¿Es hora de que Vergara venda a las Chivas?

Como gordo en tobogán: así parecen lanzarse al descenso las Chivas de Vergara, un empresario que no se hizo rico con el club pero que gracias a éste se convirtió en una figura pública. Y le ha dado vuelo a la hilacha: inmune a la autocensura, ironiza, regaña y alecciona sin tregua frente a las cámaras. Hoy, paga “por donde más había pecado”: los medios le caen a patadas. Pero ¿es el único responsable de la hecatombe? ¿Hasta qué punto influyen la  historia, la estructura misma del futbol mexicano, el público? ¿Qué tiene al Campeonísimo al borde del KO?

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Ya es hora

Daniel  Moreno

Director de Animal Político.

O por lo menos eso creo yo: Jorge Vergara le haría un bien a las Chivas si decide vender.

Y apelo a la razón y al corazón para sostener mi dicho. Arranco con el corazón.

Me asumo, por supuesto, como un #ChivaHermano y he repetido, en todo foro que me dé la oportunidad de hablar de futbol, una obviedad: querer a un equipo tiene que ver con historia, familia, recuerdos, pasión, dolor, alegría...

El Campeonísimo, la burla aquella del Tubo Gómez, ese partido de Benjamín Galindo, la historia de Ramón Ramírez, los cuatro goles del Gusano Nápoles, el penal fallado por Cisneros, la reconstrucción de los 80, el desastre de los 70, el último campeonato, el Centavo Muciño...

¿Cuál será el principal recuerdo de Jorge Vergara? ¿Qué le dirá la camiseta? ¿Cuándo se enamoró de las Chivas? ¿Qué partido recuerda de su niñez? ¿Qué jugador imitaba en las cascaritas de la primaria?

No creo que haya respuestas. Y así juega Chivas: sin alma, sin pasión, sin amor.

¿Romanticismo?

La respuesta a este argumento del corazón es que Jorge Vergara es un empresario exitoso, que legítimamente ve al equipo como un negocio y que lo ha sacado financieramente a flote.

Va.

No creo que Román Abramóvich haya sido fan del Chelsea antes de comprarlo. Y lo ha hecho un equipo exitoso, por citar un ejemplo de la Liga Premier. Vamos al caso mexicano: ¿a poco a Carlos Slim le importa el León o el Pachuca? Ni siquiera creo que haya visto un partido de futbol de alguno de estos dos equipos, antes de comprarlo.

Vergara, reconocemos todos, ha hecho de Chivas una empresa viable financieramente, que gana dinero. No es poca cosa.

Pero nada más.

Y voy al argumento de la razón: Como administrador, cabeza de una empresa, ha sido un desastre. Director técnico del equipo, director deportivo, presidente, médico y hasta aguador de Chivas son algunos de los empleos más inestables del país.

Cambia sin criterio, selecciona personal a capricho, revientan proyectos a largo plazo...

¿Qué tal el ejemplo de Cruyff y sus muchachos? Hubo un gran anuncio por su contratación, se trajo a un entrenador que el holandés propuso y se les despidió poco después. Peor: se despidió a John Van't Schip cuando ya había hecho pretemporada, planeado el trabajo y contratado a los refuerzos. Se eligió correrlo el día que salía más barato hacerlo (24 horas después de que vencía una cláusula por despido injustificado).

¿Importó que ya hubiera hecho el trabajo previo? No. Y le dio el equipo a Benjamín Galindo, todo un símbolo de Chivas, para reventarlo unas semanas después.

Lleva un promedio de dos entrenadores por año.

Y los resultados deportivos hablan por sí solos: un campeonato en 24 torneos.

¿Gran administrador? ¿Hombre visionario? Para nada.

Sólo encuentro un triste argumento a favor de Vergara: mas vale malo por conocido... Porque en México no hay suficientes empresarios con los recursos que se requieren para volver a hacer grande al equipo. Basta recordar que Vergara llegó cuando Chivas estaba a punto de quebrar.

Me da terror que llegue uno más de esos empresarios que paga en efectivo y con el dinero metido en bolsitas de papel de estraza, uno que lave dinero, alguien que termine vinculado con el crimen organizado... Como ya ha pasado en la Primera División. O simplemente alguien que no tenga dinero para reforzarlo.

Triste, insisto, que ese sea el único argumento que encuentro para defenderlo.

Y si ese es el único argumento, vale insistir: ya es hora.