El fracking: ¿amenaza o cuerno de la abundancia?

El fracking o fractura hidráulica es polémica pura. Sus partidarios aseguran que es un método de extracción de gas seguro, razonablemente limpio y capaz de garantizar la viabilidad energética de un país durante muchas generaciones. Sus detractores, que consume cantidades injustificables de agua, que puede provocar una contaminación del entorno con proporciones apocalípticas y que sus beneficios, en realidad, no son tantos como nos quieren hacer creer. Unos y otros acumulan datos, cifras, hipótesis científicas. Saquen, estimados lectores, sus conclusiones.

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    1. Miriam Grunstein

      ¿Y la información?

      Profesora e investigadora del CIDE.
    2. Jorge  Alcalde

      Con M de manipulación

      Autor de Las mentiras del cambio climático.
    3. Javier Treviño Cantú

      Por la viabilidad energética

      Diputado Federal por el PRI.
    4. Beatriz Olivera

      Llamado a la precaución

      Vocera de la Alianza Mexicana contra el Fracking.

Los trabajadores como moneda de cambio

Rodolfo Garza

Integrante de la Asociación de Usuarios del Agua de Saltillo.

La reforma energética abre la puerta a la inversión privada para la explotación del gas shale. Coahuila es uno de los estados con mayores yacimientos de lutitas, mineral que contiene de manera encriptada el gas natural que se pretende extraer con la técnica de la fractura hidráulica. El gobernador Rubén Moreira y el ex gobernador Rogelio Montemayor, a través del Clúster Minero-Petrolero, ofrecen a los habitantes de la región norte del estado un panorama de gran desarrollo con la explotación de gas shale. Los sectores empresarial, agrícola y ganadero, así como alcaldes y autoridades de diferentes órdenes de gobierno, esperan el arranque masivo de esta industria, que será, según les han ofrecido, el gran detonador del futuro de Coahuila. Se les ha convencido de que habrá un gran desarrollo en infraestructura y que crecerá la demanda de servicios de hotelería, comercios, restaurantes, gasolineras y escuelas, así como la preparación de personal especializado a nivel universitario. Se ha pronosticado la creación de hasta cincuenta mil empleos, todo mediante la coordinación de empresarios y autoridades.

Las autoridades y el Clúster aseguran que la técnica que se utilizará para la extracción del gas será más amigable con el medio ambiente que la utilizada en otros países. Aseguran también que no habrá consecuencias para la salud y que no se afectarán los acuíferos. Pero lo aseguran sabiendo que para la perforación de un pozo de gas shale se requiere de entre nueve y 30 millones de litros con el agregado de más de 500 productos químicos, lo cual significa que para los 10,000 pozos anunciados por el gobernador Moreira se requerirá del agua que consumen los más de 700 mil saltillenses durante dos a cuatro años.

Por último, aseguran también que se respetará la propiedad privada, y en general los derechos de las personas que viven en la zona.

Pero ¿será posible que se utilice una tecnología mejor que la de los Estados Unidos? ¿De veras el agua que se utilizará con cientos de químicos no contaminará los mantos freáticos, a pesar de lo que dicen los múltiples reportes que así lo demuestran? ¿Será posible que no se afecte la salud de niños, mujeres embarazadas, personas de la tercera edad, ganado y vida silvestre, cuando se ha demostrado en varias universidades de renombre mundial, y por prestigiados científicos, que la tecnología del fracking es nociva para la salud y el ecosistema?

Y una pregunta más: ¿podremos creer que no se afectará la propiedad privada, cuando el contenido de las leyes secundarias de la reforma energética elimina el término expropiación y promueve las figuras de arrendamiento, servidumbre voluntaria, ocupación superficial, ocupación temporal, compraventa, permuta? Con esto se propicia la servidumbre legal bajo ocupación temporal o afectación superficial, que trae graves desventajas --no solo en el tema ambiental, sino también en caso de accidentes de cualquier tipo-- porque los ejidatarios, comuneros o pequeños propietarios compartirán la culpa con las corporaciones y deberán pagar para reparar daños.

Lo que está sucediendo con la extracción del gas y las promesas del gobierno y los empresarios nos hace recordar lo que sucedió hace más de cien años al norte de Coahuila, cuando surgió la ilusión de un gran desarrollo, empleos, vialidades y mejor calidad de vida. En esos tiempos, el carbón se convirtió en la principal actividad económica de la zona. Desde entonces, a través de los años, múltiples accidentes han ocasionado muertes y sufrimiento a los trabajadores y sus familias, sin el apoyo de la justicia por parte del estado. Esto ha dejado al descubierto la impunidad con que han actuado las grandes y medianas empresas; en cambio, a los mineros se les ha imputado ser ellos mismos los culpables de su sufrimiento, por negligencia o incapacidad. ¿Qué seguridad podemos tener los coahuilenses de que no se repetirá la historia de ilusiones frustradas y tragedias del carbón? En los últimos cien años han sido apenas unos cuantos los que se beneficiaron con este mineral. La historia de los trabajadores mineros ha estado plagada de angustias y sufrimiento, olvidados por completo sus derechos humanos y laborales. Poco se ha hecho para que las cosas cambien, a pesar de que la explotación del carbón nació y se desarrolló bajo el discurso de mejorar la economía de quienes han laborado, y entregado su vida, con el mineral. Se tienen en la región carbonífera numerosos antecedentes de ilegalidad y violación de leyes en detrimento de los trabajadores. Los problemas sociales, económicos y ambientales han sido el resultado de un patrón de desarrollo político amañado entre autoridades y patrones, en detrimento de los obreros de las minas.

Los habitantes de la región norte de Coahuila volverán a ser –metafóricamente-- moneda de cambio para el beneficio de unos cuantos. Una vez que se agoten los pozos de gas shale, solamente quedará el ecocidio perpetrado en contra de los ranchos cinegéticos, ganaderos y agrícolas, junto con el paisaje desértico destrozado, los mantos freáticos contaminados y la ilusión perdida de las promesas de gran desarrollo.