¿Realmente veremos la pelea del siglo?

Que ni Floyd Mayweather ni Manny Pacquiao llegan en su mejor momento, por aquello de la edad; que todo es vulgar mercadotecnia; que la tele nos engaña; que al boxeo lo rigen las apuestas y nada más... Son muchas las objeciones que se hacen a la pelea del 2 de mayo entre los mejores "libra por libra del mundo", sin duda la más esperada de los últimos 15 o 20 años y la que más dinero, más medios de comunicación, más apuestas y más dólares por boleto ha movido desde los orígenes de "la dulce ciencia". Pero ¿hay un gran boxeo detrás de toda esa pirotecnia? ¿Son el norteamericano y el filipino grandes-grandes? ¿Veremos, pues, uno de esos espectáculos deportivos que marcan época? Destapen las cervezas y platíquenlo con nosotros.

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La pelea del dinero

Erika  Montoya

Reportera de La Afición especialista en boxeo.

A menos de que vivas en una cueva, probablemente habrás escuchado que un tal Floyd Mayweather enfrentará a un sujeto llamado Manny Pacquiao. Y podrás decir que el boxeo no te interesa, pero sus números seguramente picarán tu curiosidad. Porque eso, lo de los números, por su magnitud, sí es nuevo. Las cifras varían, pero la ganancia de Mayweather será hasta de 180 millones de dólares, y de 100 millones para PacMan. 70 millones de billetes verdes en recaudación de taquilla. Boletos con un costo en reventa de hasta 141 mil dólares, superando el precio de las entradas del Super Bowl. Incluso se mandó a hacer un cinturón especial para el ganador, con un valor de un millón de dólares. La pelea del dinero hecha realidad. Y es que la mezcla de las cualidades de los dos mejores boxeadores del momento: un invicto con mucha velocidad y una defensa a prueba de metralla, contra la agresividad y el gran corazón de su rival, son elementos que enfilan al duelo a romper todos los récords mundiales instaurados, como los pago por evento, que se espera superen la marca de las tres millones de contrataciones.

Ningún otro personaje genera una expectativa como la que provoca Money Mayweather: o lo odias o lo amas. Al Niño Bonito le encanta brindar a sus fans pequeñas probaditas de su estilo de vida, como cuando una mamá le raciona las papillas a su bebé. Así, Mayweather muestra sin el menor empacho su colección de autos valuada en seis millones de dólares y distribuida entre Nueva York, Miami, Los Ángeles y Las Vegas, o se deja ver en compañía de streapers que lo acompañan a fiestas que para ti o para mí son verdaderas bacanales.

Otro de los gustos malsanos de Money May es ver las reacciones de los conservadores del deporte cuando dice que es mucho mejor que el mismísimo Muhammad Ali (en lenguaje boxístico, un sacrilegio). A los fanáticos del deporte nos gusta soñar con las posibilidades y el "¿Qué pasaría si....?" Mayweather ha jugado con esa curiosidad al menos los últimos 17 años y tiene un publico cautivo, que, en su mayoría, ha esperado durante casi dos décadas para verlo perder.

Pacquiao es la otra cara de la moneda. Es un peleador al que le tocó crecer durante la guerra en Filipinas, que en su primera contienda recibió dos dólares y que con ellos compró arroz para llevarle algo de comer a su familia, ahora va por una bolsa de100 millones de dólares, a la que sumará patrocinios. Católico de hueso colorado y fiero atacante arriba del ring, Pacman –que también es congresista– ha logrado ser el arma más eficiente contra la delincuencia en su país. Cuando él se pone los guantes, los índices de criminalidad se desploman de la misma manera en que lo hizo el filipino cuando recibió un derechazo del mexicano Juan Manuel Márquez, e incluso se habla de un alto al fuego no oficial por parte de los grupos guerrilleros.

Muchos califican a este encuentro como "la pelea del siglo", pero para ganarse el apelativo será necesario esperar el combate, y así poder observar con detenimiento qué ofrece cada uno para llevar al fanático al borde de la butaca, presa de un ataque de nervios. Cuando se busca contestar a la pregunta "¿La pelea igualará las expectativas?" la respuesta es no, pues el tren de la emoción avanza más rápido que la realidad y se debe recordar que, como lo dije párrafos arriba, a Mayweather le gusta dar probaditas en lugar de exponer todo su arsenal. Sin embargo, Pacquiao tiene la llave para minar el camino y adueñarse del lugar que ocupa el número uno de los libra por libra desde hace una década.