¿Tiene remedio la izquierda?

Entre las muchas consecuencias del esperpento de Ayotzinapa está la crisis ostensible de la izquierda partidaria, institucional, legal, que se enfrenta con encono a sí misma mientras es descalificada con virulencia en las marchas, los medios y el congreso. ¿Qué tan grave es realmente esa crisis? ¿En dónde se origina? ¿Hasta qué punto es una consecuencia de las decisiones de la izquierda misma y hasta qué punto un reflejo de otra crisis, la de la vida política del país en su totalidad? ¿Puede revertirse? Esta semana, en Tribuna, damos la palabra a una extensa nómina de protagonistas y estudiosos de esta historia convulsa.

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    1. Marco Rascón

      ¿En qué momento se jodió ...

      Fundador del PRD. Ex diputado federal.
    2. Alejandro Encinas

      Tocar fondo

      Senador por el PRD.
    3. Rolando Cordera

      Preguntas sobre la ...

      Catedrático de la UNAM. Miembro del Instituto ...
    4. Jesús Ortega

      No a la vuelta al pasado

      Ex presidente del PRD.
    5. Guadalupe Acosta Naranjo

      La izquierda en su laberinto

      Ex presidente interino del PRD y ex presidente ...

¿De qué crisis hablamos?

Jesús Zambrano

Ex presidente del PRD.

Se ha vuelto un lugar común hablar de "la crisis del PRD" a raíz de los hechos de Iguala, así como de las consecuencias que dicha crisis tendría tanto para el país como para el PRD y para la izquierda. No pocos hablan de la desaparición del PRD o de su derivación en una mera franquicia electoral.

La "crisis del PRD" de la que yo hablo es la que se encuentra inmersa en una crisis del país en su conjunto. Se trata de la crisis de un modelo de desarrollo que ha producido desigualdad a tal grado que hoy tenemos más gente viviendo en la pobreza que hace 50 años, cuando emergieron los primeros grupos guerrilleros de la historia moderna del país. Una crisis que concentra insultantemente la riqueza en unas cuentas familias, y un desarrollo que no ofrece oportunidades para las nuevas generaciones (y que las expulsa al exilio estadounidense o a los brazos de la delincuencia o la drogadicción), que propicia la impunidad y la corrupción, que privatiza lo público en detrimento de la mayoría de la sociedad, y que ha derivado en convertirnos en un Estado nacional podrido en sus instituciones, con un gobierno carente de credibilidad y legitimidad social. Lo de Iguala evidenció esta situación: un Estado mexicano cuasimafioso que debe asumir la urgencia de su propia transformación so pena de ser rebasado por los impulsos de una sociedad que ya se cansó y que está harta de la demagogia y la simulación.

Lo que vivimos en todo el país es el despertar de una juventud y una sociedad que al clamar justicia por los jóvenes de Ayotzinapa expresan, en algunos casos con violencia y hasta vandalismo, un rencor acumulado por años. Y ven la oportunidad de que haya soluciones que sucedan ya: ¡HOY!

El PRD ha asumido la parte de responsabilidad política que le corresponde, pero lo sucedido en Iguala, aunque luego los actos criminales continuaron desarrollándose en el municipio de Cocula gobernado por el PRI, nos revela el grado de penetración del crimen organizado en las instituciones municipales, y también en un ejército que allí tiene una base importante de sus órganos de inteligencia y de operación, órganos que hacían todo menos labores de inteligencia.

Por eso se equivocan quienes quieren hacer aparecer al PRD como el villano y responsable principal de los males que hoy aquejan al país. En eso se ha insistido ahora que Cuauhtémoc Cárdenas exige que renuncie la actual dirigencia nacional del partido, argumentando que por allí vendrá la solución o el inicio de la solución a esta crisis nacional. Es una visión chata, limitada. Son propuestas que solo atizan las campañas de odio en la izquierda, y apuntan y ayudan al mantenimiento del status quo, a la continuidad de lo existente, en beneficio de los enemigos del verdadero desarrollo del país.

Comparto la exigencia de que el PRD se transforme, y de que tomemos medidas para evitar la repetición de más Abarcas y más Igualas. Ya la dirección del partido ha planteado medidas en ese sentido. Pero serán insuficientes por sí solas. Para salir de la crisis nacional, junto a ellas deben impulsarse acciones urgentes que tengan que ver con el salario, el empleo, los gasolinazos, la inversión productiva, el combate a la corrupción y la impunidad, el papel de las policías y los jueces, los magistrados y los ministros del Poder Judicial. Si esto no se hace ya, el país nos estallará en las manos, y solo lo celebrarán los defensores del caos, los que rezan: "Al diablo las instituciones". De esta crisis hablamos. Y de sus necesarias soluciones.

El PRD debe estar al frente de este esfuerzo nacional porque no está ni postrado ni inmovilizado. Y no va a desaparecer ni a convertirse en una mera franquicia electoral. Tenemos una historia y un futuro que queremos compartir con México.