Manual para sobrevivir a las elecciones

Las campañas habrán sido para ustedes, como para todos, un deleite: camionetas que repiten con volúmenes reggaetoneros hits con la letra cambiada a favor de Fulanito; grandes carteles que te hacen preguntar "Flaco, ¿qué Menganito no estaba en otro partido"?; veinte minutos de spots antes de que vuelva la programación de la radio; candidatos a lo que sea que bailan o actúan en la tele con unos pantalones que ningún ser humano merece ver, sobre todo en alta definición... Lo peor: que detrás de esa estridencia, de ese vacío que se llena con decibeles y malos diseños, priva una confusión integral sobre qué, cómo, a quién y para qué se elige. ¿Es posible entender este galimatías? Esta semana, en Tribuna, ensayamos algunas respuestas.

REGRESAR
    1. Erick  de la Barrera

      Sobre el experimento anulista

      Investigador por la Universidad Nacional ...
    2. Ricardo Becerra

      La dignidad de la mampara

      Economista.
    3. José Merino

      La danza de los desposeídos

      Politólogo.
    4. Jorge Buendía

      La carrera de dos pistas

      Experto en estudios electorales. Director de ...
    5. Irma Méndez de Hoyos

      En medio de la guerra sucia

      Investigadora de Flacso México. Autora de ...
    6. Esteban Illades

      Como vivir en Suiza

      Editor en Nexos. Su libro La noche más triste, ...

Decálogo del votador

Francisco Hinojosa

Narrador. Entre muchos otros títulos, La peor señora del mundo, El informe negro y recientemente Con los ojos abiertos.

Para votar, no votar o revotar en las próximas elecciones hay que tomar en cuenta los siguientes consejos.

1. Ante todo se requiere tener credencial de elector expedida por el Instituto Nacional Electoral o, si ya es viejita (la credencial), por el Instituto Federal Electoral (cambian los nombres, no las cacofonías). Si posees una expedida por un tercero, conocerás de antemano a qué te atienes y por supuesto ya sabrás por quién votar.

2. Debes aparentar tener al menos 18 años, ya que si no es probable que el funcionario de casilla tenga sus dudas y te pida otras identificaciones, que por cierto no son válidas, salvo tu INE, del que desconfían, y tu pasaporte.

3. Tu credencial para votar, de preferencia, deberá estar vigente, tener tamaño oficial, sin enmendaduras, fotos sobrepuestas o daño irreparable. Es importante señalar que la credencial debe ser tuya y no prestada, a menos que tengas un acuerdo previo con los funcionarios de casilla para que acepten tu otro yo.

4. Vota solamente una vez y en la casilla que te corresponda. Si posees varias credenciales con tu foto y con otros nombres deberás acudir a las casillas en las que estén registrados. Trata de no confundirte porque te podrían ver mal.

5. No es requisito saber por qué partido o candidato vas a votar. Lo importante es formarte en la fila –chiquita, mediana o grande– y hacer valer tu voto secreto, obligatorio y universal. Puedes votar por un partido por el diseño de su logotipo, porque su propaganda te gusta más, porque te regalaron una tarjeta para ir al súper o por convicción. También por un candidato –sin importar el partido al que pertenezca, ya que en las próximas elecciones seguramente militará en otro–: por guapo, por feo, porque la guapa es su esposa, porque tiene un proyecto que te interesa o porque sí.

6. En caso de que desconfíes del voto, puedes optar por no tomarte siquiera la molestia de asistir a la casilla que te corresponda, o bien por sí hacerlo y cruzar las planillas completas. En el primer caso serás tomado como no votante en las estadísticas, en el segundo como voto-anulante, que es todo aquel que vota por no sufragar o sufraga por no votar.

7. La vestimenta propia para ir a votar deberá excluir aquella que pueda ser tomada como propagandística de algún partido o candidato. Evita ponerte prendas de color amarillo, rojo, verde, azul o naranja. El negro, blanco o fucsia son una buena elección.

8. Votar es un ritual que deja como secuela un dedo pintado que podrás mostrar a tus conocidos para presumir que ya cumpliste con tu deber ciudadano. Es como la mancha del miércoles de ceniza, pero dactilar. Si tú eres de aquellos que pretenden "revotar", la marca indeleble resulta particularmente molesta pues es difícil de lavar.

9. Tu voto no es secreto. Quienes te conocen saben muy bien cuáles son tus inclinaciones políticas, si es que las tienes, pues tú mismo te has encargado de divulgarlas. Claro, puedes haberlos engañado y a la hora de la hora pasar de ser de izquierda a ser conservador. Es lo mismo que sucede con los candidatos por los que piensas votar.

10. Si te interesa, puedes enterarte por la noche sobre los resultados en el conteo rápido que se hace. Sean cuales fueren, no debes preocuparte: lo más probable es que no pase nada, que las promesas hechas por los partidos y candidatos no se cumplan y que en cuanto tomen posesión inicien sus campañas para las próximas elecciones, en las que podrás o no volverle a hacer caso a este decálogo.