Mantener buenos hábitos alimenticios, de higiene, cuidado personal y actividad física durante la infancia permite que estos se consoliden durante la adolescencia y la vida adulta. Por ello, se recomienda que niñas y niños realicen ejercicio de manera cotidiana.
El Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA) comparte a madres, padres de familia y autoridades educativas a fomentar la actividad física desde los primeros años de vida, con el propósito de fortalecer el desarrollo físico, emocional, social y mental de la niñez, así como prevenir problemas de salud y promover estilos de vida saludables.
Salvador Alberto Ramos Godina, asesor técnico pedagógico destacó que el movimiento es fundamental para el crecimiento y desarrollo integral de la niñez, especialmente durante los periodos vacacionales, cuando disminuyen las actividades escolares.
"Siempre la actividad física va a ayudar a que el cuerpo y la mente se mantengan sanos. Favorece un mejor desarrollo, mejora el pensamiento, la movilidad y contribuye a la oxigenación del cerebro. Todo lo que el niño realice en beneficio de su cuerpo tendrá un impacto positivo en su crecimiento físico, emocional y social", explicó.
Ramos Godina subrayó que la práctica deportiva no debe limitarse a las vacaciones, sino convertirse en un hábito permanente. Consideró que las escuelas públicas podrían fortalecer esta estrategia mediante programas deportivos extraescolares dirigidos por docentes de educación física, lo que permitiría mantener a los estudiantes activos y contribuir tanto a su salud como al desarrollo del deporte.
"El alumno que realiza actividad física después del horario escolar obtiene beneficios importantes tanto en su condición física como en su desempeño deportivo y en su bienestar general", señaló.
Desarrollo integral
En cuanto a los cursos de verano, el profesor Salvador ha colaborado desde hace más de 20 años en este tipo de acciones, que tienen como objetivo aprovechar el tiempo libre mediante actividades recreativas que fomentan la convivencia, la socialización y el desarrollo integral de las niñas y los niños.
Indicó que es indispensable que estos programas sean dirigidos por profesionales de la educación física y especialistas como psicólogos, médicos y docentes, a fin de garantizar experiencias seguras y con un verdadero impacto formativo.
Como ejemplo, destacó el reciente curso de verano realizado en un club de Gómez Palacio, donde se incorporaron actividades innovadoras como kayak y tirolesa, además de disciplinas deportivas como pádel, tenis, futbol y natación. También se desarrollaron rallies de aventura con brincolines, manualidades, ludoteca y actividades recreativas diseñadas para estimular tanto las habilidades físicas como sociales de los participantes.
"Todo el personal encargado recibe capacitación especializada para ofrecer actividades de calidad, diferenciando estos cursos por el enfoque profesional con el que son organizados", resaltó.
Entre los principales beneficios de la práctica deportiva en la niñez y adolescencia, SIPINNA destaca que favorece el crecimiento físico y mental, fortalece músculos y huesos, previene el sobrepeso y la obesidad, mejora el sistema inmunológico y promueve hábitos saludables.
Asimismo, el deporte fortalece valores como la responsabilidad, el respeto, el compromiso y el trabajo en equipo; impulsa habilidades sociales como el liderazgo y la comunicación; ayuda a reducir el estrés, mejora la concentración y el rendimiento escolar, además de combatir el sedentarismo derivado del exceso de tiempo frente a pantallas.