencia pero, dadas por buenas, por la propia familia porque, para hacerse pendejos, si suenan poca madre.

Muchas de ellas nunca llegaron a México (hasta ahora) porque, que se sepa, solamente en tiempos del vinilo, la disquera Gama, se atrevió a sacar algunos discos, seguramente presionada por la casa matriz en ese entonces (Reprise Records, una subsidiaria de Warner, cuyo dueño era alguien que siempre odio el rock, pero no el negocio: Frank Sinatra).

Si de alguna forma Frank Zappa, ya sea solista o con The Mothers of Invention, se paseó por alguna tienda especializada de discos importados, fue porque la industria disquera mexicana siempre pecó de precavida... y pendeja ante lo desconocido. Los pocos que tenían discos respetables de Zappa en cualquiera de sus facetas eran el Capitán Pijama, Walter Schmidt, Carlos Alvarado y dos tres más que los cotizaban caros. Y si a eso se les agregaban los extravagantes diseños de los álbumes, pues pocos se atrevían a venderlos y solo unos cuantos aventureros a comprarlos.

Es famosa la anécdota de Rubén Sano cuando compró en almacenes Magic Chef, de la calle de Balderas, el "Were Only in it for the Money" (la respuesta zappiana al Sgt. Pepper's). La dependienta le dijo al gerente de la tienda: "Señor quieren comprar el disco horrible de esos fulanos que se visten de mujer... a cuánto se lo doy". "Que le pague lo que sea, pero deshágase de él", fue la respuesta.

Eran tiempos en que Zappa valía, además de su avanzada música, por sus extravagancias, madres incluidas y también compadres, como el Capitán Beefheart. Con la llegada de los discos compactos, la familia se abrió camino para remasterizar lo que se pudiera de sus long plays. Sin embargo cajas que por años estuvieron en litigio (como las "Cintas de la MGM", compuestas por 10 LP de colores y declaración de principios musicales) solo hasta hace poco han podido ver la luz piratamente hablando.

Al parejo Dweezil y Moon han sacado ediciones especiales en vinilo de selecto gramaje, lo mismo que de algunos cd. Sin embargo, la fracción bucanera, no deja de sorprender con ediciones para (des)conocedores de la obra de Zappa que, están dispuestos a pagar lo que sea por discos "inconseguibles", rarezas, cajas o verdaderas ediciones incunables en el orden de lo extravagante.

Por eso cuando el viejo Frank salta en las inmediaciones de la calle de Jesús Carranza (la, dicen algunos, calle más peligrosa de Tepito, en hora inhábiles cuando no están las huestes de Miguel Ángel Mancera, vigilando que nadie se pase de lanza y que todos compren de contento) hay que celebrarlo y más si se va con un dinero extra porque se pueden encontrar en el puesto s/n donde Los Beatles son deidades con genialidades avanzadas a su época de nacimiento como el "Cucamonga Years", con los primeros trabajos de Frank Zappa (1962-1964) cuando apenas se hacían planes para que luego fue la Invasión Inglesa.

Esta pequeña joya zappiana reúne trabajos tempranos de grupos pre-Mothers of Invention como: The Pinguins, Bay Ray & The Ferns, Bob Guy, the Hollywood Persuaders, Mr. Clean, The Rotations y The Heartbreakers, por la nada despreciable suma de twenty box pesos. También está disponible el box set de cuatro CDs con todo el programa que se refino Frank y The Mothers el 11 de octubre de 1971 en el Carnegie Hall neoyorquino, con sus cuatro horas y pico a razón de ochenta varitos, para no tener que desembolsar los más de 600 dólares en que sale el original directo de las cintas VAULTer Native Records. Un Official FZ Master.

Y sigue el de la mata (y el bigote y barba) dando: La edición de tres discos compactos con la parada que hicieron en el Hammersmith Odeon londinense, donde alguna vez repartieran glam Bowie y Roxy Music. El triple set es una variante poco conocida del track list original de 1982 que, en Amazon, se vende por $ 476.94 dólares, mientras que en territorio de Morgan y Sir Francis Drake, alcanza los ¡No Mames! sesenta morlacos.

De trabajos recientemente lanzados por la Zappa Family está el disco emblema de la campaña presidencial que nunca tuvo Frank: el "Frank Zappa for President", del año pasado, en que se vendió en más de ciento cuarenta dólares. La copia que sirvió de master del original, quien sabe dónde la consiguió el Indiana Jones de las rarezas en el Black Market: José Luis "El Mondra" H., que, de paso, sacó en su sello alternativo el "Zappa / Beefheart Mothers", lanzado originalmente en 1989 por la Ryco.

Y para Zappologos clásicos –en sentido literal— está el "Francesco Zappa". Interpretado por el Barking Pumpkin Digital Gratification Consort: Frank Zappa Conductor (el primer disco digital en 200 años del aludido, con andantes, prestos, alegros, minuetos, andantinos y demás para pasar por absolutos intelectuales de la música en materia de Zappa.

Pásele, pásele por los remasterizados digitalmente del día el viejo Frank.

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