¿Es necesario defender el español?

Circulan por ahí dos anuncios maquinados por la Real Academia de la Lengua que, con cierta agradecible ironía, pretenden llamar la atención sobre la plaga de anglicismos que azota al mundo de la publicidad. La polémica está servida, como cada vez que se pronuncia la RAE por el motivo que sea. ¿Son tan tóxicos los anglicismos? ¿Hay idiomas puros? ¿Es deseable la pureza? ¿Necesita el español (o castellano) un organismo defensor? ¿Qué tal lo llevan las lenguas huérfanas de academia? 


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Quizás, quizás, quizás

Pablo Boullosa

Conduce “La dichosa palabra”. Dirige “Este País”.

¿Debe la Real Academia Española preocuparse por el uso excesivo de anglicismos? Quizás. ¿Algunas palabras que tomamos del inglés entorpecen nuestra expresión? Quizás. ¿Podrían venderse en España un perfume llamado Swine y unas gafas marca Blind? Seguro.

La Real Academia Española ha lanzado un spot, perdón, un comercial, para denunciar que la industria de la publicidad abusa de las palabras en inglés. Primero, al interior de las propias agencias, donde es común hablar de “casting”, “brain storming”, “toolkit”, etc. Pero sobre todo el abuso se presenta, dice con pesadumbre la RAE, en la publicidad misma, abundante en palabras como “light”, “wireless”, “eco friendly”, etc. Y esta abundancia de anglicismos se presenta “PORQUE NOS HAN HECHO CREER QUE SUENA MEJOR QUE EL ESPAÑOL” (así, en mayúsculas y sin que quepa la menor duda). A quien subió el video de la RAE a YouTube también le han lavado el cerebro, pues la leyenda debajo del mismo dice: “Video case de la campaña 'Lengua madre solo hay una' realizada por Grey para la Real Academia Española”. (Grey es Grey Advertising Spain. ¿Podrá la RAE convencer siquiera a sus contratistas de las virtudes que pregona? Quizás. Aunque Publicidad Gris de España tampoco suene muy bien).

No logro imaginarme quién me hizo creer, contra natura, que había que llamar fax al fax. Pero, como dice el video de la RAE, “MENOS MAL QUE ESTÁ LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA” (ni siquiera “existe”, sino “está”) “Y AHORA, HA DECIDIDO LUCHAR CONTRA LOS ANGLICISMOS DE UNA MANERA ORIGINAL Y ATREVIDA”. Me imagino las intervenciones y los debates que llevaron a los académicos a pronunciarse con tan mayúscula determinación por una causa tan noble. “¿Y los defectos de nuestro diccionario?”, dijo uno de ellos ajustándose las gafas. “Vamos, eso puede esperar otros cien años; además, ya le hemos cambiado el nombre”, responde otro que lleva corbata de lazo. “Lo importante ahora es luchar contra los horrísonos anglicismos que nos invaden, así que contratemos a una agencia de publicidad que tenga experiencia en su uso y su abuso. ¡Nada de acojonarse!”. Y listo: si alguien lleva la cuenta, seguro que de ahora en adelante disminuirá sensiblemente el uso de anglicismos. Gracias, Grey Advertising Spain. Qué gran contratación, RAE.

En cuanto a la “manera original y atrevida” con que está luchando contra los anglicismos, señalemos que, no del todo satisfecha con regañarnos por usar incorrectamente el español, ahora la RAE también está invirtiendo tiempo y dinero para darse el lujo de regañarnos por nuestro desconocimiento del inglés. Sí, del inglés. Porque sépanlo bien: la RAE nos indica que “swine” significa cerdo y “blind” significa ciego. ¿Ok? No le pongan así ni a sus perfumes ni a sus lentes. Aunque les hayan hecho creer que cualquier palabra en inglés suena mejor que en español. (Eso de que a uno le hagan creer algo lo complica todo, pues, ¿cómo vamos a creer en lo que creemos?).

Con independencia de lo ridículo de esta campaña, ésta puede contribuir a que nos hagamos otras preguntas: ¿a quién pertenece la lengua? ¿Quién tiene el poder para modificarla? ¿Necesita de una autoridad suprema que la ordene?

¿Habrá meditado algún académico en que la lengua inglesa, supuesto enemigo a vencer, no tiene “la suerte” de contar con una academia que la limpie, la fije y le dé esplendor? Quizás.

Me gustaría creer que la RAE está compuesta por un grupo de sabios interesados en las riquezas del idioma, no en su pureza; en el estudio de la mejor literatura, no de la publicidad; y en hacer un buen diccionario, no exitosos videos para YouTube. Algún día, quizás. O como cantaba Doris Day: “Perhaps, perhaps, perhaps…”.