¿Ganaremos la Copa América?

México llega con una especie de handicap a la Copa América, que empieza este 3 de junio: parte como favorito, o al menos como muy serio contendiente, y ya sabemos que habitualmente se nos da mejor el bajo perfil. Y es que hay buenas razones para el optimismo: la Selección juega en los Estados Unidos, es decir de local, lleva un plantel que incluye a varios jugadores con notables campañas en Europa y, sobre todo, enfrenta a equipos que en ningún caso atraviesan su mejor momento, entre lesiones de jugadores clave, crisis que son más bien francas decadencias como la brasileña y búsquedas de estilo como la chilena. ¿Sabremos, ahora sí, administrar la abundancia?

REGRESAR
    1. Jorge Ernesto Witker

      Mejor no hablar del clima…

      Periodista deportivo. Colabora en TDN, “La ...
    2. Alberto Lati

      El top 4 como mínimo

      Periodista deportivo.
    3. Rafael Ocampo

      Si no es ahora, ¿cuándo?

      Director de MILENIO TV. “La Afición”.
    4. Héctor  González Villalba

      La fiesta ininterrumpida

      Coordinador de futbol de "La Afición".
    5. Minelli Atayde

      Con material para ganarla

      Reportera en “La Afición”. Enviada a la Copa ...

Homenaje a la desorganización

Carlos Azar Manzur

Poeta y ensayista. Escribe de futbol en “Letras Libres”.

Cien años se tardó la Copa América en convertirse en América. El torneo de selecciones más antiguo del mundo finalmente cubrirá la totalidad del continente. La copa de 10 equipos, y luego de 12, en 2016 vivirá una sobrepoblación de 16 selecciones. Ya habíamos tenido intentos anteriores (México participa desde 1993, la selección de los Estados Unidos ha sido invitada constante, y Honduras, Costa Rica y Jamaica asistieron en una ocasión); ahora la CONMEBOL presionada por la FIFA, en los años más turbulentos que el baile del dinero en el futbol ha vivido en mucho tiempo, ha aceptado organizar esta copa de celebración. Esto ha sido posible gracias a que los Estados Unidos serán los anfitriones.

En sus canchas descuidadas, reverdecidas con pintura de grafiti que mancha las camisetas de los jugadores, la federación estadounidense lanza otro intento para ver si, por fin, el deporte más popular del mundo entra en el corazón de sus aficionados.

La Copa América es una competencia bastante sui generis: primero somos el único continente con dos federaciones, la CONMEBOL con sus turbiedades arbitrales y sus estadios relacionados con la represión, y la CONCACAF con su desorden tolerado y apapachado por la FIFA: diez países continentales y 31 islas del Caribe son una buena cantidad de votos para consentir a la zona. Ha sido el único torneo continental a nivel de selecciones en el que no han existido eliminatorias para clasificarse (en 2016 será la primera vez, porque los equipos de Centroamérica y los del Caribe se enfrentaron en un torneo clasificatorio); es la única copa que premia al cuarto lugar con una medalla de cobre (la raza de bronce superada por la que saca el cobre); se ha jugado cada dos, tres y cuatro años, lo que lo convierte en la competencia que más se ha realizado, incluso más que la Copa del Mundo y que los Juegos Olímpicos.

En ella se jugó el partido más largo de la historia (150 minutos), porque el árbitro decidió que cada tiempo extra durara 30 minutos. Una vez sirvió de eliminatoria para los Juegos Olímpicos, y dos años después sólo participaron tres equipos.

A Paraguay le tocó organizar dos veces la copa, pero por falta de estructura la hizo una vez en Uruguay y la otra en Perú. Por si fuera poco, la CONCACAF una vez supeditó el permiso a México y a Costa Rica a que jugaran con su equipo olímpico.

Reflejo del caos político y administrativo continental, la Copa América invitó a participar a Japón en 1999 y lo volvió hacer en 2011, pero el terremoto de ese año hizo que declinara. En su ausencia invitaron a España, campeón mundial en 2010, que también declinó, por argumentar que no quería interferir en las vacaciones de sus jugadores. Por si no fuera poco, en 2015 se volvió a invitar a Japón y tras su rechazo se acudió a China, que también declinó por interferir en las eliminatorias mundialistas. Se terminó por invitar a Jamaica.

Este homenaje a la desorganización, además de la relación titubeante entre ambas federaciones, podría cambiar en esta nueva edición de la copa. A pesar de los miedos y de los pretextos, el continente debería eliminarse en una sola eliminatoria. No importa que los mexicanos dejemos de asistir a todos los mundiales ni que los argentinos no quieran ir a jugar a la selva hondureña. El pretexto de que las distancias imposibilitarían los juegos es pobre (a los asiáticos no parece importarles, ni a los africanos). Si los intereses de las dos federaciones impiden que esto suceda, por lo menos es preciso obligar a que las siguientes copas América se organicen mejor. Que sea un torneo del todo el continente, querido como se espera el Mundial o la Eurocopa, que se juegue cada cuatro años y al que los equipos puedan llevar a sus mejores jugadores.

¿Cómo pedir organización a los países de la desorganización, concentración a los dueños de la desconcentración? Sueños guajiros tal vez. Sin embargo, va a empezar a rodar el balón y ahí las palabras sobrarán.