Ante la violencia escolar que se ha registrado en México y en el mundo, resulta necesario conocer más sobre los contenidos que consumen actualmente los adolescentes y jóvenes, a fin de que padres, tutores, maestros y la población en general puedan ayudarlos a cuidar su salud mental y a evitar la difusión de mensajes de odio hacia algunos sectores de la población.
Maribel Borrego, psicóloga infantil y adolescente y especialista en maltrato y abuso sexual, indica que uno de los contenidos que se pueden encontrar en redes sociales y que afectan específicamente a los hombres es el denominado “machosfera” o “red pill”. A la primera la describe como comunidades en diversas plataformas donde se promueven ideas de masculinidad rígida, superioridad masculina y rechazo hacia el feminismo.
“En el caso del segundo término, este proviene de la película Matrix, y parte de la idea de que los hombres despiertan a una supuesta realidad de que las mujeres manipulan, que las relaciones son transaccionales y que el hombre debe dominar emocional y socialmente”, indica.
Señales del consumo de este contenido
Aunque Borrego hace hincapié en que la mayoría no van a decir abiertamente si consume este tipo de temas en redes sociales o si siguen a alguno de los creadores de contenido que promueven estas conductas, sí hay señales evidentes de que estas ideas se encuentran dentro del joven. Algunas son las siguientes:
- Empiezan a hablar de mujeres como “interesadas”, “manipuladoras” o “inferiores”.
- Uso de frases como: “los hombres de alto valor”, “hipergamia”, entre otras
- Actitudes más desafiantes hacia figuras femeninas, ya sean figuras de autoridad como maestras o familiares femeninos, incluida su propia madre.
- Rechazo a mostrar vulnerabilidad.
- Consumo obsesivo de contenido de “éxito masculino”, el cual suele estar ligado a dinero, poder y control.
- Cambios en su forma de ver las relaciones, a las que se refiere de una manera más fría, utilitaria o desconfiada.
Las consecuencias del consumo de este contenido son graves, pues genera una distorsión de la realidad en la que las mujeres son “enemigas”, lo que causa problemas en relaciones, se aíslan emocionalmente, germinan actitudes misóginas y comienzan a ver el rechazo como ataque personal, lo que se desemboca en hombres más rígidos emocionalmente.
Perspectiva de género y cómo inculcarla
“Es necesario que haya perspectiva de género en los salones de clases y en casa, pues éste enseña pensamiento crítico, rompe estereotipos dañinos y valida emociones en hombres. Si no se interviene, los adolescentes aprenden que ser hombre es no sentir y dominar, lo que puede desembocar en relaciones violentas”.
Sugiere que en casa los padres y/o tutores asuman un rol activo en la supervisión del contenido que consumen los hijos. Si al hacerlo se detecta consumo frecuente de contenido de la machosfera o red-pill, es una señal clara de que el adolescente aún no cuenta con las herramientas críticas necesarias para gestionar redes sociales de forma saludable, por lo que se debe retirar el acceso al celular o limitarlo.
“Esto debe ir acompañado de explicaciones claras, acordes a su edad, con perspectiva de género, que le permitan cuestionar los mensajes que ha estado consumiendo. Además, es indispensable que en casa se modele una masculinidad saludable, hombres que expresan emociones, que respetan, que no basan su valor en el control o la dominancia”.
Finalmente, abrir espacios de conversación sin juicio es clave. Si el adolescente se siente atacado o ridiculizado, se va a cerrar y buscará más validación en esos espacios digitales. La intervención no debe ser desde la confrontación, sino desde la guía firme, informada y emocionalmente disponible. “Aquí no se trata de pelear contra los adolescentes, sino de competir con el algoritmo con más presencia, más criterio y menos miedo a hablar de estos temas”, concluye.