¿Quién gana y quién pierde con Uber?

En lo que respecta a la tecnología, los legos podíamos imaginarnos muchas cosas, pero no que era capaz de librarnos del trato con los taxistas. Hoy sabemos que hasta para eso puede servir un smartphone. Si tienes una tarjeta de crédito y un teléfono decoroso, basta con hacerte de una aplicación y cualquier día, en cualquier sitio y a cualquier hora pasará a buscarte un chofer con un auto en buenas condiciones, a menudo por una cantidad más baja que la del sitio del aeropuerto o el radiotaxi. El resultado: protestas masivas de taxistas, bloqueos de calles, incuso apaleamientos de conductores. ¿Puede interrumpirse un proceso como este? De ser así, ¿sería justo? ¿Y los derechos de los usuarios? ¿Qué papel deben jugar los gobiernos en dicho proceso?

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Más trabajos, mejor servicio

Ana Paula  Blanco

Vocera de Uber en México.

Hace apenas cuatro años nos dimos a la tarea de crear una mejor opción para quienes se mueven en ciudades, haciendo que conseguir un medio de transporte fuera más seguro, fácil y barato. Pero el impacto positivo de Uber va mucho más allá: cientos de miles de emprendedores están usando la plataforma para construir su pequeño negocio, lo que hace que Uber se convierta en un motor de crecimiento económico enorme para las ciudades

Travis Kalanick, CEO de Uber

Mucho se habla de que hemos entrado a la era de la tecnología. Es innegable que cada vez más plataformas en línea y móviles promueven flexibilidad y creación compartida de valor, abriendo oportunidades de trabajo, reduciendo costos, creando nuevas y más simples maneras de hacer las cosas. Uber es una plataforma tecnológica que favorece opciones completamente nuevas en el espacio de movilidad al mismo tiempo que ayuda a resolver problemas cotidianos de la vida urbana en las ciudades más grandes y complejas del mundo, haciendo posible que haya transporte disponible en cada vez más lugares con sólo tocar un botón. Es por eso que hemos sido recibidos con los brazos abiertos por cientos de miles de choferes privados y millones de pasajeros en más de 200 ciudades alrededor del mundo, cuatro de las cuales se encuentran en México.

La economía de la innovación, en su definición más simple, se trata de quitar complicaciones mediante la tecnología. Uber es parte de una plétora de compañías que están cambiando el mundo, causando disrupción, transformando paradigmas y dando más opciones a los consumidores. Los retos a los que nos enfrentamos (compañías como Uber, Airbnb y Zipcar) son similares, pues el cambio casi siempre es recibido con fricción por parte de las industrias que llevan décadas sin competencia y sin cambios, siendo que la innovación es, por definición, distinta, nueva e inesperada.

México es una gran ciudad, cosmopolita y llena de vida. Resulta contrastante que muchas de las leyes y regulaciones de movilidad actuales fueran escritas antes de la ubicuidad de los smartphones, del Internet e incluso de las computadoras. No resulta sorprendente que las economías tradicionales, que dependen de reglas anticuadas, se tarden en cambiar o se nieguen a hacerlo. Aun así, sabemos que muchos dentro del gobierno mexicano reconocen que apenas estamos en el inicio de una emocionante era digital, y subsecuentemente están listos para discutir regulaciones modernas, que promuevan la innovación, la tecnología y el impacto positivo que éstas tienen en las vidas de los ciudadanos.

La confusión y falta de entendimiento en torno a Uber tampoco es sorpresa, ya que los servicios nuevos suelen no ser abarcados por categorías tradicionales. No somos una compañía de taxis ni una de transporte. Uber no es propietario de ningún vehículo ni empleador de ningún chofer. Uber es el socio tecnológico de la ecuación; es una plataforma que conecta a dos grupos que ya existían: choferes privados que ofrecen su servicio y pasajeros que requieren del mismo bajo demanda.

Uber no sólo se encarga de ofrecer el mejor servicio de transporte en el mercado, también abre oportunidades económicas sin precedentes a los conductores (la cifra más reciente es que creamos alrededor de 50 mil empleos al mes en todo el mundo). Nuestra misión es traer más opciones a un mercado que no ha evolucionado en décadas y dar oportunidades de emprendimiento a cualquier cantidad de mexicanos, como amas de casa, jóvenes universitarios y choferes profesionales.

Además, queremos impactar de manera positiva cada ciudad a la que llegamos. Es por esto que en California hemos empezado a probar un servicio que permite que personas con localizaciones de partida y llegada similares compartan viajes, lo que resulta en sacar aún más autos de las calles. Un estudio reciente del Instituto Tecnológico de Massachusetts y la Universidad de Cornell encontró que alrededor del 95% de los viajes urbanos pueden ser compartidos, reduciendo el tráfico más del 30%. Sabemos que un proyecto así podría cambiar para siempre la vida de los mexicanos. También sabemos que para tecnologías tan avanzadas como las de Uber, en ciudades tan cosmopolitas e innovadoras como el DF, Guadalajara, Tijuana y Monterrey, las posibilidades en temas de movilidad urbana son infinitas.