Desde hace casi 16 años, Mónica Anette Fonseca, mejor conocida como Moka Cuentacuentos, ha dedicado su labor a fomentar la lectura, la imaginación y la convivencia a través de la narración oral. Siempre acompañada de Chirilo, "el changuito más guapo de toda la Comarca Lagunera".
Este verano, Moka continúa compartiendo historias a través del proyecto Abran paso piratas, impulsado por el programa Alas y Raíces. "Esta iniciativa está dirigida a niñas y niños que viven en albergues, casas hogar, casas cuna y otros grupos en situación de vulnerabilidad de municipios como San Pedro, Viesca, Matamoros, Francisco I. Madero y Torreón, Coahuila.
Cada presentación tiene una duración aproximada de una hora e incluye narraciones inspiradas en historias de piratas, seleccionadas de libros de bibliotecas y salas de lectura. Además de contar los relatos, Moka y su inseparable títere Chirilo, convierten cada sesión en una experiencia interactiva mediante juegos y dinámicas que involucran activamente a los pequeños.
"Los niños están ávidos de que la gente vaya, de que les cuente y los ponga a jugar. La respuesta del público infantil ha sido sumamente positiva y llena de risas y aventuras", comentó Mónica.
Durante el actual periodo del proyecto, se han beneficiado hasta el momento a 337 niñas y niños, con edades que van de los 4 a los 14 años, quienes además de escuchar cuentos participan en actividades lúdicas que fortalecen la imaginación, la creatividad y la convivencia.
Para Moka Cuentacuentos, la importancia de estas actividades va mucho más allá del entretenimiento ya que considera que la narración oral contribuye al desarrollo de la escucha activa, una habilidad que resulta fundamental en una época marcada por el uso constante de la tecnología.
"Aunque muchos de los menores atendidos tienen acceso limitado a dispositivos electrónicos por encontrarse en albergues, los responsables de estos espacios procuran complementar su formación con actividades deportivas, artísticas y culturales que favorecen su desarrollo integral", dijo.
Diversión con juegos tradicionales
Como parte de las dinámicas, los niños participan en juegos tradicionales, como la Rueda de San Miguel, y al finalizar cada función reciben monedas de chocolate simulando un tesoro pirata, detalle que ha sido recibido con entusiasmo por los asistentes. "Lo más importante es despertar su imaginación, fortalecer el vínculo con la palabra y hacer que disfruten escuchar historias mientras juegan", expresó.
Finalmente, Moka Cuentacuentos invitó a las familias a acercarse a este tipo de actividades culturales y aprovechar los espacios donde se presentan narradores orales. "Cuando sepan que habrá un cuentacuentos, lleven a sus niños. Es una actividad muy bonita, divertida y diferente a lo que viven actualmente", señaló.
La narradora también agradeció al programa Alas y Raíces por continuar impulsando este tipo de proyectos culturales y por permitirle formar parte de sus actividades durante casi nueve años, desde su participación en el proyecto La Maroma. En el marco del 30 aniversario del programa, reconoció la importancia de seguir llevando el arte y la literatura a las comunidades que más lo necesitan.