¿Podemos censurar a Gerardo Ortiz?

El hombre sorprende a su pareja en una infidelidad, asesina al amante, mete a la mujer a la cajuela de un coche y le prende fuego. A estas alturas, probablemente estén todos familiarizados con la historia, una historia ficticia que, sin embargo, ocurre en el país de los Porkys y de Andrea Noel. Es la que narra el video de la canción "Fuiste mía", de Gerardo Ortiz, que ha conseguido unos 22 millones de vistas, pero que también ha generado un importante rechazo en los medios y las redes sociales, incluidas abundantes peticiones de que el video sea retirado. Son muchas las preguntas que se derivan de esta polémica: ¿tiene límites la libertad de expresión? ¿Debe supeditarse ocasionalmente a un bien superior? ¿Es realmente útil imponer ese tipo de límites o solo es un modo de tapar el sol con un dedo?

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Abundan feminicidios en las artes

Alfredo C. Villeda

Director Editorial de Grupo Milenio 

Dos hermanos, con una poderosa unión, comparten una mujer hasta que se percatan de que ella puede ser la razón de una discordia ya en ebullición, por lo que la matan. Eso nos cuenta Jorge Luis Borges en su cuento "La intrusa". La belleza del lenguaje, la prosa diáfana del autor, hacen parecer menos cruento este homicidio que el del video de Gerardo Ortiz, pero las diferencias pueden ser, para decirlo con otro relato del argentino, mínimas. Solo cambian las horas, las circunstancias y dos o tres nombres propios.

Abjuro, como muchos consumidores de música y videos, de esta cultura del narco y ese estereotipo femenino, pero qué manifestación artística no se ocupa de crímenes mayores, de actos de barbarie. No hay una sola que se abstenga. Las hay en la pintura, en el cine, en la literatura, y en todas las épocas. Que la música en cuestión pueda ser considerada, o no, arte, es otro debate. Quien prefiera el otro extremo, como propone en la propia Tribuna Elmer Mendoza, puede acudir a rolas con una propuesta diferente, a las que agregaría "Sueños compartidos", de Laureano Brizuela, o "El breve espacio", de Pablo Milanés, quienes se conforman con retener a su pareja, así sea con Sancho a bordo.

La ventaja del mercado musical con sus respectivos documentos visuales es que el consumidor tiene el poder de elegir. Y, por supuesto, de criticar lo que le desagrada. Como se hace en este espacio cada semana.