En fechas como el Día de San Valentín, es común que se hable sobre el amor de pareja, incluso el valor de la amistad. Sin embargo, también es una excelente fecha para reconocer la importancia del amor propio y el autocuidado, el cual debe ser fomentado desde niños y reforzado en la adolescencia, pues los cambios físicos y emocionales hacen que los chicos necesiten mayor soporte.
La psicóloga clínica Vanessa Macías Gurrola indica que es importante incentivar el amor propio en esta etapa porque se encuentran en un momento donde se construye la identidad de los jóvenes, donde se pueden preguntar sí mismos y su relación con las demás personas.
“En esta etapa observamos que los adolescentes pueden sentirse más vulnerables, ya que puede que se les dificulte encontrar los espacios a los que pertenecen. El amor propio es crucial en esta etapa porque, por la misma presión, tienden a buscar aprobación o pueden sentirse comparados por los padres, maestros e incluso hermanos” declara.
El no cuidar ni trabajar en el amor propio y autocuidado, indica que puede generar problemas para trabajar la identidad, baja autoestima, y la necesidad de ser aprobados por el grupo puede orillarlos a situaciones de riesgo, como el consumo de sustancias, dificultad para establecer límites y pueden aparecer enfermedades como la ansiedad, depresión, trastornos de la conducta alimentaria, entre otras.
Soporte familiar
La familia, en estos casos, resulta ser un apoyo esencial para su desarrollo, pues pueden ayudar a fortalecer sus valores y auto concepto, esto de la mano de aplicar límites adecuados para su edad y darles herramientas para que puedan acercarse a los adultos y generar la confianza de que pueden hablar de sus inquietudes con ellos.
Aconseja que los padres y adultos responsables validen los sentimientos de los adolescentes, es decir, no usar comentarios como “no es para tanto”, pues eso va a invalidar su experiencia. Escucharlos sin juicios para darles seguridad y no etiquetarlos. “Vamos a ser un lugar donde ellos puedan hablar, sentirse protegidos, y la familia debe ser el principal sostén emocional, económico, incluso de salud”.
Concluye mencionando que el amor propio se trabaja día con día con pequeñas decisiones, es algo que inicia desde casa, respetando a los adolescentes y su mundo. Igualmente, es importante que, tanto adultos como los jóvenes, entiendan que su valor no radica en logros y metas establecidas socialmente, sino que se les valore por el ser, y así convertirse en personas sostenidas por una base emocional sólida donde los acompañen sus adultos.