¿Es conveniente aumentar el salario mínimo?

La propuesta del gobierno capitalino de 'desvincular' el salario mínimo, para que sea posible aumentarlo, fue aprobada hace unos días por los diputados y espera el palomeo de los senadores. Pero no todos la ven con buenos ojos. Frente a quienes sostienen que es una medida razonable para aumentar el poder adquisitivo de los más pobres y alejar a la población de la economía informal, está quienes tachan a esta medida de populista, aseguran que los salarios no pueden aumentarse por decreto y advierten que las consecuencias pueden ser el crecimiento de la inflación y la disminución de la productividad.

REGRESAR
    1. Ricardo  Becerra

      ¿Dónde está el debate?

      Subsecretario de Desarrollo Económico del ...
    2. Luis Foncerrada

      Salarios mínimos y ...

      Director general del Centro de Estudios ...
    3. Leticia Armenta

      Un cambio radical

      Directora del Centro de Análisis Económico del ...

El precio de la estabilidad

Gerardo Esquivel

Profesor e investigador en el Colegio de México.

El 1 de mayo de 2014 el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, hizo un llamado a la sociedad mexicana para discutir seria y responsablemente la situación del salario mínimo en México y enfatizó la necesidad de iniciar un proceso de recuperación de su poder adquisitivo, el cual se ha deteriorado sistemáticamente desde hace ya varias décadas. La premisa ética fundamental detrás de dicha propuesta es que se considera inapropiado que un trabajador formal que labora durante una jornada completa no pueda obtener un ingreso mínimo que lo ponga por encima de la línea de pobreza (o línea de bienestar) y que, en caso de tener una familia a la cual sostener, que no pueda obtener un ingreso que lo ponga a salvo de una situación de pobreza extrema (es decir, que no esté por encima de la llamada línea de bienestar mínimo). Desde un punto de vista económico también se considera deseable iniciar un proceso de recuperación del poder adquisitivo de los trabajadores mexicanos de menores ingresos, de tal manera que ello permita fortalecer el mercado interno y así reducir la dependencia y vulnerabilidad de la economía mexicana frente al mercado externo.

Para cumplir con tal objetivo, el jefe de Gobierno convocó a académicos de diversas áreas (Economía, Historia, Derecho, etcétera) para que elaboráramos un diagnóstico detallado de la situación actual del salario mínimo en México. Este estudio fue presentado públicamente en agosto de 2014 y en él se obtuvieron algunos resultados interesantes. En primer lugar, se demostró que México era un caso completamente atípico en América Latina, ya que era el único país de la región en donde el salario mínimo se había mantenido rezagado durante los últimos años. De igual forma, una revisión detallada de la literatura empírica demostraba que los supuestos efectos negativos de un aumento en el salario mínimo sólo ocurrían en casos muy contados y que, en general, no existía una evidencia rotunda de la existencia de dichos efectos. Allí también se planteó una propuesta concreta de trayectoria de aumentos al salario mínimo y se identificaron algunos prerrequisitos para que dicha política fuera exitosa.

Casi en forma paralela a lo anterior, se comisionó un estudio con un destacado grupo de abogados del CIDE y de la UNAM para que diseñaran una ruta crítica en materia legal que eventualmente permitiera la desvinculación del salario mínimo de toda una serie de precios, tarifas y multas, las cuales se habían ido incorporando paulatinamente en la normatividad jurídica mexicana y que se habían convertido en un verdadero obstáculo para la recuperación del salario mínimo real. Esto es así porque en caso de iniciar un proceso de mejora del salario mínimo sin antes haber logrado la desvinculación antes mencionada, dicho aumento podría traducirse en un incremento significativo en un sinnúmero de precios y tarifas, con su correspondiente impacto en la inflación general del país. Dicho documento fue recientemente entregado a las instancias legislativas correspondientes para su evaluación y análisis, y sirvió de base para la iniciativa que envió el presidente de la República hace unos días a la Cámara de Diputados. Esta iniciativa ya fue aprobada la semana pasada y ha sido turnada a la cámara de Senadores.

Ahora el balón está en dos canchas paralelas. Por un lado, en la cámara de Senadores, la cual decidirá si aprueba o no la iniciativa de desvinculación del salario mínimo de diversos precios y tarifas. Por el otro, y más importante aún, la decisión clave está en la Comisión Nacional de Salarios Mínimos (CONASAMI), quien en esta misma semana deberá anunciar el aumento en los salarios mínimos que deberá entrar en vigencia a partir del 1 de enero de 2015. Allí se verá si la CONASAMI simplemente actúa como lo ha venido haciendo hasta ahora, es decir, limitándose a aumentar los salarios mínimos de acuerdo a la inflación esperada (un aumento de dos pesos diarios, que en ocasiones ni siquiera compensa el aumento de la canasta básica), o si bien finalmente opta por proponer un aumento superior a la inflación que dé inicio a una trayectoria de recuperación de los salarios mínimos reales.

Por lo pronto, no deja de llamar a atención que ni las autoridades económicas (la Secretaría de Hacienda y el Banco de México) ni los analistas que se han manifestado en contra de un aumento al salario mínimo hayan proporcionado un solo dato duro, un solo análisis estadístico que justifique sus posiciones o que refute lo establecido en el documento analítico antes mencionado. Ayer mismo, por ejemplo, el destacado analista Luis Rubio publicó un artículo llamando a que no aumente al salario mínimo bajo el argumento de que éste es un precio relativo que 'mantiene la estabilidad política'. Quizá sea precisamente al contrario. Es decir, tal vez haber mantenido durante tanto tiempo el salario mínimo en niveles tan bajos sea precisamente uno de los factores que tiene al país en la situación actual. Si esa es la estabilidad política que desean, quizá eso explique muchas otras cosas más.

                                                                                                                                                                                    @esquivelgerardo

                                                                                                                                                                              gesquive@colmex.mx