¿Y si no ganamos ni la Copa de Oro?

La aguerrida selección mexicana, esa que puso a sudar a brasileños y holandeses en el último Mundial, se desploma en el escalafón de la FIFA, entre declaraciones altisonantes del Piojo y papelones como el de la última Copa América. Ahora enfrenta un torneo muy menor, el de los equipos de CONCACAF, la Copa de Oro, que ha ganado más veces que ningún otro combinado pero que también le ha costado muy caro a más de un entrenador. Y es que se trata de un regalo envenenado, una de esas competencias que lo mismo ayuda a disimular por un rato los problemas crónicos de nuestro futbol, porque la victoria ciega, que los exhibe en alta definición y pantalla gigante, y que puede, así, ponerle la puntilla a la carrera de Herrera como entrenador nacional.

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Copa o despido

Rafael Ocampo

Director de MILENIO TV. “La Afición”.

No pueden exhibir pretexto alguno ni Miguel Herrera ni ninguno de sus jugadores convocados: la Copa Oro es el torneo que deben de ganar. Si no pueden ganar éste, el campeonato de selecciones de la CONCACAF, no van a poder ganar absolutamente ningún otro torneo oficial: llámese Copa Confederaciones, Copa América o Copa del Mundo.

Para demostrar que el futbol mexicano crece hay que empezar por ratificar el dominio regional, que ha sido amenazado en los últimos años por la selección de los Estados Unidos. Pero más allá del discurso en el que se instalan los directivos, que asumen como la meta la obtención de la Copa y luego ir a pelear con los Estados Unidos el pase a la Copa Confederaciones de 2018, no veo una actitud consecuente por parte del entrenador y sus futbolistas.

Tras el empate en Phoenix, la noche del domingo pasado, contra la selección de Guatemala, percibo muy poca confianza en que el equipo nacional pueda quedarse con el torneo. Es cierto que ninguna otra selección participante ha deslumbrado hasta ahora por su propuesta futbolística y por sus resultados, pero no se ve que los mexicanos puedan mejorar el nivel hasta ahora mostrado y terminar con reales posibilidades a los rivales más duros, que incluyen a las representaciones de Costa Rica, Honduras y a la propia Trinidad y Tobago, líder en el grupo donde está México con seis puntos.

Le falta a la selección que dirige el Piojo Herrera poder ofensivo. Su propuesta es predecible, repetitiva, fácil de nulificar. No hay chispa creativa, no hay desborde efectivo, no hay capacidad para desequilibrar. Basta que les pongan un muro defensivo de entusiastas y motivados rivales para que todo se les complique.

Ojalá alguien les observe a tiempo que si no ganan la Copa de Oro, el proyecto que se diseñó rumbo al Mundial del 2018 es muy factible que se rompa. ¿Con qué argumentos o razones puedes ratificar que se mantengan quienes no te están dando el resultado mínimo que se te puede pedir?