Elena Villegas Zepeda, quien el siguiente ciclo escolar ingresará al quinto semestre de bachillerato en el Instituto Francés La Salle, y recientemente participó en la XX edición del Concurso Iberoamericano de Proyectos Estudiantiles de Ciencia y Tecnología InfoMatrix Iberoamérica 2026, en el que obtuvo plata por su propuesta.
El evento se llevó a cabo en San Luis Potosí, en donde dio a conocer un innovador trabajo que propone reutilizar el sargazo y la cáscara de nuez para fabricar bloques de concreto más térmicos, resistentes y económicos.
El ingeniero Gerardo Alejandro González Adame, responsable de Tecnologías y Robótica del Instituto Francés La Salle dio a conocer la participación de Elena, quien compitió en la categoría de Ciencia Aplicada frente a estudiantes de Costa Rica, Brasil, Colombia, Ecuador, Perú, España y México, entre otros.
"Todos los participantes llegaron a la etapa internacional tras obtener la medalla de oro en las fases regionales de InfoMatrix realizadas en sus respectivos países", resaltó.
El proyecto, denominado Bloques de concreto con sargazo y cáscara de nuez, busca ofrecer una solución a uno de los problemas ambientales más importantes que enfrenta el sur de México: la acumulación masiva de sargazo en las costas del Caribe mexicano.
González Adame señaló que este año se estima la llegada de alrededor de 30 millones de toneladas a las playas mexicanas, fenómeno que provoca afectaciones al ecosistema al impedir el arribo de tortugas para desovar, reducir la penetración de luz solar hacia los arrecifes de coral y liberar sustancias tóxicas durante su descomposición, además de afectar la actividad turística.
De acuerdo con el estudio Sargazo: un problema que puede convertirse en oportunidad para el Caribe Mexicano realizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la acumulación de sargazo en las playas del Caribe mexicano representa un problema ambiental de gran magnitud, ya que bloquea la luz necesaria para la fotosíntesis de las plantas marinas, afecta los ecosistemas costeros y, durante su descomposición, libera gases como el ácido sulfhídrico, que pueden contaminar el aire y el agua.
A decir del ingeniero Gerardo, "el proyecto sustituye parte de la arena y del cemento utilizados en la fabricación de bloques por polvo de sargazo, material que es enviado desde Cancún, mientras que la incorporación de cáscara de nuez ayuda a prevenir la formación de salitre en las construcciones", refiere.
González Adama explicó que la iniciativa también busca aprovechar dos residuos que actualmente representan un problema ambiental. En el caso del sargazo, indicó que parte del material recolectado termina siendo depositado en manglares, generando otros impactos ecológicos, mientras que en la Comarca Lagunera cerca del 80 por ciento de la cáscara de nuez es desechada o utilizada únicamente como combustible.
¿Cómo se comprobó la viabilidad del trabajo?
Para comprobar la viabilidad del proyecto se fabricaron bloques de concreto con el apoyo de una bloquera y posteriormente se realizaron pruebas de resistencia y comportamiento térmico en colaboración con otra empresa.
Los resultados mostraron que los bloques elaborados con sargazo y cáscara de nuez presentan un mejor aislamiento térmico. En condiciones de altas temperaturas registraron hasta 18 grados centígrados menos que un bloque convencional, mientras que en climas fríos conservaron hasta cinco grados más de calor, además de requerir menores cantidades de arena y cemento, lo que reduce sus costos de fabricación.
Finalmente, Gerardo González destacó que este tipo de proyectos demuestra cómo la ciencia puede convertirse en una herramienta para atender problemáticas ambientales mediante soluciones innovadoras desarrolladas por estudiantes.
"Invito a más jóvenes para participar en competencias científicas, más allá de los premios, estos espacios fortalecen habilidades como la investigación, el pensamiento crítico, la comunicación, la síntesis de información y el trabajo bajo presión", concluyó.