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Martes , 21.05.2019 / 16:29 Hoy

El ‘slut shaming’

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EL SEXÓDROMO

Verónica Maza Bustamante

elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika


A las mujeres se les sigue insultando por el uso que hacen de su erotismo, como ha sucedido desde hace siglos, pero hoy en día las maneras de llevarlo a cabo van más allá de poner una letra escarlata en sus frentes o insultarlas en la vía pública: el internet, con sus redes sociales, ha establecido nuevos códigos de bullying, acoso y chantaje hacia las mujeres. Eso ya tiene un nombre en inglés: slut shaming.

El International Feminist Journal of Politics lo define como “una forma de estigma social aplicado a personas, especialmente mujeres, que se considera que violan las expectativas tradicionales sobre comportamientos sexuales”, según reporta Abril Camino en Trendencias.com. Entre otras cosas, se les señala por su manera de vestir (“provocativa”), por haber tenido más de una pareja sexual (“es una promiscua”), por salir con sus amigas sin sus novios o esposos (“zorra”), por iniciar una conversación con alguien que acaban de conocer (“ofrecida”) e, incluso, en el peor de los casos, hasta se les critica cuando han sufrido de abuso o violación (“ella se lo buscó”, “por andar sola y vestida así”). Todos estos comentarios que he mencionado entre paréntesis, más otros, los hacen amigos, familiares y hasta desconocidos en chats de WhatsApp, en Facebook, Instagram, Twitter, en medios internos de las escuelas, en los salones, en la calle. Muchas veces van acompañados de videos, fotografías o audios que pretenden “demostrar” la “falta” de aquella persona a la que se está molestando.

Un ejemplo preciso es lo que sucede en la serie 13 Reasons Why, que se encuentra en Netflix, en donde la protagonista, Hannah, sufre tal acoso escolar que termina suicidándose, después de que le hicieran una gran cantidad de cosas atroces que iniciaron porque se besó con un chico que acababa de conocer tras cambiarse de escuela.

Esta situación la padecen casi de manera exclusiva las mujeres, porque los hombres no suelen ser humillados por tener una vida promiscua, por besar a alguien o por mostrar su cuerpo en fotografías. Es un reflejo de las sociedades machistas en las que vivimos.

Es importante que los padres y madres encuentren estrategias para estar al tanto de lo que sucede en la vida de sus retoños. No se trata de convertirse en policías que estén vigilando a cada instante, prohibiendo, reprimiendo, porque sería volverse parte del acoso y estigmatización. Lo ideal es establecer canales de comunicación desde que son pequeños que nos ayuden a establecer vínculos de confianza, pero si eso no se ha hecho, lo recomendable es preguntar siempre por su vida cotidiana (sin burlarse, ofender, etiquetar o escandalizarse por lo que les cuenten, sea algo que les pasó a ell@s o a algún amigo o amiga), tener una idea de sus actividades, de las personas que frecuenta, de sus hábitos de consumo de internet. También aprender a detectar cambios de humor que vayan más allá de los relacionados con los típicos de la edad, para lo cual se necesita únicamente ser observadores, conocer medianamente a nuestros chamac@s y poner a funcionar la intuición.

Cada vez es más común el chantaje a través de Facebook y WhatsApp: personas de ambos sexos con perfiles falsos se hacen pasar por jóvenes (o chavitos fingen ser mayores) y afirman tener fotografías comprometedoras de alguna chica —las víctimas más frecuentes, aunque no se salvan las mujeres de otras edades—, lo cual a veces resulta ser cierto (uno nunca sabe lo que comparten los demás de nuestra intimidad o el nivel de hackeo que hay actualmente), pidiendo a cambio de que no sean publicadas en las redes sociales nuevas fotografías de desnudo. Lo ideal en este caso es hacer una denuncia en alguna delegación, después con la policía cibernética, en la red social por la que se estableció el contacto, bloquearlo y pedir que otros l@ denuncien. Es importante que quien está siendo acosada no siga el juego tratando de evitar una vergüenza pública, porque eso suele ser el principio de una cadena de situaciones que terminan mal.

Liberándonos de prejuicios, teniendo información, serenidad y conociendo cuáles son las herramientas con las que contamos para actuar antes de que pase algo semejante, podremos ayudar a que nuestros chicos y chicas libren el slut shaming.

***

LOS DEDOS: ALIADOS ERÓTICOS

Pareciera obvio que empleemos nuestros diez dedos de las manos (y en algunos casos también los de los pies, faltaba más) durante los encuentros eróticos, pero lo cierto es que no es tan común que se usen como protagonistas de una velada, menos entre quienes creen que lo importante o, incluso, lo único válido en esos momentos es la penetración.

Sin embargo, si los incluimos en la rutina erótica nos daremos cuenta de que es posible usarlos en diversos momentos y de diferentes formas. Por ejemplo, las mujeres solemos agradecer un buen empleo de ellos en la vulva y más allá. Sabemos que el clítoris es fuente de placer interminable; si se estimula con la palma de la mano y los dedos, frotando, acariciando, tocando esa zona, es muy probable que llegue un clímax intenso y sabroso. También se puede combinar la caricia: introducir un par de dedos (colocándolos con la forma de un gancho, para estimular el Punto G) mientras con la palma se ejerce una fricción sobre el pequeño botón del deseo.

No hay que olvidar la estimulación de los senos, de los pezones: ya sea durante la penetración o las caricias con una mano en el área genital, los dedos de la otra pueden estar entretenidos jugueteando con el busto. No es tan común pero sí hay mujeres que tienen orgasmos de esta forma.

En el caso de los hombres, aunque por lo regular sus parejas establecen una técnica para masturbarlos, modificar de vez en cuando la manera en que se hace puede generarles nuevas sensaciones. Pasar del empleo de dos o tres dedos en el glande a colocar todos alrededor del pene e ir cambiando la intensidad con la que se aprieta y la velocidad con que se mueve la mano. También se pueden visitar los alrededores del perineo, apretujar los pezones masculinos o tener una bonita sesión de caricias en la cara con los ojos cerrados.

Un buen lubricante siempre será un gran aliado para el empleo de nuestras manos, lo mismo que los aceites de masaje. Recomiendo adquirir varios, que sean diferentes en su textura, sabor, densidad, aroma… a veces una variante tan sutil como cambiar de lub puede regalarnos algunas sorpresitas, aumentando nuestras sensaciones o simplemente brindándonos un pequeño cambio que puede significar mucho para la vida erótica de los amantes.

No hay que olvidar que a veces hasta lo más básico se nos olvida, e innovar aunque sea en asuntos menores siempre nos va a ayudar a llegar a nuevos paraísos del placer.

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