¿Alguien entiende a los millennials?

Cada generación cumple con el ritual de denostar y ver con cierta envidia –todo al mismo tiempo– a los jóvenes de su época. En Tribuna, donde unos cuantos le ponemos bloqueador solar a la calva desde hace por lo menos diez años, intentaremos luchar contra la condición humana para hacer, en cambio, un esfuerzo de comprensión. ¿Qué distingue a la Generación Y, los famosos millennials, señalados tan a menudo como un concentrado de apatía, como la quintaesencia de la frivolidad, los monstruos de Frankenstein de la inmediatez y el desenfreno tecnológico? Al margen del prejuicio, ¿cómo se vinculan realmente los jóvenes con la tecnología, con el mercado laboral, con sus parejas, con la política?

REGRESAR
    1. Julio Martínez Ríos

      Cómplices para la novedad

      Autor de ¡Arde la calle! Emo, punk, indi y ...
    2. Luiz Ferezin

      Prevenir el desencanto

      Director General de Accenture México.
    3. Antoni Gutiérrez-Rubí

      Saber lo que no se quiere

      Autor de La política en tiempos de WhatsApp.
    4. Dinorah Miller

      Paradojas de los ...

      Socióloga. Profesora-investigadora por la UAM.

Platicamos dentro de 15 años

Tamara D. @plaqueta

Autora del blog Crisis de los 30.

Hace poco menos de un año me tocó liderar, por primera vez en mi vida, un proyecto laboral. Después de una semana, toda frustrada, desvelada y ojerosa, me quejaba con mis amigos: "¡Pinches millennials!" Con sorpresa, había descubierto que los chicos a mi cargo eran dispersos, no leían mis mails y, si no les pedías algo con muchísimo énfasis, no lo hacían. Uno de ellos incluso ponía jetas cuando le encargaba chamba que no era 100% de su agrado. "¿Puedes ir a esta obra de teatro para niños y hacer una reseña?" La respuesta: una cara de empacho como si le hubiera solicitado cubrir una sesión del CEN del PRI, una conferencia de prensa de la nueva guardería inaugurada por Mancera o que chacaleara declaraciones de un equipo de segunda división. Y luego, un desganado "Pues ya qué".

Pero no los regañaba. En cierta forma, los entendía. Porque, según el Sr. Wikipedia y los teóricos que "inventaron" la Generación Y, yo también soy millennial. De panzazo, pero soy. Entonces pienso: claro, esta gente, como yo, sabe que su primer trabajo no será el último, que para las empleadores uno es desechable, así que la reacción natural es que los empleos sean vistos como desechables también; que (ahorita) no pasa naaaaaada si te avientas a la loquera y al vacío y actúas medio irresponsable y vives la vida loka. Que no hay nada seguro. Que el mundo se va a acabar, que los polos se están derritiendo y ni la quinoa orgánica ni los cubiertos biodegradables de los restaurantes de la Roma nos van a salvar. Que YOLO. ¿Cómo culparlos? ¿Cómo culparnos? Ya hubieran querido los papás escaparse así de los trabajos horribles e irse a una comuna hippie...

¡Un momento!

Decidí no azotarme. De cualquier modo, es más frustrante lidiar con la Generación X, cuyos miembros no saben ni usar Google Maps y para todo quieren hablar por teléfono o hacer una junta en Santa Fe. MANDEN UN MAIL Y YA, me dan ganas de decirles. O un fax. O un sobre membretado con el mensajero. Sólo no me hagan salir de mi casa antes de las 10 de la mañana, porfis. Mejor vi el video de @OfficialComedy, Millennials in the Workplace Training Video, y seguí sus sabios consejos: échales porras, dales días libres, sé barco. Es lo que a mí me gustaría también.

Me da risa que los milennials sean un tema tan "candenteeeeee" en los medios masivos (o "masivitos", porque ya ninguno tiene el alcance de antaño), aún dominados por las generaciones pasadas. Es como cuando se discutía el tema de los blogs o las inextricables redes sociales entre gente que, en su momento, le había dicho "Nientiendo" al Nintendo y no sabía ni prender un teléfono inalámbrico, ya no digamos un iPhone. Tampoco puedo dejar de notar que parte de la especulación sobre estos extraños seres viene contaminada por la estúpida app que traemos preinstalada en el cerebro, que se activa después de los 30 y que nos hace decir: "¡Es que la nueva generación está perdida! ¡No valoran! ¡En mis tiempos no era así! ¡Son superficiales y viciosos! ¡El futuro está perdido! ¡Ahora sí la humanidad se va a ir al carajo!", etcétera. Me recuerda a la rola "Los jóvenes de hoy en día" de Les Luthiers: los condenamos pero al mismo tiempo los envidiamos; los vemos feo pero queremos que nos inviten a sus fiestas, que nos conviden de sus drogas y nos presten su ropa increíble con estampados irónicos que piden por Internet a o-mighty.com o a dollskill.com.

Tengo una loca loca loca teoría. Se me hace que los millennials no son taaaaan diferentes a los de la generación pasada, nomás que tienen gadgets y camisetas más padres. No nos damos cuenta porque ya no nos acordamos de cómo éramos a su edad. Sospecho que los millennials, cuando tengan treinta y tantos y les toque dirigir a un grupo de chicos de la Generación Z, van a estar igual, quejándose de que no les hacen caso, de que "se creen que se mandan solos" y de que "ya no valoran". Guarden este texto. Platicamos dentro de quince años.