El fracking: ¿amenaza o cuerno de la abundancia?

El fracking o fractura hidráulica es polémica pura. Sus partidarios aseguran que es un método de extracción de gas seguro, razonablemente limpio y capaz de garantizar la viabilidad energética de un país durante muchas generaciones. Sus detractores, que consume cantidades injustificables de agua, que puede provocar una contaminación del entorno con proporciones apocalípticas y que sus beneficios, en realidad, no son tantos como nos quieren hacer creer. Unos y otros acumulan datos, cifras, hipótesis científicas. Saquen, estimados lectores, sus conclusiones.

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    1. Jorge  Alcalde

      Con M de manipulación

      Autor de Las mentiras del cambio climático.
    2. Javier Treviño Cantú

      Por la viabilidad energética

      Diputado Federal por el PRI.
    3. Rodolfo Garza

      Los trabajadores como ...

      Integrante de la Asociación de Usuarios del ...
    4. Beatriz Olivera

      Llamado a la precaución

      Vocera de la Alianza Mexicana contra el Fracking.

¿Y la información?

Miriam Grunstein

Profesora e investigadora del CIDE.

Las implicaciones de los descubrimientos en los últimos años del gas shale en los Estados Unidos, o sea aquel gas contenido en rocas de lutitas, son de la mayor trascendencia, tanto para aquel país como para nosotros. El gigantismo de los recursos hallados allá nos ha hecho reflexionar sobre el potencial sustantivo de nuestras rocas y de la posibilidad de extraerlo.

Sin embargo, en este país, y en otras partes del mundo, los impactos ambientales, de seguridad y de salud de la fractura hidráulica siguen siendo un tema muy polémico, al grado de que los grandes expertos no coinciden en nada. A un artículo científico serio, que argumenta que el fracking es una intervención benigna, sigue otro del mismo nivel que argumenta que se trata de una vejación brutal a la naturaleza.

Un ejemplo de la este debate es la polémica entre Terry Engelder, del departamento de geociencias de la Universidad de Pensilvania, y Robert W. Howarth, del departamento de Ecología y de Biología Evolutiva de la Universidad de Cornell. El primer desacuerdo se refiere a la magnitud de los recursos. Engelder dice que en los Estados Unidos, con 47 trillones de gas recuperable de las lutitas, hay suficiente energía como para prender las vidas de los hijos, los nietos, los bisnietos choznos y tal vez de los hijos de los mismos. Tan es así que la Agencia de Información de Energía del Departamento de Estado estima que para 2035 el 45% del gas en Estados Unidos provendrá de las lutitas. Howarth, sin embargo, dice que esta es una sobreestimación ya señalada por el US Geological Survey, el cual determinó, por ejemplo, que la cantidad de hidrocarburos en la formación de lutitas denominada Marcellus es cinco veces menor a la reportada por el Departamento de Estado.

Sean los recursos inmensos o medianos, tema aparte son los impactos a la salud y al medio ambiente que estos autores analizan. Engelder dice que la fractura hidráulica es un “proceso natural,” hecho con sustancias presentes en productos de uso doméstico y regulados por normas técnicas de los Estados Unidos. Howarth, por su parte, dice que muchos de los aditivos se mantienen en secreto por las empresas y que los conocidos son tóxicos, carcinógenos y mutagénicos.

Cuestiones también debatidas son la magnitud de las posibilidades de que los materiales vertidos fluyan del pozo hacia arriba, causando una contaminación desastrosa; la filtración de otras sustancias a los mantos acuíferos; el daño a los terrenos por la perforación de pozos, e incluso la gravedad de la huella de carbono que causa el gas shale respecto al gas convencional. Engelder dice que los impactos existen pero que son controlables; Howarth, en cambio, dice que los costos de seguridad, salud y medio ambiente sobrepasan los beneficios.

En México no ha iniciado ni la explotación de estos hidrocarburos, ni mucho menos el estudio profundo sobre sus impactos. ¿Acaso no debemos reunir, estudiar y contrastar información científica que nos indique que estamos haciendo lo correcto?