La escuela puede ser que haya acabado, pero esto no significa que el aprendizaje no pueda seguir desde casa. De hecho, esta puede ser una oportunidad para seguir desarrollando las capacidades cognitivas de los menores sin que esto sea aburrido, pues con actividades que a ellos les gusten pueden generar más beneficios de los que se pensaban.
Dina Castillo Peña, maestra en educación especial, comenta que el cerebro de los niños y adolescentes están en desarrollo, y es precisamente en estas etapas en las que el cerebro tiene más flexibilidad, por lo que estimulándolo es importante para su desarrollo académico y personal.
“Y no necesariamente tiene que ser con clases de lectura o matemáticas. Cualquier juego o actividad de disfrute en las vacaciones puede seguir desarrollando cognitivamente el cerebro de nuestros menores”, declara.
Considera que uno de los beneficios más importantes con la implementación de estos ejercicios es que el niño seguirá con una rutina, un aspecto esencial en su desarrollo, ya que le dan estructura a su mente y persona. Esto se traduce en una mayor seguridad, confianza, organización y planeación, habilidades esenciales en ellos.
Para las actividades que pueden realizar, asegura que éstas pueden ser tan simples como jugar un juego de mesa, practicar algún deporte que ya conozca o quiera conocer. También actividades que le llamen la atención como la cocina, dibujo, canto pueden desarrollarlas. Lo esencial es que el menor quiera hacerlo.
“Puede ser escuchar cuentos, convivir con otros niños en algún curso de verano, salir al parque, etcétera. Se trata de que en esta etapa pueda hacer cosas que no tiene la oportunidad de realizar tan seguido cuando está en clases, por lo que es una buena oportunidad para que pueda estimular sus sentidos, lenguaje, su mente y sociabilidad”.
¿En qué les ayudan estas actividades?
Indica que a través de estos momentos recreativos, los menores pueden adquirir habilidades como respeto de turnos en un juego de mesa, tolerancia a la frustración en la práctica de un deporte, motricidad fina y gruesa, esencial para la lectoescritura, resolución de problemas, básico para su desarrollo intelectual, capacidad de logro que estimula su desarrollo emocional.
Escuchar, leer cuentos o platicar con otros niños también le beneficia en aspectos como el lenguaje receptivo, comprensión. Los juegos que realice en tierra, arena o agua, les ayuda en su desarrollo sensorial y todas las actividades en conjunto les brinda socialización, algo esencial en esta época de larga exposición a la pantalla.
“Espero que los padres disfruten estos momentos en los que los niños están en casa. Sé que puede ser agotador y retador, pero es importante platicar con ellos sobre temas que nunca han hablado. Conocer cosas como sus miedos, anhelos, lo que a tu hijo le da alegría o tristeza son esenciales, pues esto les ayudará a mejorar la relación familiar”.