¿Tiene remedio Michoacán?

A punto de cumplirse el año desde la llegada del comisionado Alfredo Castillo, en Michoacán se multiplicaban las detenciones de capos criminales, las desmovilizaciones o “reabsorciones” de grupos de autodefensa y el baile de funcionarios detenidos o removidos del cargo, incluidos algunos del más alto nivel. Y entonces estallaron, como un uno-dos a la mandíbula, el enfrentamiento en La Ruana y la violenta toma del ayuntamiento de Apatzingán, el 16 de diciembre y el 6 de enero, y con el uno-dos, la sombra de la crisis, otra vez. ¿Qué pasa en Michoacán? ¿Estamos frente a un fracaso sin paliativos de la estrategia federal, o las cosas se mueven pese a todo en la dirección correcta? Esta semana en Tribuna

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Cuando empieza la comedia

Salvador Maldonado Aranda

Investigador de El Colegio de Michoacán.

A un año de la creación de la Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral de Michoacán, resulta difícil expresar una opinión contundente de las fortalezas y debilidades de la estrategia de seguridad. El abanico de voces y posturas, muchas de ellas encontradas, configura un escenario muy polarizado que hace difícil y arriesgado tan sólo escribir sobre ello. Después de todo, los acontecimientos que aceleraron la intervención federal a principios de 2014 parecen los mismos que caracterizan el cierre del periodo anual de la Comisión para la Seguridad. Michoacán lleva décadas sumido en un problema de violencia social fundamentalmente provocada por el fortalecimiento de una economía ilegal de producción y tráfico de drogas. Conforme pasaron los años, la economía ilegal se expandió a espacios cada vez más inusitados e inconcebibles. Se pasó de la producción y tráfico de marihuana y amapola a la droga sintética; posteriormente se combinó el negocio de la droga con el secuestro y la extorsión, además de la desposesión de propiedades, el robo de madera y el control y tráfico ilegal de minerales. Los costos humanos no sólo se reflejaron en desapariciones o asesinatos sino también en el abuso de mujeres, con saldos alarmantes hacia las futuras generaciones. Todo ello se generó sobre la base de una constante y creciente corrosión de las estructuras gubernamentales, comenzando por las policías municipales y hasta los altos niveles. Michoacán también se distingue por ser una de las primeras entidades federativas que aplicaron aguerridas campañas contra la droga desde los 50. Lleva más de medio siglo tratando de doblegar a los traficantes y la delincuencia por medio de campañas militares,policiales y acciones de inteligencia, pero tan pronto como se declara porabatido el narcotráfico, y ahora el crimen organizado, resurgen otros grupos de las entrañas de la tierra para dominar la economía ilegal. Una evaluación de estos años nos enseña que no hemos aprendido mucho sobre la dinámica global y local del fenómeno de la criminalidad.

La emergencia del movimiento de autodefensas, en febrero de 2013, volvió a poner en el centro de atención las tristes realidades de la violencia social y criminal que han padecido extensas regiones michoacanas como la Tierra Caliente. Pero esta vez lo que sucedió fue inédito,a pesar de que históricamente los pueblos terracalenteños, costeros o serranos están acostumbrados a sortear la violencia, ante la falta de instituciones mediadoras de justicia. Lo inédito del movimiento es que hubo una ruptura generalizada del orden tradicional en que se ejercía y legitimaba la violencia.De vez en cuando se daban reajustes a la violencia (p.j. vendettas entre varones, sin tocar a las mujeres o los niños), pero esta vez sucedió algo muy profundo. No sólo se cuestionó la manera en que un cártel se había apoderado de gran parte de la economía y sus dividendos, sino también la estructura política sobre la cual se edificaba el poder criminal y las extralimitaciones de sus integrantes en la vida cotidiana. El orden informal que llegó a construir el cártel de los Templarios puede ser definidocomo otro Estado que existe en las sombras del Estado oficial.

El movimiento de autodefensas cuestionó desde un principio las bases en que se organizaba este orden. Su expansión guardó una similitud longitudinal con relación a la manera en que se concibe el territorio y sus recursos para la supervivencia. Su ciudadanía se explica por la territorialidad en que viven y sus figuraciones de pueblo o comunidad. Por ello, durante todo 2013 se fijaron como meta "limpiar" de Templarios cada rincón, pero esta acciónfue muy criticada por los gobiernos federal y estatal porque supuestamente pretendían aniquilar las instituciones y cerrarse al mundo. El estira y afloja derivó en varios actos violentos que desembocaron en los acontecimientos de Parácuaro, Antúnez y Nueva Italia dos semanas después de iniciado 2014, cuando cayó de nuevo gente civil por balas oficiales. A partir de este hecho, por decreto presidencial se crea la Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral.

Creo que el primer error de cálculo político departe del gobierno federal fue que las autodefensas iban a provocar una suerte de derrocamiento de los gobiernos locales y estatal que dejaría su investidura en entredicho. La rapidez con que se movilizaron los aparatos de gobierno parafrenar el movimiento ante este posible escenario provocó una atención rápida pero poco clara a las demandas. El equipo del comisionado convocó a una reunión urgente con los líderes de los autodefensas, en la que quedaron plasmados ocho puntos, de los cuales meses después casi nadie se acordó. Se pedía por ejemplo auditorías a algunos presidentes municipales expulsados de sus oficinas, o que se investigara a funcionarios públicos por sus probables vínculos con el crimen organizado. En un principio se propuso darle respuesta a la demanda de los autodefensas a portar armas y dejarlas hacer el trabajo que el gobierno no había querido realizar, por medio de la creación de cuerpos de Defensa Rural,bajo una ley castrense, pero es probable que los jaloneos políticos se concentraran en tratar el tema como un asunto de seguridad pública, por medio de la creación de policías rurales agrupadas en Fuerza Rural. Visto a la distancia, parece que este arreglo político no hubiera sidotan descabellado –aunque personalmente no me pareció la mejor solución– si en efecto hubiera habido un control estricto y público de sus integrantes. Pero el movimiento ya estaba muy contaminado y dividido tras un año de existencia y el gobierno federal lo desestimó por la premura de institucionalizarlo y contenerlo. De hecho, ya se estaban generando grupos de autodefensa promovidos por los Templarios en varios municipios, Uruapan y Huetamo los más emblemáticos.

La idea de crear policías rurales es un modelo muy difundido por USAID y otros organismos internacionales cuando pretenden expandir el plan de seguridad ciudadana con la participación de la sociedad civil. Cuando surgen los enfrentamientos armados, se aduce que son resultado de conflictos tribales o comunitarios. Era y es muy claro que, dadas las condiciones geográficas, criminales y políticas de las regiones en conflicto estos modelos no funcionarían,no si dejaban, como de hecho sucedió, que la población hiciera justicia por su propia mano. En algunas conversaciones que tuve con funcionarios públicos se destacó la gran capacidad organizativa y de inteligencia de losgrupos del crimen organizado, los cuales se movilizaban con rapidez para ganar terreno a las autodefensas y formar parte de la Fuerza Rural.Si los rechazaban en algún lugar por medio de su identificación con las listas, volvían a aparecer en otros poblados. De pronto, tejieron vínculos con algunos autodefensas ya integrantes de Fuerza Rural, quienes terminaban por abogar por ellos. No menos importante es el papel de varios grupos políticos y económicos que quisieron y muchas veces lograron meter la mano en la conformación de los grupos de sus municipios o regiones. Después de todo, quienes financiaron a buena parte de los autodefensas eran gente de dinero que para bien o mal querían orientar el control de la seguridad hacia ciertos fines. El proceso de formación de la Fuerza Rural fue finalmente muy conflictivo y con muchas negociaciones tanto sensatas como simuladas.

En este sentido, tenemos que reconocer que hay grupos de Fuerza Rural muy heterogéneos y bastante diferentes. No se puede igualar a la de Apatzingán con la de Tepalcatepec, o con la policía comunitaria de Ostula, Aquila, Coahuayana y Coalcomán. Esto súltimos grupos construyeron un triángulo interesante,en términos regionales, para expulsar a los Templarios y controlar sus territorios y bosques, si bien momentáneamente. Sus asambleas y reuniones construyeron consensos que legitimaron la actuación del cuerpo rural. Y aunque han sufrido varios atentados, mientras las promesas de equipamiento y salarios no llegan siguen fieles en su lucha. En cambio, en casos como el de Tierra Caliente el ingreso de autodefensas a cabeceras municipales y la designación decomandantes fue un proceso simulado y muy manipulado. Hacia el puerto de Lázaro Cárdenas, las escasas autodefensas fueron infiltradas por el crimen organizado y/o expulsados sus auténticos líderes.

Estos ejemplos nos pueden dar una idea de la complejidad que encierra el fenómeno de las autodefensas y de la Fuerza Rural, en donde el tema de la infiltración y la penetración del crimen organizado esalgo más que simplemente un problema de afinidades electivas. Fundamentalmente porque más de un grupo de poder, líder político, presidente municipal, regidor,agencia de partido, organización económica, etc., metió mano en su configuración. Otro ejemplo contrastante es Tancítaro, donde se formó un grupo de élite de policías entrenados como cuerpo de reacción debido a la alianza del presidente municipal y un grupo de ricos aguacateros para su propia protección. Este grupo convive con policías rurales,el ejército y la Federal dentro del municipio y rechazó el Mando Unificado ante sospechas de una posible infiltración de los cuerpos policiales bajo lasórdenes de alguien de fuera. Hoy el municipio es una fortaleza de la que no podrían darse el lujo municipios o comunidades como Ostula.

Mención aparte merece el grupo G250, que tuvo manos libres en términos de movilidad y posiblemente recursos, supuestamente para perseguir a todo delincuente que fuera denunciado o que ellos mismos consideraban que había pertenecido al crimen organizado. Fue un grupo muy heterogéneo y sobre cuyo pasado inmediato se describen historias escalofriantes. Es probable que sea uno de los mayores errores del equipo del comisionado, al armar personas que estaban siendo denunciadas y señaladas por antecedentes templarios. Otra vez, la historia nos enseña que armar a la población para combatir a sus vecinos siempre ha generado más violencia en vez de erradicarla. Se dice que el Americano comandaba un ejército de más de cien hombres, apoderándose del centro del poblado de La Ruana y replegando a Hipólito a las afueras del mismo. En el caso de Tepalcatepec, subsiste una disputa muy enconada entre dos grupos, fungiendo como el fiel de la balanza otro personaje conocido como El Abuelo. Estos casos son numerosos en distintos poblados. Gran parte de estas diferencias se deben a las extralimitaciones del G250. A raíz de los recientes sucesosde La Ruana y Apatzingán, el G250 no sólo no quiere desmovilizarse, sino que es muy probable que su consentimiento oficial haya generado alianzas inconfesables,como las que se atribuyen al grupo selecto de los Viagras con el crimen organizado. Muchas comunidades como La Ruana o varias ubicadas en el corazón dela Tierra Caliente están siendo objeto de una reestructuración de la violencia criminal, aún cuando no se reportan muertes masivas. Parece increíble que algunas autoridades no se están dando cuenta de la seria situación de reposicionamiento de grupos que van a vender seguridad a cambio de más violencia al mejor postor de cara al proceso electoral. Las llamadas de auxilio son reales y no están siendo inventadas. Cuando se habla con la gente, su profundo conocimiento de la situación de empeoramiento de la violencia se constata en sus silencios y omisiones. Están claros en que la violencia es cíclica y viene acompañada de muertes y destrozos. Obviamente hace falta romper el ciclo generacional de la violencia en estas regiones, pero no hay que confundir la violencia entre las personas con los conflictos que la posibilitan.

Entonces ¿resultados? Sí y no. Sí, en cuanto a la voluntad de limpiar estructuras estatales y locales que servían de mediadoras de la extracción financiera yel soborno o pago de cuotas. Sí, en cuanto a la vigilancia presupuestal y las cuentas públicas de un estado que fuesaqueado y se dejó en bancarrota. Sí, en cuanto al encarcelamiento de granparte de los integrantes de los Templarios(excepto el más importante y otrosmás que siguen causando problemas sin que la autoridad los vea). Sí, en cuantoa la observación de leyes que permitieron que muchos funcionarios seenriquecieran sin rendir cuentas o fueran consignados. Así podemos enumerarvarias cosas que indudablemente representaron cálculos políticos, negociaciones,cabildeos, presiones, pues organizar expedientes contra funcionarios no debióhaber sido fácil, sin penetrar en el golpeteo político en el que partidos,organizaciones y grupos de presión no iban a dejarse investigar. No debemosolvidar que toda violencia es finalmente el producto de un tipo degobernabilidad compuesta de actores sociales con capacidad de acción yrespuesta.

¿Resultados? No, en cuanto a que el crimenorganizado sigue operando a bajo perfil en lugares donde hay creciente vigilanciade la Policía Federal y el ejército, pero no en otros lugares que finalmente fueron ganados por medio de infinidad de estrategias e intereses, en los que el mundo de lo legal e ilegal se borra. No, en cuanto a que seguimos teniendo problemas de violencia que siguen afectando la vida de las personas y sus medios de sobrevivencia. No,cuando observamos el reposicionamiento de unos grupos armadosque vuelven a ocupar la escena pública y desafían cualquier orden que no sea elsuyo. No, debido a que las condiciones económicas de los grupos más vulnerablessiguen siendo las mismas mientras continúan poniendo los muertos. ¿Qué se va a hacer con losgrupos armados que resisten desmovilizarse?¿Hay algún plan de tratamiento,reinserción social de aquellos autodefensas que honestamente lucharon porcambiar las cosas?Frecuentemente se habla de que se están construyendo instituciones que en regiones como Tierra Caliente no existían, pero cabe preguntar ¿cuáles? Después de la salida del comisionado, ¿qué se va a dejar de institucionalidad en Apatzingán, por ejemplo? ¿Acaso se va aumentar el presupuesto a la procuración de justicia y se controlará la corrupción en su interior,si el estado está en bancarrota? ¿Se extenderán agencias de procuración de justicia en zonas inaccesibles? ¿Se supervisarán las organizaciones de productores y empacadores de limón para que no sean infiltradas? ¿Cómo se mediará en los conflictos armados comunitarios, cuando dentro de unos meses o años seguramente volverá a estallar la violencia si el tema del narcotráfico no se ha tratado como política pública de reducción de daños? En regiones enteras la drogadicción es preocupante. Las sustancias químicas están causando problemas de salud irremediables. Los insumos para la producción de droga sintética siguen llegando a comunidades donde hay laboratorios clandestinos, através del Puerto de Lázaro Cárdenas o Manzanillo. El tema del mercado de armas parece inalterable; fluyen como moneda corriente sin haberse reportado siquiera cómo se configuran las redes de armamento. Las minas de la Sierra escasamente han sido reordenadas bajo patrones de transparencia y en cambio siguen saliendo toneladas de minerales de forma ilegal a los mismos puertos controlados por las autoridades aduaneras. A lo largo y ancho de la costa no hay una universidad que atienda a miles de jóvenes en posibilidad de estudiar, excepto una unidad de la Universidad Intercultural en El Faro que opera los fines de semana. ¿Qué mejor inversión puede hacerse? Pero eso representa una inversión muy costosa que el estado no puede darse el lujo de hacer, aunque sí en cambio prioriza la edificación de un centro penitenciario en las inmediaciones de la Ruana.

Los recientes acontecimientos con los que termina un año y comienza otro nos enseñan que el tratamiento de las violencias debe partir de un punto de vista muy diferente de los tradicionales. Cuando la discusión se reduce a un juego de palabras como "estás fuera o no de la ley",las cosas no avanzan. Después de todo, parte del problema no es un asunto estrictamente criminal sino de demandas sociales.

Quizá no sepamos exactamente qué sucedió en el enfrentamiento entre el grupo de Hipólito y el Americano, pero una lectura atenta a los escenarios en los que se desarrollaron las cosas podría darnos pistas para evitar futuras tragedias. Días antes del enfrentamiento se concluía el plazo para el G250, ante lo cual realizó bloqueos en varios municipios en señal de que sus integrantes no estaban dispuestos a desmovilizarse y formarparte de las policías rurales. Habían gozado de una protección oficialdesmesurada, a pesar de las críticas por varios lados. A mediados de noviembre se realizó una reunión entre varios representantes de Fuerza Rural en Tepalcatepec; ahí se expuso la problemática a la que se enfrentaban varios grupos de la misma, como por ejemplo que los integrantes de algunos se extralimitaban en sus funciones e iban a otros municipios a cometer delitos y no se les podía consignar. "Traen placa", se decía. Se propuso contener esta situación con un control más estricto por parte de los comandantes, pero al parecer siguió siendo lo mismo. Algunos estaban amparados por el G250 o se hacían pasar por ellos. La reunión terminó con la consigna de confrontar a los Viagras y solicitar al comisionados u intervención para evitar el delito de grupos de Fuerza Rural. Ciertamente, había representantes de grupos con sospechas fundadas de infiltración. A esta reunión no asistieron los G250 y tampoco Hipólito, pero estaba presente una representación del ejército tomando nota y videograbando. Desde entonces, las cosas se veían más o menosmal; la escisión, indiferencia y resentimiento de y entre grupos rurales era evidente.

Sería ingenuo pensar que ante este tipo de antecedentes, integrantes del G250 no visualizaran su futuro en diciembre. El plazo estaba estipulado y al parecer la decisión era irreversible. Las cosas llegaron a tal nivel que a la fecha de término de sus funciones bloquearon carreteras y quemaron uniformes y credenciales. El más combativo es sin duda elgrupo de Los Viagras, pero el Americano tampoco tenía un buen panorama. Es raro que días después de estos hechos se haya desatado la confrontación más aguda, que derivó en el enfrentamiento armado. Después de todo, haciendo un reconocimiento de la composición de los grupos, ¿quiénes seguían siendo finalmente los "auténticos autodefensas" en la Tierra Caliente? Sólo unos cuantos, de los cuales Hipólito era el más representativo. Pero lo que resulta más inverosímil del enfrentamiento, si uno conoce el lugar, es la versión de que varios cuerpos caídos se encontraban muy cerca del fortín de Hipólito. El fortín se localiza a un lado de la carretera principal, lo que supone que el Americano tuvo que detenerse a una distancia prudente del enfrentamiento. En un enfrentamiento donde se percuten miles de cartuchos los grupos se refugian en sus guaridas, por lo que resulta extraño que los del Americano hayan llegado hasta el fortín de Hipólito para ser "asesinados" a corta distancia. Por los videos difundidos,los grupos guardaban una distancia de cerca de cien metros. ¿Cómo llegó la gente del Americano hasta el grupo contrario dándoles muerte, como si de un ajusticiamiento se tratara? Múltiples voces han evidenciado inconsistencias, omisiones e investigaciones sesgadas. La más reciente es la del padre de La Ruana en el programa de Aristegui.

Por si no fuera ya un escándalo público la atribución de diez muertes al grupo de Hipólito, en el caso de Apatzingán vuelven a emitirse declaraciones que por obvias resultan ingenuas. Pero las respuestas, de nuevo, se encuentran en otra parte. Es claro que la movilización de Los Viagras ante el término del periodo del G250 es real, y se están tratando de reacomodar. El mismo comisionado lo dijo en el programa En 15 con Carlos Puig hace días: lo que distingue a Apatzingán es que varios grupos armados están construyendo alianzas inconfesables con diferentes actores políticos para controlar la seguridad enel mediano plazo. Los Viagras no son la excepción, pero hay más grupos. Por tanto, tras el desalojo de la presidencia municipal de Apatzingán por parte dela Policía Federal alguien tuvo que tomar decisiones de este nivel, sin considerar los costos humanos. No estamos ante un desalojo "tradicional".Siempre hay consecuencias indeseadas, pero en este caso como en otros muchos es obvio que un grupo armado en particular puso a esa gente en la presidencia. Sólo que no eran los cabecillas. Era gente de las comunidades rurales que por un poco de dinero acudió al plantón permanente, tal como solía hacerse en los mejores momentos de los Templarios. Ahora se dice que ahí estaban los hijos de dos principales capos ya encarcelados, lo cual resulta realmente poco creíble. Las explicaciones siguen: "fuego amigo". Cuando el poder comienza por inventar historias para justificar sus actos, termina el arte de la política y comienza la comedia.

El año que lleva en funciones la Comisión para la Seguridad y el Desarrollo Integral es un periodo de claroscuros. No se pueden evaluar sus alcances y limitaciones simplemente contando y dividiendo números. Hay que ponderar los procesos que llevaron a tomar decisiones de una forma u otra; detrás de la violencia hay intereses reales y no necesariamente ilegales. Finalmente, si comprendemos que la violencia es un problema de gobernabilidad y, por tanto, el producto de un juego político de múltiples actores, entonces un proceso de pacificación de largo plazo cruza por la cancha de la política...Esperamos entonces un proceso electoral a la altura de las circunstancias.