¿Debe seguir el Piojo al frente de la selección?

No es el resultado de una droga nueva, ni un chamán en trance, ni una víctima de Hacienda. El hombre que convulsiona, grita, manotea y vira del blanco al rojo es el técnico de la selección nacional. Con esas herramientas, logró la comunión con el público y los jugadores, fue celebrado hasta en Inglaterra y volvió a poner a los nuestros en segunda fase. Pero ¿ese motivador es también un entrenador? ¿Y ese último cuarto de hora contra Holanda? ¿Sabe de táctica, de balones parados, de acondicionamiento físico? ¿Debe extenderse su contrato hasta 2018?

REGRESAR
    1. Julio Patán

      Menos huevos

      Escritor y periodista.
    2. Rafael Pérez Gay

      Una lección de carácter

      Autor de “Sonido local”.
    3. Juan Pablo Becerra-Acosta M

      Que se quede, pero que se ...

      Periodista.
    4. Carlos  Albert

      Esos quince minutos

      Comentarista deportivo.

Voto al carisma

Jimena Álvarez

Periodista deportiva.

El representante de la última esperanza mundialista, el Piojo, regresó como héroe nacional, o por lo menos como todo un rockstar.

El antecedente: un mundial que no provocaba ningún tipo de emoción pues el hexagonal costó y mucho; tanto que, ya sabemos, y por más que nos pegue en el orgullo: Thank you very much USA! Sin muchas expectativas, el 13 de junio aparecían destellos de un equipo fuerte que vencía a Camerún; con el empate al anfitrión regresaba el hoyo en el estómago de una nación convencida de jugarle al tú por tú a los grandes; con Croacia, quedó más que comprobado que la mentalidad ya era otra. Por fin, aparecieron confianza, seguridad, corazón y hambre contra una naranja mecánica opacada durante casi 85 minutos y con una victoria cantada desde el golazo de Gio. Pero antes de dar el brinco y asimilar que estábamos casi en la gloria, ésta se esfumó. Jugamos increíble, como nunca, y perdimos (no era penal, el clavadista, el mal arbitraje, etcétera) como siempre...

¿Qué sigue?

México termina en el top 10, con un resultado histórico; su mejor versión, aunque lo prometido no se cumplió. Debemos estar tranquilos: se dio el primer paso en el camino correcto. El equipo nos enseñó que para conseguir grandes resultados hay que tener hambre de trascender, garra y corazón, y lo contagiaron. Pero el éxito no es sólo eso. Nos falta encontrar una fórmula sólida y hacer trabajo en equipo, que tampoco es algo que se consigue de la noche a la  mañana. Es un  proceso que implica meses y meses de trabajo, de continuidad en el mismo esquema. Cuando se consiga, podremos soñar en grande...

Herrera debe seguir. Inyectó pasión y amor a la camiseta y les demostró a los jugadores que con esfuerzo, disciplina y compromiso, se puede. Si lo demostró en menos de un año, creo que podemos darle el voto de confianza como un ejemplo de liderazgo. No lo digo yo. Los mismos jugadores y el cuerpo técnico lo reflejaron en cada partido que corrían a festejar con el Piojo, un hombre con enorme carisma que acaparó los reflectores alrededor del mundo pero siempre con la misma sencillez con la que llegó aquel Potro de Hierro a enfrentarse a su primer partido como entrenador, en 2002.