Y luego del golpe a la 22, ¿qué?

En términos boxísticos, quitarle el control del Insituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca a la Sección 22 de la CNTE es un recto a la mandíbula. Parece difícil discutir la pertinencia de esta medida, pero evidentemente la táctica del descontón no basta. ¿Qué implica este golpe para el establishment sindical de la educación? ¿Puede convertirse esta táctica en una estrategia a largo plazo? ¿Y la burocracia? ¿Y los políticos que medraron con la hegemonía de la 22? ¿Y el SNTE?

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El modelo soviético

Fernando Ruiz Ruiz

Investigador de Mexicanos Primero.

El editorial de un importante diario de Oaxaca señalaba el día 22 con incredulidad: "¿Es, de verdad, posible que se le quite el control del IEEPO a la Sección 22? ¿Qué pasará con los negocios que sostenían algunos funcionarios espantando con los combativos maestros? ¿De verdad se acabó el imperio de la 22? Mientras las respuestas llegan, los oaxaqueños viven una neurótica expectativa". No debemos ser simples espectadores, el cambio es posible si hay decisión política y participación social.

Poco se sabe de la operación cotidiana del Instituto Estatal de Educación Pública (IEEPO). La opacidad en su actuación fue una de sus principales características. Tal misterio casi obliga a exigir la instauración de una Comisión de la Verdad que esclarezca el desastre educativo ocasionado por los 23 años de dominio sindical y contubernio oficial. Tristemente, el IEEPO no es analizado por su impacto en el fortalecimiento escolar ni en el aprendizaje de las niñas y niños oaxaqueños, sino por su papel en el juego de intereses sindicales y las disputas políticas.

En ningún otro estado del país se instauró este sui generis modelo de conducción educativa. Un modelo casi soviético dónde paralelamente a la estructura del IEEPO (la "parte oficial", como acostumbran decir en el magisterio) existía una estructura sindical vigilante e interventora. Las decisiones las tomaba el sindicato, pero dejaba su formalización a los funcionarios del IEEPO. Dicho modelo proporcionó la coartada perfecta para burócratas y sindicalistas. Los primeros, para justificar su inacción y explicar el derroche. Un alto funcionario del IEEPO llego a decir: "los maestros no dan problemas, dan dinero..." (El Imparcial, 23/jul/2015). Los segundos, para evadir su responsabilidad y allegarse recursos. Y ambos para ocultar sus corruptelas culpando al otro. Erangelio Mendoza, exlíder de la S22, reconoció que los funcionarios designados por el sindicato "incurrieron en prácticas de corrupción (...) la responsabilidad también la han compartido los diferentes directores de la dependencia" (Noticiasnet, 23/jul/2015).

La transformación del IEEPO era un paso obligado para iniciar el cambio del sistema educativo de Oaxaca. Es una de las piezas claves de la conducción política y financiera del estado, como parte central de la red de intereses que la S22 construyó en sus 36 años de existencia y al tener alto impacto económico en tanto principal sistema empleador del estado.

Seamos optimistas pero no ingenuos. La recuperación de la rectoría educativa implica no sólo eliminar el control sindical de la dirección política, sino construir nuevas interacciones con los niños, ciudadanos, directivos, docentes y padres de familia. La burocracia educativa sin rendición de cuentas, participación ni presencia ciudadana tiende al autoritarismo, opacidad y discrecionalidad. Por eso, es básico que los nuevos funcionarios del IEEPO recuperen la confianza de la sociedad y en primer lugar de los maestros. Es deseable que haya una rendición de cuentas de las irregularidades pasadas cometidas por funcionarios gubernamentales y sindicales. También, un posicionamiento claro y firme de cómo las metas educativas de corto y mediano plazo van a asegurar trayectorias completas y exitosas de las niñas y niños oaxaqueños. Paralelamente, debe acelerarse la construcción de mecanismos administrativos accesibles, expeditos e imparciales, que permitan a las escuelas y los docentes agilizar los trámites administrativos y romper la subordinación política y administrativa con las oficinas centrales.

Buena impresión causó la transmisión en vivo de la primera sesión de la junta directiva, una práctica impensable en el viejo IEEPO. Fue una buena señal inicial, que esperamos sea práctica habitual. La reconfiguración institucional también implica mucha transparencia en las decisiones y una comunicación rápida, clara, directa y fluida con los maestros. La estrategia comunicativa federal y estatal ha sido tradicionalmente ineficaz. Es notoria la desinformación sobre la reforma educativa en los trabajadores y docentes, y los rumores malintencionados complican más la situación. La S22 creó accesibles páginas de internet y una numerosa burocracia regional para asegurar la comunicación con ellos.

El reto es enorme. Para bien y para mal, el actual sistema educativo oaxaqueño fue moldeado por la S22 y el cambio de la cultura burocrática y magisterial requiere de rupturas y de transiciones, los futuros alumnos oaxaqueños serán los beneficiados.