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Jueves , 21.03.2019 / 04:23 Hoy

El ‘jam’ de Las Reinas Chulas

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EL TONO DEL TONA
Rafael Tonatiuh

Jam session es una reunión
informal de músicos de jazz,
con afinidad temperamental,
que tocan para su propio disfrute;
música no escrita ni ensayada”:
George Frazier,
crítico de jazz, en 1940.

Comedia

La primera vez que pisé aquel escenario, no era El Vicio sino El Hábito (administrado por Jesusa Rodríguez y Liliana Felipe). Comenzaba este siglo. Mi amiga Regina Orozco me invitó a cantar mi rap en náhuatl para el estreno de uno de sus shows, bailando con su hija Sol, que entonces era pequeña.

¿Cómo llegué ahí? Por exhibicionista y porque me gusta la comedia. Los comediantes de alguna manera terminamos relacionándonos (Ximena Cuevas me la presentó, al igual que a Luis Usabiaga, con quien trabajaría en El Pasón y coescribiendo guiones de televisión).

Yo hago comedia (quizá de la peor) desde que nací. A los 15 años lo hice profesionalmente en La Garrapata, tercera época (1979), que dirigían Rius, Helioflores, Sergio Arau, Efrén y Antonio Karam. Actualmente, en QRr! (magnánima sección de MILENO Diario), escribo comedia política, un tema del que no sé nada, pues nunca sé quién es el gobernador de qué Estado ni las razones ocultas por las cuáles Margarita Zavala renunció a su candidatura a la presidencia en un programa de televisión en vez de en la sala de su casa (soy un pendejo), pero sé, por pura intuición humorística, quién es el enemigo y cómo burlarme de él, porque una máxima de la comedia es: el enemigo es el poderoso. Pegarle al jodido no da risa.

Las Reinas Chulas

La compañía de cabaret Las Reinas Chulas cumplió 20 años de operar en El Vicio (ubicado en Madrid 13, Coyoacán). Integrada por Marisol Gasé, Cecilia Sotres, Nora Huerta y Ana Francis Mor, quienes además de montar sus espectáculos, organizan el Festival Internacional de Cabaret, cada verano, organizaron un festejo el miércoles 16 de Mayo.

Allí me topé con varios amigos: Julia Santibañez, el doctor Bolavsky, Sandra Garibaldi, Eduardo Limón, Julia Arnaut, Mardonio Carballo, Sergio Arau, Susana San José, Fernando Rivera Calderón, Alina Poulain, Héctor Zamarrón, Viétnika Batres, Juan Alarcón y Tacho, entre quienes recuerdo. Los padrinos fueron: Leopoldo Novoa, Pablo Boullosa y Sabina Berman. Abrieron Las Mariachas Xóchitl y continuó el show con la bailarina de flamenco Maria Elena Anaya, luego con Ernesto Anaya, Tito Vasconcelos, Jazmín Solar, Sergio Arau, Fernando Rivera Calderón, Alonso Arreola & Jaime López, Picasso dijo yeah!, Las Chicas Súperguapachosas, Mexican Stand Off, Velázquez y Las Luz y Fuerza.

El ‘jam’

Mi amigo el cineasta y músico Pablo Durón, desde que me vio me dijo: “Tenemos que subir y echar un palomazo, yo traigo mis armónicas y un saxofón”. Acepté, porque soy un exhibicionista de lo peor (aunque soy incapaz de pronunciar dos sílabas coherentes cuando estoy frente a la persona que me gusta). Mi acompañante, Mayita Mazariegos, me haría una transmisión en vivo por Facebook.

Cada que terminaba un grupo, Pablo pasaba con una copa de mezcal en la mano y me decía: “Tocamos después de Las Luz y Fuerza”.

Yo creí que Pablo ya había hablado con las Reinas Chulas, no me había dado cuenta de estaba muy pedo, que no había hablado con nadie y que no llevaba ningún saxofón.

Antes de Las Luz y Fuerza subió un excelente grupo de Ámsterdam, Holanda: The Snow Apple, con una cantante tipo Nina Hagen que prendió a la banda; después de Las Luz y fuerza (que armaron el bailongo con su cumbia funky) se presentó Tina Cristina, una excelente cantante alemana, con su guitarra. Parecían súperheroínas de Marvel en Infinity War, que surgían de la nada para prolongar mi palomazo.

Subieron más músicos. Pablo ya estaba tocando la armónica; Mariana de Ita rapeó versos de López Velarde; Mardonio Carballo también rapeó y cuando terminó, le arrebaté el micrófono para rapear en náhuatl (como en los tiempos de Sol) mi “Rap de los Gremlins”, “El jarabe loco”, “Las mañanitas” y “El submarino amarillo” en hip hop y scat.

El teléfono de Mayita se había quedado sin pila y al mío solo le quedaba 20 por ciento de energía, que se usó al máximo para hacer mi transmisión en vivo.

La despedida

Los músicos y yo nos dimos un abrazo de jam. Me robé un ramo de flores y se lo regalé a Marisol (no sabía que eran de Nora y se daría cuenta). Pablo sacó sus armónicas. Un flautista hizo una última improvisación. Sin pila, le pedí a Pablo que llamara un taxi, pero por cuestiones etílicas la operación se tardó media hora. Por un problema del despertador no llegué a trabajar y nuevamente quedé mal, aunque conservo la sonrisa por las felicitaciones de los músicos que sí apreciaron mi canto (que por cierto, perfeccioné un poco gracias a un curso del Vicio Académico, con la maestra Barbara Maier Gustern).

¡Larga vida a Las Reinas Chulas!

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