¿Cómo logramos ese 0-7?

La selección mexicana, que ostentaba un récord de juegos sin derrota hasta el partido del sábado contra Chile, rompió ese día otro récord, el de goles recibidos en partidos oficiales: siete en contra y ninguno a favor, un repaso que es propiamente un viaje al pasado, a épocas mucho menos democráticas del futbol, cuando pertenecíamos a los “no alineados” del soccer planetario, esos equipos pobretones y con algunos recursos naturales que solían recibir palizas implacables de las grandes potencias. ¿Fue un accidente o el primer síntoma de una enfermedad mayor? La enfermedad, ¿se cura con tiempo y curitas o exige una amputación? En resumen: ¿qué demonios pasó? 


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Si sigue Osorio, debe responder a todo esto

Rafael Ocampo

Director de MILENIO TV. “La Afición”.

Por supuesto que, como él mismo lo dijo, hay una responsabilidad manifiesta de Juan Carlos Osorio en la inolvidable derrota del sábado pasado contra los chilenos.

Pero hay que detallar en dónde se origina ésta y cómo cobra cuerpo. Estoy convencido que el equipo mexicano salió muy confundido al terreno de juego del Levi's Stadium.

Confundido por el tipo específico de movimientos y órdenes que giró Osorio en sus charlas tácticas previas a este partido. Pero también por todo el relajo de alineaciones y rotaciones que tanto se le ha criticado.

Hoy, con este hombre al frente del equipo, es difícil saber quién es titular y quién es suplente. Y aunque el colombiano se dedique a tirar a la basura esta crítica, tendrá que reconocer ahora que las jerarquías en el futbol son fundamentales.

El rival que los despedazó ha trabajado precisamente en función de este criterio. Un equipo perfectamente conjuntado en el que se sabe quién es el titular indiscutible y quiénes son sus suplentes. Es tan sólida la formación chilena que aun con la renuncia de Jorge Sampaoli ha conservado esa estructura. El nuevo entrenador, Juan Antonio Pizzi, ha tenido la enorme inteligencia de no moverle casi nada al equipo que el año pasado ganó por primera vez en su historia la Copa América.

Si, como todo parece indicar, Osorio continúa al frente de la selección, espero que cuando menos tenga la humildad de ponerle nombre y apellido a los errores que reconoce. Debe decirnos en qué se equivocó y cómo piensa encontrar soluciones.

¿Va a seguir con sus rotaciones? ¿Continuará queriendo ser el gran protagonista del vestuario con cambios que sus jugadores aceptan pero no entienden o necesariamente comprenden?

La selección debe armarse y sostenerse a partir de principios firmes, no puede estar dando un rostro diferente en cada partido, adecuándose al rival en turno, queriendo sorprender para terminar echando pelotas.