Bad Bunny volvió a demostrar que su impacto va mucho más allá de la música. Durante su presentación en el show de medio tiempo del Super Bowl LX, el artista puertorriqueño sorprendió no solo por cantar completamente en español, sino por elegir un vestuario que rompió con la lógica habitual del espectáculo más visto de la televisión estadounidense.
Lejos de los trajes recargados, brillos excesivos o referencias futuristas que suelen dominar el escenario del Super Bowl, Benito optó por un look inesperadamente sobrio, minimalista y profundamente simbólico
Vestido de blanco, con el número 64 y OCASIO en la espalda, la estrella del reguetón montó un popurrí con sus éxitos "Yo perreo sola" y "Voy a llevarte pa PR", mientras estrellas como Cardi B, Jessica Alba y Pedro Pascal bailaban en la casita que se ha vuelto el escenario de su gira de "DeBÍ TiRAR MáS FOToS".
El outfit completo fue diseñado por Zara, una decisión que, aunque a primera vista podría parecer sencilla, encierra un mensaje mucho más profundo sobre identidad, accesibilidad y representación cultural.
El cantante apareció vestido completamente en tonos crema: una camisa clásica con cuello y corbata, pantalones tipo chino, tenis discretos y un jersey de inspiración deportiva con el número 64, pieza que rápidamente se convirtió en el centro de la conversación en redes sociales.
El estilismo estuvo a cargo de Storm Pablo y Marvin Douglas Linares, colaboradores habituales del artista, quienes han sido clave en la construcción de su imagen pública en los últimos años.
La elección de Zara no fue casual. Bad Bunny pudo haber recurrido a cualquier casa de lujo internacional —apenas una semana antes había lucido una creación masculina de Schiaparelli en los Grammy—, pero decidió apostar por una marca española de alcance global, coherente con el hecho de que gran parte de su música está cantada en español y dirigida a una audiencia latina diversa. La propia marca celebró la colaboración a través de un comunicado, destacando la fuerza de la actuación y el impacto del look.
En cuanto a los accesorios, el detalle de lujo llegó en la muñeca. Bad Bunny portó un Royal Oak de Audemars Piguet, un reloj de 37 milímetros fabricado en oro amarillo de 18 quilates, con una llamativa esfera de malaquita, que contrastó elegantemente con la sobriedad del vestuario.
Este giro estilístico encaja perfectamente con la filosofía personal del artista. A lo largo de su carrera, Bad Bunny ha insistido en vestirse desde la autenticidad y no desde la expectativa. En una entrevista reciente con Vogue, el cantante explicó que no se siente cómodo cuando su ropa no refleja quién es realmente, una postura que volvió a reafirmar en uno de los escenarios más exigentes del mundo.
La presentación también fue histórica por otros motivos. Bad Bunny se convirtió en el primer artista en protagonizar un medio tiempo del Super Bowl interpretado íntegramente en español, una decisión que generó tanto aplausos como controversia.
Su actuación llegó, además, pocos días después de hacer historia en los Grammy, donde se convirtió en el primer artista latino en ganar el premio a Álbum del Año, utilizando su discurso para lanzar un mensaje político y social contundente.
En el Super Bowl, Bad Bunny no solo cantó ni solo vistió: volvió a usar la cultura, la moda y el escenario como una declaración clara de identidad.