Las vacaciones son una época en la que los niños se encuentran con mayor tiempo, en el cual deben encontrarse actividades en las que pueden participar y desarrollar habilidades que le ayuden en el aula y la vida, como los cursos de verano, espacios en los que pueden mejorar la sociabilidad y habilidades que le serán útiles.
La psicoterapeuta infantil y adolescente Maribel Borrego, egresada del Centro de Investigación y Entrenamiento en Psicoterapia Gestalt “Fritz Perls”, comenta que asistir a estas actividades representa una excelente oportunidad para que los niños continúen desarrollando habilidades sociales, emocionales, cognitivas y físicas durante el periodo vacacional.
“Además, los cursos de verano brindan una estructura saludable en su rutina diaria, permiten que los niños exploren nuevos intereses, fortalezcan su autonomía y convivan con otros menores en un entorno seguro y enriquecedor, dejando que los padres estén tranquilos y los menores puedan aprender jugando”, declara.
Para Cecilia Ibarra Compian, también psicoterapeuta Infantil y Adolescente por parte del Centro Hispanoamericano de Estudios e Investigación (CENHEI), el trabajo de los cursos de verano es importante, ya que, en un mundo capitalista donde los adultos nos dedicamos constantemente a trabajar y a producir, hay pocas personas que pueden hacerse cargo de los niños, y estos son espacios recreativos que se dedican a crear actividades para darles cuidados, atenciones y diversión.
“Los niños reciben el beneficio de pasar un tiempo de socialización con sus pares sin la presion de trabajos y tareas que sucede en la escuela. Además de ser entretenido y obtener algunas habilidades”, señala.
Entre los beneficios que Maribel considera tienen estos espacios, enlista los siguientes:
- Favorecen la socialización y el desarrollo de habilidades para relacionarse con otros.
- Promueven la independencia y la toma de decisiones.
- Estimulan la creatividad, curiosidad y aprendizaje a través del juego.
- Contribuyen al manejo emocional, la tolerancia a la frustración y el trabajo en equipo.
- Ayudan a mantener hábitos y rutinas saludables durante las vacaciones.
- Permiten descubrir talentos, intereses y fortalezas personales.
¿Qué se debe considerar?
Ambas especialistas indican que, antes de inscribir a los niños a algún espacio, los padres y/o tutores que tengan en cuenta aspectos como que el programa sea acorde a la edad y necesidades del pequeño, que cuente con personal capacitado y experimentado en el trabajo con niños, con supervisión adecuada y protocolos de seguridad.
Además, deben ser lugares en los que el ambiente sea respetuoso, inclusivo y emocionalmente seguro y en los que se consideren los intereses, gustos y personalidad de los niños.
Para Cecilia, es importante motivar a los menores a asistir, especialmente si están acostumbrados a las pantallas. “Debemos plantearlo como un espacio de diversión y aprendizaje, mencionar las cosas que podrían aprender y sobre todo como un espacio seguro y entretenido”.
Borrego recomienda involucrarlos en la elección, mostrarles las actividades que realizarán y hablarles de la experiencia como una oportunidad para divertirse, hacer amigos y aprender cosas nuevas, al igual que validar cualquier nerviosismo inicial y permitir un periodo de adaptación, entendiendo que algunos requieren más tiempo para sentirse cómodos en ambientes nuevos.