En el centenario del cómico Germán Valdés, Tin Tan, se le ha recordado por sus películas, incluso como cantante. Hoy lo rememoramos por el humorismo popular y surrealista de sus canciones, no tan solo por sus letras, sino también por sus diálogos y gritos de borracho en las rolas rancheras, de los cuales hicimos una selección para ustedes.
“Los agachados”
Quizá la canción más popular de la pareja formada por Tin Tan y su carnal Marcelo, no tan solo por mezclar el mariachi con el boggie woogie, sino por su entrada tipo Hermanos Marx de Peralvillo.
Diálogo inicial:
Tin Tan: ¿Sabes qué, carnalazo? Que vengo un poco crudo, Marcelino, quiero una pancita, calientita, ahorita, vamos a los agachados, ¿no?
Marcelo: ¿Y por qué vienes crudo?
Tin Tan: Porque me pasé toda la noche pescando, Marcelo, en el lago de Chapultetrepo.
Marcelo: ¿Y porque estuviste pescando vienes crudo?
Tin Tan: Sí, vengo crudo de sueño, ¿qué no puedo?
Marcelo: Ah sí, cómo no.
Tin Tan: Ya verás; a ver si no…
Marcelo: ¿Y toda la noche te la pasaste pescando?
Tin Tan: Anjá.
Marcelo: ¿Y qué estuviste pescando?
Tin Tan: Cahuiles.
Marcelo: ¿Cahuiles? ¿Qué es eso?
Tin Tan: Pescados.
Marcelo: ¿Cahuiles? Yo no conozco los cahuiles.
Tin Tan: No pos si yo tampoco conozco los cahuiles, si no pesqué ninguno, Marcelo. Cuando pesque uno te lo traigo para presentártelo, ¿no?
“Morena de ojos negros”
Excelentes gritos rancheros sincronizados: Marcelo adolorido y Tin Tan respondiendo cual coro griego.
Marcelo: ¡Tú te estás riendo de mí, pero te he de ver llorando!
Tin Tan: ¡Y el que no conoce a Dios, dondequiera se anda hincando!
Marcelo: ¡Esto no me lo contaron, ella misma me lo dijo!
Tin Tan: ¡Y como yo no sé leer, ni en los letreros me fijo!
“Mira, Luisa”
O cómo el tequila echa a perder una serenata.
Diálogo a media serenata:
Tin Tan: Nel y sabes que por derecho yo me bailo a esa chancluda.
Marcelo: ¡Oye mira, ya abrió la ventana!
Tin Tan: ¡Chale, chale! Si baja por derecho que le voy a dar media hora de patadas con todo y sus crinolazos, ¿no?
“La cucaracha macabra”
Uno de los grandes talentos de Tin Tan fue su observación de nuestros tipos cómicos nacionales, desde el chino del café hasta la picardía yucateca.
Bomba:
Debe morir la bomba de hidrógeno, la bomba atómica, la bomba lacrimógena, la bomba… ¡Pare la música! Si hay huelga de luz ¿y qué?, yo me alumbro con quinqué.
“Cantando en el baño”
Sin que medie ninguna razón, esta canción comienza con una alegre situación erótica y deriva en trágico bolero de Agustín Lara.
Letra inicial:
“Cantando en el baño me acuerdo mucho de ti, no sé por qué ha se ser allí, no sé por qué ha de ser allí, ¡no sé por qué ha de ser allí, allí, allí! (gárgaras)…. Y es que, cuando me baño, es que, pues yo me sobo, y es que, pues yo me acuerdo, y es que… ¡te quiero mucho!”
Imitación de Agustín Lara:
“Esta vida ya no la veo como negocio, yo creo que unos días más y…. ¡prrrttttfff! ¡Good Bye! (cantando). Esta vida, cada día, se me acorta, y mi noche es larga, larga, larga; ya no me importa, si se me alarga o se me acorta; ya no me importa, si se me acorta o se me alarga; sufrir, sufrir, esa es mi vida, llorar, llorar, esa es mi suerte, estoy muy flaco, para estar vivo, pero muy gordo para estar muerto; y mientras yo sollozo, cómo se ríe el señor que entierra en el foso”.
“Mujer ingrata”
Lo que el tequila provoca en el alma atormentada de Tin Tan, en esta rola de la que la Maldita Vecindad extrajo frases para el inicio de “Pachuco”.
Diálogo inicial:
Tin Tan: ¡Ya llegó su pachucote! ¡Ora sí vengo bien pisto, Marcelino, por derecho!... ¡Mírame cómo ando!
Marcelo: Pues nunca te había visto así.
Tin Tan: ¡Pos veme, Marcelino, porque es por una mujer ingrata, condenada, mancomunada! ¡Échate una canción de esas que pegan en la herida!
Gritos rancheros:
¡Y cómo dijo Chespin’ House! ya borracho ¿qué horas son?
¡Y ánimas que crezca el niño, pa’ que diga: Hello, papi!
¡Y si te gusto borracho, que me den más sorronche!
“La cantinera”
Extensión de una de las grandes frases de Tin Tan: “La única vez que se me está haciendo una cosa buena y tú me la echas a perder con tus consejos moralistas”.
Tin Tan: Hip…hip… hip…
Marcelo: ¿Todavía andas borracho?
Tin Tan: Sí, hip, ¿por qué?
Marcelo: Muy mal hecho.
Tin Tan: ¿Cuál muy mal hecho? ¡Yo orita ando de ambiente y me voy pa’l tenampa, Marceliano!
Marcelo: ¡No, no, no!
Tin Tan: ¿Porque no, no, no, no?
Marcelo: ¿Tú has visto cómo se pone el hígado con el alcohol?
Tin Tan: No, ¿cómo?
Marcelo: ¡Mira se pone todo negro y arrugado y se me enchina el cuerpo nomás de acordarme!
Tin Tan: ¡No, Marcelo!... ya no vuelvo…
Marcelo: ¿Ya no vuelves a tomar alcohol?
Tin Tan: No, ya no vuelvo a comer hígado, todo prieto y arrugado, no, no, no, no… ¿sabes qué? Yo quisiera que me trajeran unos mariachis porque ando borracho… ¡Que me los traigan, al fin yo soy feliz!
“Échale un quinto al piano”.
Uno de los mejores recursos cómicos de Tin Tan es su actitud cínica y vulgar cuando le juega al pícaro.
Tin Tan: ¡A ver señor! ¿Quién despacha aquí?
Marcelo: ¿Qué quiere?
Tin Tan: Un tequila… antes de que empiecen los trancazos.
Marcelo: ¿Sencillo?
Tin Tan: No, doble.
Marcelo: ¿Doble?
Tin Tan: Mejor no doble.
Marcelo: Sencillo.
Tin Tan: No, triple, y apúrele, antes de que empiecen los trancazos.
Marcelo: ¿Triple?... Ahí le va.
Tin Tan: Antes de que empiecen los trancazos, órale… ¡Salud! Psss….
Marcelo: ¿Qué pateó?
Tin Tan: ¡Más mezcla maistro o le remojo los adobes!... ¡A ver otro tequila!
Marcelo: ¿Triple también?
Tin Tan: Y antes de que empiecen los trancazos.
Marcelo: Bueno, ahí le va.
Tin Tan: ¡Salú!…. ¡Pssst! ¡Otro tequila, antes de que empiecen los trancazos!
Marcelo: ¿Cuáles trancazos?
Tin Tan: Los que va a haber…
Marcelo: ¿A qué horas?
Tin Tan: A la hora en que se dé cuenta de que no traigo para pagarle.
Marcelo: Ah ¿no trae? Pues ahora me paga cantando…
Tin Tan: Pos échele un quinto al piano.
“Amor y odio”
Para cerrar, el Premio Nobel al mejor grito ranchero:
“¡Ay ingrata, pervertida, voy que te doy de balazos, aunque yo daría mi vida por tenerte entre mis brazos!”.
RAFAEL TONATIUH