¿Quién gana cuando gana el Verde?

Lo que el viento a Juárez: eso parecerían hacerle al PVEM las multas como las que acaba de propinarle el Tribunal Electoral, los videoescándalos como el protagonizado por uno de sus líderes históricos, la acumulación de firmas para exigir su desaparición y hasta los roces con la nota roja de algunos de esos mismos líderes. Porque los verdes, a pesar de todos los pesares, son eficaces: según algunas encuestas, en las próximas elecciones podrían alcanzar un número histórico de votos, quizá hasta un 10% del total. ¿Cuál es el secreto de su éxito? ¿Hay algo más allá de la publicidad y la repartición de regalos?

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El secreto del éxito

Luis Carlos Ugalde

Director General de Integralia Consultores. Ex Consejero Presidente del IFE.

El PVEM es exitoso porque es el único partido que diseña y ejecuta campañas de publicidad de forma integral. Focaliza sus audiencias y ofrece productos concretos y medibles: vales de medicina, circo sin animales, cadena perpetua a secuestradores. Cada tres años define una estrategia global y escoge temas que surgen de grupos de enfoque, no necesariamente de las convicciones de sus dirigentes. Sus legisladores promueven leyes con la mirada en la campaña publicitaria y luego presumen que "el Verde sí cumple". Sus campañas usan todos los medios disponibles: TV, radio, cines, espectaculares, autobuses urbanos, entre otros.

Muchas de sus propuestas son sin duda superficiales, irrelevantes o populistas, pero sirven para la próxima campaña. ¿De qué sirve imponer cadena perpetua a los secuestradores si no hay capacidad de investigación y aprehensión? ¿Para qué prohibir animales en circos cuando sería mejor regularlos?

La segunda razón de su éxito electoral es que siendo un partido con una burocracia interna minúscula y sin estructuras "vivas" que alimentar como otros partidos, puede gastar buena parte de sus prerrogativas en publicidad. (En 2014 recibieron 336 millones de pesos por concepto de financiamiento público y este año serán 429 millones). No solo eso, el partido también usa las subvenciones de sus grupos parlamentarios para ese fin: en 2014 sus bancadas en el Congreso pagaron 50 millones para financiar spots promoviendo sus logros en TV nacional. Claramente gastar las subvenciones parlamentarias en publicidad con fines electorales es muy cuestionable, pero los vacíos de la ley lo permiten.

La tercera causa de su éxito electoral es la administración del partido. Salvo una multa en 2003 por el caso Amigos de Fox (fueron aliados del PAN en 2000), el Verde había sido el partido menos multado en los últimos años. Gasta de forma centralizada y sus informes de gastos ordinarios son completos y conforme a la norma. ¿Significa eso que es un partido íntegro en el manejo de los recursos? No. Sólo significa que llevan a cabo su contabilidad con más orden y profesionalismo que otros partidos, como el PRD, que frecuentemente es multado por desorden.

La cuarta razón ha sido el uso y abuso de la legislación electoral, en ocasiones deficiente y con huecos, que el partido ha aprovechado con astucia. Por ejemplo, en la reforma electoral de 2007 se prohibió la publicidad personalizada de servidores públicos, pero se dejó una excepción para que puedan difundir sus informes de labores una vez al año. De esa excepción –que debe eliminarse– se han colgado varios gobernadores en los últimos años, incluido el actual presidente de la República, para lanzar campañas a nivel nacional. El Partido Verde diseñó una serie de informes escalonados de varios legisladores para difundir sus logros legislativos bajo el lema "El Verde sí cumple". Fue una campaña en cadena nacional entre septiembre y diciembre de 2014 cuyo propósito real era posicionar al partido de forma anticipada para la elección de 2015. Según el INE, habrían sido 224 mil impactos y su costo –según el PRD– habría sido mayor a 450 millones de pesos (el partido sostuvo que gastaron 50 millones).

Hasta ahora el partido acumula multas por 188 millones (algunas en revisión todavía por el Tribunal Electoral). Si se ratifican y se consideran de forma conjunta, sería la tercera multa más alta después de Pemexgate (PRI, mil millones en 2003) y Amigos de Fox (PAN-PVEM, 540 millones en 2003). La evidencia sugiere que el sistema sancionatorio electoral tiene poco impacto para modificar la conducta de los partidos.

Hay peticiones para quitarle el registro al Verde. La legislación establece que ello puede ocurrir por una violación grave y sistemática a la ley según considere el Consejo General del INE. A pesar de lo condenable de la campaña encubierta del partido en cuestión, no veo que haya elementos para considerar que se trata de un hecho sistemático, porque en realidad se trata de varias conductas distintas con un mismo fin pero amparadas en vacíos de la ley, en la lentitud de las autoridades para resolver y en ocasiones en criterios disímbolos del Tribunal Electoral.

Tres comentarios finales

1.- El Verde no es un partido tradicional que recluta cuadros, crea bases de apoyo y luego hace campaña. El Verde hace campañas y gana votos. Sus campañas no son de plazas ni de pueblos sino de spots y cine-minutos. No tiene convicciones sino estrategias publicitarias. En lugar de invertir en movilización de votantes –como casi todos– invierte en investigación, encuestas y publicidad. Más que un partido político, asemeja una agencia de negociación política y de publicidad.

2.- Casi todos los partidos pagan cantidades crecientes de dinero en estructuras para movilizar y "comprar" votos. Financiar ese clientelismo electoral requiere cantidades crecientes de dinero que con frecuencia provienen del desvío de recursos públicos, sobre todo en el ámbito local. ¿Quién está protestando por las cantidades multimillonarias en efectivo que se gastan en cada proceso electoral? Algunos partidos que hoy cuestionan al Verde tienen formas muy cuestionables e ilegales para financiar sus campañas de tierra.

3.- Finalmente, hay un problema desapercibido en el debate público que incumbe al Verde y a otros partidos: el control familiar o grupal de algunos de ellos. Salvo PAN, PRI y PRD (y en éste último caso ya hay duda), varios son controlados por grupos que se eternizan en el poder. Hasta hace tres años, por ejemplo, el Verde había tenido solo dos presidentes: su fundador, Jorge González Torres, y su hijo, Jorge Emilio (hoy tienen una dirección colegiada pero es controlado por el mismo grupo). El Partido del Trabajo ha sido controlado desde los años 90 de forma colegiada por un puñado de líderes que incluyen a Alberto Anaya, Alejandro González Yáñez y Pedro Vázquez. El Movimiento Ciudadano, antes Convergencia, ha sido controlado desde su fundación por Dante Delgado. ¿Qué clase de partidos son estos en los cuales no hay rotación de cuadros? Y Morena, de reciente aparición, ya muestra signos evidentes del control "moral" que lo definirá en los siguientes años.

                                                                                                                                                                                             @LCUgalde