¿De veras es tan listo el Chapo?

Asómense las redes sociales, lean a los articulistas en la prensa, escuchen a los especialistas en la radio o la TV. Las explicaciones a la fuga del Chapo Guzmán, oscilantes entre el conspiracionismo más demencial y predecible –aquello de que el capo es realmente parte del sistema–, el análisis mesurado pero siempre perplejo y el escarnio satírico de las autoridades, ofrecen, más allá de la fuga misma, un diagnóstico del país y del modo en que lo percibimos, es decir, de la medida de nuestra confianza en los guardianes del orden, de nuestro respeto por los que diseñan políticas o leyes, de las sensación creciente de que la corrupción ya no deja resquicios. De ahí la pertinencia de la pregunta de esta semana en Tribuna: ¿de veras es tan listo el Chapo?

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El hombre más inteligente de México

Carlos  Velázquez

Autor de El karma de vivir al norte.

Si Joaquín Guzmán Loera hubiera sido futbolista, desde hace tiempo seríamos campeones del mundo. El Chapo es el hombre más inteligente del país. Por fugarse en dos ocasiones de un penal de seguridad. Por ser el narcotraficante rockstar de Forbes. Pero sobre todo por su habilidad para congraciarse con la simpatía de la gente. El enemigo público número uno, el más buscado, es también la adoración del pueblo. Si sospechábamos que el auge de la narcocultura declinaba, los festejos en Sinaloa por el escape de capo vaticinan que la sensación por el estilo de vida que se desprende del negocio de la droga se extenderá todavía algunos años más.


Playeras con la imagen del capo, gorras, souvenirs: merchandising. La inteligencia del capo para subvertir los valores es uno de sus mayores triunfos. Las máscaras de los expresidentes son empleadas por el pueblo para emitir burla, escarnio, sorna. Se porta la imagen del Chapo como un motivo de orgullo. Se le venera, en parte por su aura de Robin Hood, pero sobre todo porque en un país sumido en la pobreza él es sinónimo de éxito. Su carrera criminal le señala a un sector marginal de la población que el éxito es posible. Que se encuentra al alcance de cualquiera que tenga los suficientes güevos para empuñar un arma. El Chapo se ha aprovechado de esta visión. Pero no es la narcocultura la principal productora de sicarios, son la desigualdad social y el gobierno.


El Chapo es la inteligencia traducida en simpatía para sobornar a todo el personal de una prisión. Y poner en ridículo al gobierno a nivel internacional. Y sólo siete custodios fueron encarcelados. Siete se sacrificaron por el Chapo. Recibieron una jugosa suma de dinero, sin duda. Ningún funcionario comete un acto similar por la patria. Osorio Chong no sacrificó su cargo. Peña Nieto no sacrificó su viaje. La Gaviota no sacrificó la Casa Blanca. Nada puede contra el poder de seducción del Chapo. Contra producción, seducción, afirma Baudrillard. El Chapo posee ambas cualidades. Es el narcotraficante más poderoso del planeta y el capo más adorado por la gente. Un nivel de admiración de tal naturaleza sólo era prodigado por el mexicano hacia una figura del deporte.


Pero el deporte, como casi todo en este país, es un fracaso. Partido a partido lo confirma la Selección Mexicana. El día que los once en la cancha sean sicarios vamos a ser campeones del mundo. La Selección Mexicana trasmite la idea de que el mexicano nunca puede hacer las cosas bien, que se achica, que jamás supera el síndrome del Jamaicón. El Chapo Guzmán es la prueba de que el ser nacional no es un ente deficiente. Somos insuperables para cometer el mal. Pero en este país no contamos con otros modelos. ¿El presidente? Basta observar a Peña Nieto para repudiar al gobierno. Si tuviéramos un presidente íntegro quizá la popularidad del Chapo no sería tan pronunciada.


Cuando pensamos que el país no puede estar peor, nos superamos. Cuando pensamos que el narco no puede estar mejor, se superan. La fuga del Chapo no es una proeza solitaria. Revela que existen personas interesadas en que no resida en la cárcel. Mientras el país se cae a pedazos, nuestro presidente estelariza pleitos maritales. Joaquín Guzmán es el hombre más inteligente de México. Le aplaudimos la fuga como lo que fue, un acto de magia. El Chapo engloba en una misma persona a Maradona, Pancho Villa y Chalino Sánchez. Es el primer narco con la popularidad de un artista. Y eso denota una gran inteligencia.