El papa Francisco dijo que para educar a los hijos, no tiene nada de malo darles una que otra nalgada, siempre y cuándo se haga con dignidad. Como no entendemos bien a bien cómo se puede golpear a alguien mantendiéndo la dignidad, esto es lo que interpretamos que quiso decir el Pontífice argentino al incitar al spanking:
Por Óscar Ocampo
@thepor8
Está BIEN dar nalgadas:
Cuando alguien lo solicita: cuantimás si lo pide a gritos, pues la Biblia dice en Mateo 5:42 que “Al que te pida, dale, no rehuses prestar”.
Cuando las nalgas lo merecen: ya que es de humanos que la contención flaquee de cuándo en cuándo, sobre todo si el derrier es jugoso y la cuna se menea con ritmo a la mínima provocación.
Cuando se hace con amor: si la nalgada no se practica con sevicia sino con la delicadeza de quien hace a un lado sus prejuicios para dar una genuina muestra de afecto.
Cuando se paga por ello: al César lo que es del César, y el que paga manda, así que no hay pecado cuando los azotes se reciben como una mera transacción monetaria, porque de algo hay que comer.
Esta MAL dar nalgadas:
Cuando las nalgas ya están muy cacheteadas: y se ve a leguas que están aflojadas en terracería, pues sólo van a dar un trémulo espectáculo al recibir los azotes.
Cuando se aplican con una raqueta: sobre todo si se usa una corriente raqueta de ping-pong, habiendo tantos artefactos especialmente creados para el propósito.
Cuando se hace por gula: si no se tiene un real apetito por nalguear y pellizcar a alguien para paliar ansiedades y sólo se hace “por no dejar”.
Cuando se incita a la violencia: y después de los golpes de nalgas van a ocurrir mordidas, chupetones, azotes con látigo y sodomías.