Presupuesto 2016: cómo gastar sin despilfarro

Chiste muy popular últimamente: se acerca un amigo, te pregunta si conoces los nuevos billetes de un dólar y lo que te enseña es uno de 20 pesos. Es sólo una de las muchas señales que ven los ciudadanos de a pie de que lo económico está para llorar y no se va a poner mejor, no pronto. En el contexto de un incremento verificable de la pobreza, continuos reajustes a la baja del pronóstico de crecimiento, desplome del precio del petróleo y tsunamis provocados por la crisis china: ¿cómo debe diseñarse el presupuesto público que se anunciará en unos días? ¿Cómo y dónde meter la tijera? ¿Hace falta un replanteamiento integral del modelo vigente o sólo esperar con miel y limón a que pase el catarrito?

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El camino de la responsabilidad

Ernesto Cordero Arroyo

Senador del Partido Acción Nacional y ex secretario de Hacienda.

México se encuentra en una situación delicada. Los bajos precios del petróleo, la normalización de la política monetaria en EU, la apreciación del dólar, la desaceleración de China y el débil desempeño económico mundial encontraron a nuestro país en un escenario de gran complejidad. La economía mexicana ha venido perdiendo potencia, nuestro mercado interno presenta indicadores muy mediocres, nuestro sector exportador da señales incipientes de fatiga, y nuestra producción petrolera disminuye a un ritmo muy alarmante.

Es por esto que la SHCP deberá decidir entre dos opciones a la hora de enviar el Paquete Económico 2016 al Congreso. La primera, el camino fácil: aumentar artificialmente los ingresos, conceder amplias reducciones tributarias, repartir en el Congreso generosas bolsas, y mantener el ritmo acelerado de endeudamiento público; la segunda, elegir el camino responsable: mantener una estimación realista de los ingresos, mantener la recaudación tributaria, enviar un presupuesto austero y desacelerar el ritmo de endeudamiento.

Mi recomendación, desde luego, es optar por la segunda vía, la de la responsabilidad.

El Paquete Económico tiene tres elementos: Los Criterios Generales de Política Económica (CGPE), el Proyecto de Ley de Ingresos de la Federación (PLIF) y el Proyecto de Presupuesto de Egresos de la Federación (PPEF).

En lo CGPE están contenidos los parámetros y estimaciones de los mismos que determinan tanto los ingresos como los gastos del país. Aquí lo que deberíamos de esperar es realismo en las estimaciones. El pronóstico de crecimiento debe estar en línea con lo esperado por los expertos del sector privado, tanto nacional como internacional. También, la producción esperada de PEMEX deberá ser realista y no estar "inflada". Aquí es importante señalar que existen ya señales muy contundentes de la declinación en la producción de petróleo. No sólo Cantarell está en una declinación pronunciada, ya también Ku-Maloob-Zaap empieza a disminuir su producción, y no es realista asumir que PEMEX será capaz de restituir esa producción con los campos asignados en la ronda 0 y menos aún esperar suficiente producción de privados en la ronda 1. Asimismo, las estimaciones de tipo de cambio deberán ser realistas y estar en línea con lo que los mercados de futuros sugieren. Finalmente, es importante señalar que el precio del petróleo mexicano a incluir en el paquete económico se fija mediante una fórmula contenida en la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria (LPRH). Esta mecánica deberá respetarse tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado.

En el PLIF se incluyen todas las previsiones de ingresos del país, así como los techos de endeudamiento. Aquí es fundamental que no se merme la recaudación tributaria. Esto, repito, es muy importante, pues implica mandar señales de responsabilidad. Si bien es cierto que la desaceleración que vivimos fue ocasionada en buena medida por la reforma fiscal de 2014, hoy, ante la caída en los precios y en la producción petrolera sería un gravísimo error dar marcha atrás a la reforma. Lo que tenemos que hacer es dar señales claras de que tenemos con qué compensar la caída en los ingresos petroleros y no lo contrario. Importante también, en este esfuerzo de responsabilidad, es limitar al máximo posible los niveles de endeudamiento. Desde 2013 a la fecha, la deuda ha crecido nueve puntos porcentuales del PIB aproximadamente. Hay inquietud de si este ritmo de endeudamiento será sostenible en el tiempo. Una muestra de responsabilidad sería enviar el Paquete con un déficit menor al 3%.

En el PPEF se incluyen las asignaciones presupuestales. Aquí, si bien el gobierno ya informó que vienen ajustes importantes, no está de más sugerir un presupuesto austero, pero sobre todo exigir que las asignaciones respondan a presupuestación basada en resultados. Existen evaluaciones de los programas de gobierno desde al menos 2006. El PPEF debe contener asignaciones a programas con reglas de operación, y con buenos resultados a la hora de evaluarlos. Es también una gran oportunidad para terminar con bolsas discrecionales que los diputados asignan sin ninguna eficiencia, y sin atender a las prioridades nacionales. Estas asignaciones realizadas por diputados ascienden a varias decenas de miles de millones de pesos y generan espacios de opacidad y corrupción evidentes.

En suma, este Paquete Económico es una gran oportunidad para confirmar que México, como desde hace varios lustros, transita por el camino de la responsabilidad. Es importante seguir por este camino. De otra manera, las cosas se pueden salir de control, y nadie quiere eso.