¿Benefician a Trump los atentados terroristas?

El mundo vive el auge de dos venenos altamente dañinos: el terrorismo islamista y la ultraderecha xenófoba, que alcanza su manifestación más vulgar y preocupante en la figura de Donald Trump, presunto, probable candidato republicano a la presidencia norteamericana. ¿Hay una relación directa entre ambos venenos? ¿Se alimentan recíprocamente? ¿Impulsará ISIS, pues, a Trump, o contribuirá, por el contrario, a su descrédito definitivo?

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Trump y la política del miedo

Armando Regil

Presidente del Instituto de Pensamiento Estratégico Ágora AC (IPEA-Think Tank).

Tras los atentados terroristas en Bélgica, la retórica en favor del aislamiento y la construcción de muros servirá para fortalecer el miedo y la división que han alimentado la campaña de Donald Trump a la presidencia de los Estados Unidos.

Es importante mencionar que estos atentados no hubieran podido evitarse con una muralla que separe a Bélgica de Holanda, Alemania, Luxemburgo y Francia.

Estos actos de odio y barbarie sólo pueden detenerse con estrategias integrales de seguridad que ataquen asimétricamente a los terroristas y que limiten su capacidad de financiamiento y reclutamiento. No con actos de barbarie como los que propone Trump donde la tortura y el asesinato de personas inocentes se han mencionado como puntos centrales de su "estrategia" anti terrorista.

Otra forma de combatir un problema tan profundo como la violencia es atacando sus causas. Esto implica tocar el corazón, ahí donde se es capaz de ver al otro como parte de uno mismo, donde sólo rompiendo con el egoísmo y la indiferencia, haciendo visible lo invisible, podemos aspirar a construir un mundo más humano y por ende más seguro. Exactamente al revés de lo que propone Trump.

La estrategia divide y vencerás puede parecer efectiva en el corto plazo pero es insostenible en el largo plazo. Trump utiliza erróneamente el miedo y chantaje como mecanismo de control sin darse cuenta que el mundo está cambiando más rápido de lo que su popularidad ha escalado.

Trump ha logrado amasar un numero importante de adeptos con un discurso vitriólico que incluye xenofobia, nativismo, racismo, chovinismo, misoginia y promoción de la violencia. Sus seguidores, abandonados por la clase política desde hace varias décadas, ahora se sienten empoderados por un demagogo que se dice anti político y anti sistema.

En realidad Trump es el sistema. Representa la complicidad de la clase política y el mundo corporativo ávido de favores y privilegios. Hoy presume de financiar su propia campaña pero habría que hacer un recuento de todas las que ayudó a financiar en el pasado con intereses muy claros en seguir amasando una fortuna y poder que hoy lo colocan en una posición peligrosa para el mundo.

Su discurso no es un fenómeno extemporáneo ni exógeno en los Estados Unidos—en este caso es un discurso que se aprovecha de la indiferencia que ha segregado a un numero muy importante de la población, que al ser ignorada por tanto tiempo, opta por tomarse la arena a falta de agua al no conocer la diferencia. Esto sobre todo cuando el maniqueísmo y la polarización se han adueñado del púlpito, y el diálogo y la política de compromiso se han convertido en lastres para los partidos.

En Estados Unidos, hasta ahora, la posibilidad de que ese discurso pasara de la retórica a la práctica parecía carecer de apoyo, sobre todo en la elección presidencial. No en el 2016.

La probabilidad de que el empresario y personalidad del llamado "reality television", Donald Trump, gane la nominación del partido republicano es cada vez mayor. Quizás, lo que observadores internacionales ignoren es la posibilidad de que esa candidatura derrote a la demócrata Hillary Clinton en la elección general, particularmente cuando los negativos de Clinton son casi tan altos a los de Trump, de acuerdo con una encuesta publicada por CBS y el New York Times.

El mundo está viviendo un cambio de paradigma. El sistema del ego que se sostiene en todo lo que nos divide está colapsando, estamos en la antesala de un nuevo paradigma. Cada día somos más las personas conscientes que todo está conectado y que todos estamos conectados. Por eso, las decisiones que tomen los republicanos y demócratas en las primarias y después en las elecciones generales tendrán consecuencias de impacto global.

El despertar de una nueva conciencia colectiva trasciende a Estados Unidos o a cualquier potencia; indica que el cambio de paradigma es inevitable. Nos estamos aproximando a un nuevo sistema que estará sostenido en todo lo que nos une. Por eso somos muchos los jóvenes que, alrededor del mundo buscamos romper con el egoísmo y la indiferencia, entendemos que todos somos uno y pedimos #SeamosUno.

Pasemos la voz para que cada día seamos más quienes, convencidos que la unidad es el único camino viable, podamos dar ejemplo y contagiar a muchos más para unirse a este gran llamado global a la unidad que trasciende a cualquier candidato, presidente, político o millonario en cualquier país: #LetsBe1One!

*El artículo fue realizado en conjunto con Felipe Trigos, director Adjunto de la firma Visión Américas en Washington, D.C y analista de seguridad y gobierno.