¿A río revuelto, ganancia de Morena?

Por un lado, la crisis de los tres grandes partidos entre escándalos de corrupción, cifras de  crecimiento que nunca se parecen a las prometidas, compadreos con el crimen organizado, crónicas de deserciones anunciadas e intercambio de golpes en la prensa. Por el otro, la efervescencia de movimientos cada vez más radicales, más violentos, de la CNTE a Ayotzinapa y a los “anarquistas”. En este contexto, ¿ha llegado el momento de Morena? ¿Se impondrá el movimiento obradorista a las inercias electorales de toda la vida, a las bien aceitadas maquinarias electorales de los partidos, a las tendencias autodestructivas de su líder?

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Los locos guían a los ciegos

Rafael  Pérez Gay

Autor de "El cerebro de mi hermano".

El oscuro escenario político de los últimos meses parece el sueño realizado de López Obrador. La corrupción, el descrédito de la política, la inconsistencia de la izquierda y sus redes corruptas, la decepción, la desconfianza y desde luego la mezquindad y la ausencia de vocación de grandeza de la clase política, todo puesto en el perol de un horizonte económico al menos incierto, seguramente le traerán más votos a Morena y a su candidato a la presidencia. El destape de López Obrador lo pinta de cuerpo entero: sin consultar con su partido se proclamó candidato. ¿Se necesita más? No. Subo al templete, les informo y sanseacabó.

No es buena noticia. Esa izquierda, mala perdedora, dogmática y autoritaria, se rige por el liderazgo de hierro de López Obrador. No se mueve una hoja del árbol de Morena sin la autorización de su líder. No la menor de las contradicciones de Morena y sus huestes ha sido la utilización de las instituciones y, al mismo tiempo, el desprecio por ellas o el ataque frontal.

No hay en la fibra de Morena y López Obrador el gen democrático; su estructura es antidemocrática. Lo peor para México es de pronto lo mejor para Morena. Les recuerdo que López Obrador ve en la oscuridad: no ilumina los escenarios, los mantiene en penumbras, ahí donde él se mueve con agilidad. De pronto recordé ese momento trágico del Rey Lear concentrado en una frase: qué tiempos estos en que los locos guían a los ciegos.