¿Para qué sirven los terrenos del aeropuerto?

A la Ciudad de México le nacieron más de 700 hectáreas libres: las del Aeropuerto Internacional Benito Juárez, que dejará de funcionar en 2020. Al margen de las disputas sobre quién puede o no  decidir sobre ese terreno enorme, puede ser buena idea preguntarnos qué debe hacer una megaurbe con una oportunidad de esa magnitud, qué decisiones hay que tomar para beneficiar a la ciudadanía y el medio ambiente, qué hay que evitar, a quién hay que consultar. Los escuchamos. 


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    1. Billy  Springall

      El latigazo demográfico

      Arquitecto. 
    2. Miquel Adrià

      El futuro que casi llega

      Arquitecto. Director de la revista "Arquine".
    3. Alejandro D' Acosta

      Una oportunidad de sacarse ...

      Arquitecto
    4. Onésimo Flores

      La batalla por el aeropuerto

      Investigador en Urbanismo Avanzado por el MIT.

La visión no es locura

Felipe Leal

Arquitecto. Ex titular de la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda del Distrito Federal.

Los meses recientes han sido testigos de foros, opiniones y declaraciones relativas al destino que deberán tener los terrenos y la infraestructura que actualmente ocupa el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, y que al finalizar sus operaciones abrirá una ventana de oportunidad a la ciudad para subsanar muchos de los rezagos que padece en cuanto a áreas verdes, de convivencia, de educación superior y de exhibición.

Hasta ahora la polémica se ha centrado innecesariamente en que si a pesar de ser terrenos federales la Ciudad de México tendrá la decisión sobre el de uso del suelo para lo que ahí se ejecute. Lo anterior no debe estar a discusión: es responsabilidad de la autoridad local establecer la normatividad urbana relativa a los Programas Delegacionales de Desarrollo Urbano y al encontrarse el aeropuerto en la Delegación Venustiano Carranza, corresponde a la Asamblea Legislativa definir su uso.

En esencia, el problema radica en la propiedad de ese amplio territorio de 710 hectáreas, el cual es un recinto de propiedad federal. Es previsible una lucha y conflictos que puedan presentarse entre diversos actores e intereses por ocuparlo. El país y la ciudad no pueden perder una oportunidad enorme de llevar a cabo en este sitio grandes acciones, para lo cual se tendrá que hacer una cuidadosa e inteligente negociación. El interés colectivo debe privar siempre sobre el particular. Algunas de las acciones propuestas, fruto de estudios y proyectos, resultan complementarias y permitirían lograr un proyecto ambiental, educativo y de impulso económico de largo alcance, acciones que de lograrse posibilitarían transitar hacia un sano desarrollo de la metrópoli. Aquí algunas de ellas:

1. Una gran área verde dotada con cuerpos de agua, sitios de convivencia, recreación y que operaría como pulmón para una zona carente de áreas libres, prácticamente un extenso parque metropolitano con diversos atractivos y programas.

2. Un complejo educativo mixto y diverso, una especie de Ciudad del Saber, donde instituciones públicas, privadas y sedes de organismos internacionales converjan en la docencia, la investigación y en el desarrollo de tecnología limpia y de frontera.

3. Un centro de convenciones o recinto ferial con amplias dimensiones debidamente equipado que aproveche la infraestructura existente de comunicación, amplias vialidades, edificaciones como hoteles y demás construcciones para que se establezcan servicios que den aliento, visión y empleo para mejorar sustancialmente el área circundante.

Estas tres acciones apuntan a una concepción de ciudad y zona metropolitana con mejoras sustanciales, menos agresiva e inequitativa. Triste resultaría continuar con una política de concebir a los habitantes como simples consumidores e inundar tales espacios no con agua sino con centros comerciales y vivienda de mala calidad. La ciudad requiere de espacios de convivencia que ayuden a urdir el tejido social, disminuir la inseguridad y reducir las tensiones cotidianas que afectan a la salud pública.

Los tres terrenos de mayor dimensión en la ciudad son: el aeropuerto, el Bosque de Chapultepec y la Ciudad Universitaria de la UNAM. Estos últimos fueron producto de sabias decisiones en su tiempo para dotarla de áreas verdes y complejos educativos. Ambos territorios son referencias urbanas imborrables y enriquecen intangiblemente la vida urbana; la ciudad sería impensable sin ellos. Aprendamos de nuestra historia, y que la memoria aprendida nos acompañe y conduzca hacia una metrópoli de ciudadanos y no de burdos consumidores.