Catástrofes y embarazos no deseados

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Grupo editorial diverso que abarca diferentes temas y formatos. La calidad periodística y la diversidad de contenidos son aspectos que definen a las editoriales de Milenio.

EL SEXÓDROMO

Verónica Maza Bustamante

elsexodromo@hotmail.com

@draverotika

FB: La Doctora Verótika


Han sido días difíciles: los devastadores sismos en México, la represión en Cataluña, la masacre en Las Vegas y el huracán en Puerto Rico, entre otros eventos, nos han tenido en un estado de zozobra que suele llevarnos a desear sentir el amor de quienes están a nuestro lado o de explorar nuevas emociones al percibir la finitud de la vida. Además, nos pueden hacer vulnerables a sufrir agresiones sexuales inesperadas.

Esto es común y se ha investigado. Hay registro de problemáticas semejantes: por ejemplo, tras el terremoto en Haití, la tasa de nacimientos en Puerto Príncipe aumentó, en 10 meses, 12 por ciento de acuerdo con cifras del Fondo de Población de las Naciones Unidas. Casi dos tercios de los embarazos fueron no deseados.

- Esta situación (y otras semejantes que han sido registradas después de catástrofes de diversa índole) se debe a distintos motivos:

- Aumenta el número de relaciones sexuales sin protección.

- Aumenta la violencia doméstica.

- Aumenta la violencia sexual.

De acuerdo con Salud de Mujer, un blog sobre salud sexual y reproductiva hecho por médicos especialistas, la tremenda tensión emocional que se vive, la frustración y la angustia ocasionan que las personas:

- Puedan volverse más violentas y agresivas sexualmente.

- Olviden o suspendan voluntariamente el uso de medidas de protección y prevención para embarazos no deseados o infecciones de trasmisión sexual (uso de condones y de anticonceptivos).

- Tengan mayor acercamiento físico y con ello aumenten las relaciones sexuales no deseadas y no protegidas, donde las mujeres y l@sniñ@s son los más vulnerables.

PREVENCIÓN

¿Cómo se puede evitar esta situación? ¿Cómo impedir que se repita la historia con cada desastre o situación de estrés y violencia? Es importante que se impidan las agresiones físicas y sexuales. Si es necesario vivir en un albergue temporal, resulta básico proteger a los miembros vulnerables del grupo (niñ@s, adolescentes y mujeres), cuidando el orden público y organizando formas de vigilancia para reducir los actos de violencia. Los y las jóvenes han demostrado su capacidad de acción en estos momentos. Su apoyo es invaluable, pues pueden hacer rondas de protección en grupos o crear espacios donde se asegure el bienestar.

Tanto los gobiernos como los padres/madres de familia y los mismos chicas y chicos deberían de hacerse responsables de la salud sexual portando preservativos. Sabemos que el contacto piel a piel, los abrazos, la actividad erótica son excelentes para disminuir el estrés, la incertidumbre y el miedo. Muchos jóvenes cambian sus rutinas para ayudar a quienes lo necesitan, pudiendo pasar la noche en lugares diferentes a su casa. Jamás estará de más, aunque no se espere tener sexo, llevar condones en la mochila o el bolsillo.

En caso de agresión o violencia sexual es preciso informar al respecto y buscar inmediatamente atención en los servicios de salud para recibir apoyo psicológico, pero también médico, en donde sería básico proporcionar la píldora de emergencia para evitar un embarazo, así como tratamiento por posibles infecciones de transmisión sexual.

En tiempos de crisis es importante unirnos, contar con el apoyo de quienes nos rodean y protegernos a nosotros mismos, para que no haya tantos daños colaterales que nos afecten de manera permanente.

***

‘LA CUCHARITA’

En otros países se le conoce como la postura “del molde”, pero en México solemos usar el término “cucharita” al hablar sobre un acomodo para dormir en pareja, cuando uno de los integrantes se acuesta de lado, a medio camino de la posición fetal, y el otro embona su cuerpo de tal manera que, también sobre un costado, pueda rodear la anatomía ajena. No solo es una posición cómoda para dormir, sino que también expresa protección, integración y cariño.

Cuando se recurre a esta postura pero sin ropa y con la intención de llevar a cabo un encuentro erótico, suele tener resultados excepcionales. Sabiéndose acomodar, genera orgasmos intensos o, cuando menos, sensaciones que nos harán poner los ojitos en blanco.

Puede usarse para realizar caricias diversas: por ejemplo, si la mujer está en el primer plano, quien se ubique detrás de ella puede estimular su clítoris con una o las dos manos, mientras que ella tiene la posibilidad de acariciar sus senos, acomodar sus manos encima de las de su pareja para controlar el movimiento o pasar su brazo por su espalda para tocar el pene o el clítoris de quien la acompaña.

Cuando existe penetración, es importante ir variando lentamente y apenas unos centímetros el acomodo. Lo ideal es que se lleve a cabo, al principio, de manera suave y lenta. Por lo regular, al estar acomodadas así, las mujeres sentirán la vagina un poco estrecha, por lo que (a menos que les guste la presión intensa) es mejor que levanten la pierna que no está sobre el colchón para propiciar la entrada del pene sin que tengan molestias.

Ya acomodados, quien esté atrás deberá mantener, los primeros minutos, un mismo tipo de penetración con un ritmo constante, para que ella se pueda ir moviendo muy lentamente: la cadera puede girar apenas un par de centímetros hacia la cama, luego un poco más, después de regreso hacia “afuera”. A la vez, es posible que apriete un muslo contra el otro, que doble las rodillas, que separe las piernas hasta llegar a un ángulo de 90 grados para encontrar ese punto o esos puntos en donde sienta mayor placer. Seguramente su acompañante también percibirá diferentes sensaciones con cada movimiento, así que lo ideal es que lo diga para que exploren juntos ese rinconcito de gozo compartido.

Tras encontrar esos espacios pueden enfocarse en la intensidad y la velocidad de la penetración. Quizás a algunos y algunas les guste más rápido, llegando lo más profundo que se pueda, mientras que otros prefieran bombeos sutiles, lentos, en donde solo se introduzca el glande, el miembro por completo o entre y salga en un vaivén. Esta postura es excelente para recuperar o endurecer las erecciones.

Lo mejor de todo es que el acomodo puede invertirse, siendo ellas —por ejemplo, en una relación heterosexual— las que se coloquen detrás de sus parejas para juguetear con el pene usando sus dos manos. La novedad será un ingrediente interesante, además de que las mujeres pueden estimular sus vulvas frotándolas contra el cuerpo de sus compañeros.

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